“La necesidad es la madre de la invención”: Binkley

El decano de la Universidad de Northdrige, California, y candidato al Oscar del teatro en 2010, estará en México para impartir un taller.
El recorte del dinero para el teatro obliga a una mayor creatividad.
El recorte del dinero para el teatro obliga a una mayor creatividad. (John Binkley)

México

Con 20 años dedicado al diseño escénico, una nominación al Ovation Awards 2010 (el equivalente en teatro a los Oscar) y decano en la Universidad Estatal de Northridge, California, el escenógrafo John H. Binkley ha notado un cambio notable en la forma de hacer teatro desde 1996 a la fecha: "Presupuestos cada vez menores".

Binkley imparte una de las pocas cátedras que existen en América especializadas en diseño escénico. En entrevista con MILENIO con motivo de un taller que impartirá en el Festival Internacional de Teatro Universitario, describe cómo las obras han tenido que lidiar con esta disminución de dinero: "Los presupuestos pequeños no son necesariamente negativos. He visto muchas escenografías que se construyeron solo porque la compañía teatral tenía dinero. No eran escenarios necesarios y, por el contrario, se convertían en distracciones. En cambio, la disminución de dinero lo inspira a uno a ser más creativo".

Su trabajo está inspirado en una frase de Robert Edmond Jones, el patriarca de la escenografía estadunidense: "Un drama no es una máquina que funciona a toda velocidad de principio a fin: es un organismo vivo". Dice de sus escenografías: "Son los huesos, tendones, ligamentos y cartílagos de la obra".

Así como darle aliento de vida a una obra de teatro no es cuestión de dinero, tampoco lo es de tecnología. Binkley ve un cliché en el teatro actual que se puede convertir en el cáncer de la escenografía: las proyecciones digitales. "Pueden mejorar los cambios de escenarios dentro la obra pero también pueden relegar las imágenes a simples telones de fondo en lugar de ser escenarios interactivos".

Como en cualquier otro campo, Binkley sabe que el problema no son las cosas sino quién y cómo las emplean: "Los escenógrafos quizá usan la tecnología digital para crear sensaciones efectistas, pero la mayoría de ellos no la está usando en proyectos particularmente interesantes".

Ahí es donde ve el reto para el teatro de la actualidad: no solamente sorprender al espectador sino convertirlo en un participante de la obra a través de los efectos digitales.

Puesto que contraviene dos pilares de la sociedad actual (el poder del dinero y la tecnología omnipresente), el teatro podría ser entendido por algunos como un ente desahuciado. Sería, sin embargo, un mal diagnóstico. Y la cura parece sencilla en la voz del también finalista de Beca Nacional para las Artes 2001: "La necesidad es la madre de la invención", dice. "Mi ideal siempre ha sido subordinar el escenario a lo que requiere la acción. Esta aproximación minimalista te inspira a ser más creativo".