“El rock mexicano sigue vivito y 'culiando'”: Jaime López

Se presentará, acompañado por Cecilia Toussaint y Héctor Infanzón, este viernes a las 20:30 horas en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris.
Jaime López.
Jaime López. (Especial)

Ciudad de México

Jaime López (Matamoros, 1946) se presentará este viernes a las 20:30 horas en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris en el concierto Íntimo acústico, Jaime López On the Rock, en el que será acompañado por Cecilia Toussaint y Héctor Infanzón.

En entrevista con MILENIO, el compositor de temas como "Chilanga banda", "Primera calle de la soledad", "Corazón de cacto", "Muriéndome de sed", "En toda la extensión de la palabra amor" y "Me siento bien pero me siento mal", habla sobre su música, sus gustos y nuevos proyectos.

Háblenos de este concierto y de sus acompañantes, Cecilia Toussaint y Héctor Infanzón.

Ellos son los invitados estelares al final del concierto. Más que acompañarme durante la velada, lo harán en la desvelada. A Héctor lo invitaré a hacer un número en el piano, y a Cecilia a hacer dos o tres rolas para cerrar con broche de oro. Pero yo me voy a "aventar" la mayoría del programa, y que Dios nos agarre confesados y hasta sin confesar. Algunas de las canciones que voy a tocar serán "En toda la extensión de la palabra amor", "Corazón de cacto", "Tres metros bajo tierra", y desde luego no pueden faltar; "Caite cadáver" y "Foréneo forever", entre otras.

Da la impresión que le rehúye a la fama, ¿es así?

No estoy peleado con la fama. De hecho tengo una canción, "Fama fatal", que es una curada de salud. La fama no me molesta, pero perseguirla no es mi motivo. Si amas algo, y eso te lleva al reconocimiento, pues bienvenido, pero no por buscar la fama voy a hacer canciones.

¿Hay una gran diferencia entre volverte famoso y perseguir la fama?

Sí. La fama y el éxito son bienvenidos. Esto no es una cuestión de honestidad. No creo en la honestidad, creo más en la coherencia, y ésta es más difícil de mantener durante los años. No le huyo al pantano pero, como diría Salvador Díaz Mirón, "mi pantano es de esos".

¿Qué opinas del rock que se hace en la actualidad?

Me imagino que, a pesar de los pesares, el rock sigue vivito y culiando como forma expresiva. De hecho, el rock que se hace en México es tan bueno que ha influenciado al mundo del pop. En México, particularmente, nos costó mucho trabajo porque es uno de los países cercanos al origen del rock, y ahora parece que somos los últimos en incorporarnos, pero creo que eso tiene que ver con la historia de esta ciudad, del país.

¿Crees que hay mucha diferencia entre la generación a la perteneces, en la que están Cecilia Toussaint, Rockdrigo y Botellita de Jerez, y la que actualmente acapara la escena del rock nacional?

Nunca he creído que las generaciones se dividan en cinco o 10 años. Para mí, una generación se mide, mínimo, por 60 años. De la gente que empezó con el rock a la fecha es una sola generación. A veces, lo que pasa es que el rock parece un movimiento de olas dispersas. Pero, lo bueno, es que a pesar de la dispersión, hay concentración.

¿Cómo artista se ha sentido relegado por la industria musical o los medios de comunicación?

No. A mí me interesa generar industria. Ese ha sido un problema, porque generar una industria desde los bajos fondos es complicado, y a veces lo logras y a veces no. No me he automarginado. Cuando te marginan es porque lo intentaste. Aunque a veces parece dispareja la batalla, al final de cuentas, si es que no puedes conseguir satisfacción, si lo intentas te queda lo que a ti te pertenece.

¿Te han marginado?

Lo que a mí me consta —el sospechosismo ahí está— es que no han logrado volverme paranoico. Soy autocrítico. A veces he sentido una pequeña marginación. Es el problema de no estar alineado, no tener una marca disquera, un partido político, una religión. No estar alineado te genera enemigos que no pediste. Tengo esa sensación. Listas negras hay en todos lados, y a veces no encajas.