Joe D’Etienne busca preservar la tradición del jazz clásico

Combina obras de autores como Duke Ellington y José Alfredo Jiménez, con arreglos que hacen que “la música suene fresca”, dice el trompetista.
El músico dirige una orquesta de 16 músicos de diversas generaciones.
El músico dirige una orquesta de 16 músicos de diversas generaciones. (Especial)

México

Que el Lunario del Auditorio Nacional haya decidido organizar su primer Big Band Fest en agosto con seis agrupaciones no significa que haya un resurgimiento de este género jazzístico en México. “Nuestras bandas han estado aquí desde hace muchos años”, advierte Joe D’Etienne, quien iniciará el ciclo el miércoles 3 de agosto a las 21:00 horas.  

El trompetista dice en entrevista que durante diez años el Lunario estuvo presentando una temporada de conciertos con una sola banda. “Supongo que se cansaron y ahora invitaron a otras bandas —comenta—. En la primera edición participarán seis agrupaciones, pero todavía hay muchas otras bandas en México que podrían tocar en años posteriores. Es una muy buena oportunidad para exponer nuestro repertorio.”

Nacido en Alemania en 1963, pero de ascendencia estadunidense y radicado en México desde hace varios años, D’Etienne se formó en la Universidad Estatal del Norte de Texas. Uno de sus primeros trabajos fue en una big band legendaria, la del trombonista Glenn Miller, pues aunque falleció en 1944 la organización trabaja hasta nuestros días. En México el trompetista ha trabajado con varias generaciones de jazzistas, que van de Héctor Infanzón, Eugenio Toussaint, Roberto Aymes a Iraida Noriega y Diego Maroto.


Para D’Etienne, la big band tiene como una de sus funciones la de “preservar la tradición del jazz clásico. Las big bands iniciaron en los años treinta, por lo que es una música del pasado, pero se sigue renovando y haciendo actual”.  

Y si en Estados Unidos han fungido como formadoras de músicos, por existir big bands en casi todas escuelas públicas, en México no existe tal tradición. “Los músicos que quieren estudiar jazz aquí suelen empezar mucho más tarde, pues no hay oportunidades de participar en big bands en las escuelas públicas.”
Al formar su propia big band en 2004, uno de sus proyectos fue, precisamente, “seguir con la tradición de formar músicos, con un énfasis en el jazz tradicional. Nuestro repertorio incluye obras de autores como Duke Ellington, Stan Kenton, Count Basie, Buddy Rich, Woody Herman, Glenn Miller y otros, música que yo toqué cuando estaba en las big bands en Estados Unidos en los años setenta.”
 
¿Qué se requiere para tocar en una big band?

Creo que la cuestión de la lectura es un gran problema en México, pero también hay que tomar en cuenta el matiz –es decir no tocar todo fuerte todo el tiempo–, la finura del estilo, el sentido rítmico del swing y otros elementos que se logran alcanzar, pero después de mucho trabajo. El problema en una big band es afinar y “amarrar” los metales para lograr su fortaleza.
 
¿Qué van a interpretar en su concierto?

La mitad serán piezas clásicas americanas, como “Take the A Train” o “Caravan” de Duke Ellington, mientras que la otra parte estará constituida por melodías de compositores mexicanos, como José Alfredo Jiménez. Son canciones con arreglos que escribí especialmente para la banda con un sonido completamente jazzístico. Respeté las melodías, pero las transformé al lenguaje del jazz, por lo que la música suena fresca y novedosa.  
 
El trabajo para un big band escasea… 

Debo decir que en mi caso es muy difícil, porque no hay muchos festivales dispuestos a pagar un presupuesto de 16 músicos, pues con frecuencia contratan cuartetos o quintetos. Tendría que ser un festival grande, como el de la Riviera Maya, donde tienen un presupuesto más grande. El año pasado fue muy difícil porque hubo recortes presupuestales y varios festivales en los que estábamos programados se cancelaron o redujeron los grupos y el tamaño de los mismos. De cualquier forma, seguirnos trabajando porque creemos en este proyecto de las big bands.