La crítica: El invierno en Pachuca

Johnny Winter fue para muchos adolescentes formados musicalmente en los años sesenta y setenta fue su puerta de entrada al blues
Johnny Winter, 2014.
Johnny Winter, 2014. (J. F. Moreno/EFE )

México

Hace año y medio, Johnny Winter decía que "el blues nunca ha sido popular o reconocido como debiera, y nunca lo será. Por suerte, hay suficiente gente en este mundo que lo disfruta, así que puedo hacer giras y grabar. Pero ciertamente sería agradable que el blues fuera mucho más grande".

El músico, que murió el 16 de julio pasado, para muchos adolescentes formados musicalmente en los años sesenta y setenta fue su puerta de entrada al blues. Una puerta ancha, generosa y bien cimentada en una voz ruda y una guitarra trepidante, un estilo que demostraba que el blues no era patrimonio negro. "El pedigrí del blues de Texas no ha sido sobrepasado —escribió el historiador del género Robert Palmer—. Pero de todas estas luces brillantes, tal vez la exportación de Texas más electrizante, exótica y resistente es un guitarrista blanco nieve de Beaumont, cuyo apellido —la verdad es más extraña que la ficción— es Winter."

Este invierno albino era capaz de derretir el hielo, elevar la temperatura al máximo y conducir a los escuchas al paroxismo, aunque su paso por Pachuca, México, en 1981, cuando los conciertos en el Distrito Federal estaban prohibidos, fue un desastre. Un sistema de sonido defectuoso puso al público enfebrecido generó una auténtica lluvia de botellas de cerveza, dicen unos. Según un foro de internet, los músicos tocaban desafinados y por eso la agresión, mientras que un despistado de plano sugiere que nunca hubo tal concierto.

Más creíble es la versión publicada en Formato Siete, un portal de noticias de Veracruz. En una nota sin firma, se cuenta que el concierto iba a celebrarse en Temixco, pero que al cambiar la sede al estadio de futbol de Pachuca todo se retrasó. Cuando Winter empezó a tocar, aduce la nota, "la gente, ya molesta por la espera y el cambio de lugar del concierto, empezó a aventar botellas al estrado y una de ellas pegó en el centro de la guitarra de Winter. 'No more', dijo el artista y se fue, privándonos de su arte por derecho propio y generando una gresca de la cual muchos no lograron salir limpios de raspones y moretones, y que dio motivo a 'El botellazo' (canción) compuesta por Guillermo Briseño y el poeta Jaime Moreno Villarreal: Reventó, vino el botellazo/ se suspendió el rock ese día/ por falta de garantías".

Aunque el invierno llegó a la vida de Winter a los 70 años —bien vividos—, sus blues portentosos seguirán sonando. Celebremos, por ejemplo, con Cheap Tequila, donde Johnny nos incitaba: Bebe y se feliz/ Vive solo por hoy.