Gran homenaje /II

En 'Jengibre contra Dinamita', una farsa de las películas de vaqueros, todo sucede en una cantina; el dueño, 'El Chino' Herrera, tiene una hija interpretada por Gloria Marín, que usa un vestido ...
Combinación de ironía, violencia y absurdo.
Combinación de ironía, violencia y absurdo. (Especial)

El humor blanco se caracteriza por excluir de la trama connotaciones como el odio, el sexismo, la burla y otras cualidades negativas, pero en los acontecimientos que presentan las cinco comedias inmortales los autores lo saben combinar con la ironía, la violencia y el absurdo, de tal manera que hasta parecen precursores de las mejores escenas del teatro beckettiano.

Cuando Chencho entra a su sala, empuñando una pistola y pregunta "¿quién anda ahí?", y el ladrón le responde escondido atrás de la cortina "nadie", y Chencho regresa a acostarse convencido de que no hay nadie; es el chiste inaugurado dentro del género que se ha repetido hasta la saciedad en todas las comedias. Cabe señalar que aquí el chiste se desmenuza con sutil ingenio, pues la esposa le explica que no puede ser nadie, puesto que alguien le contestó. Entonces Chencho reflexiona, vuelve a coger la pistola y regresa diciendo que nadie se burla de él: "¿Dónde está el que dijo nadie?", y el ratero, aún escondido, responde: "Ya se fue". Chencho, más convencido que nunca, regresa a la cama arguyendo a la esposa que lo deje dormir, pues "nadie" le contestó que ya se fue.

En Jengibre contra Dinamita, una farsa de las películas de vaqueros, todo sucede en una cantina; el dueño, El Chino Herrera, tiene una hija interpretada por Gloria Marín, que usa un vestido que muestra sus pantorrillas. La primera parte del corto se convierte en un agasajo atrevido, incluso erótico, pues Bala Fría, el personaje de Mario Moreno, se vale del albur e intenta a toda costa verle las piernas a la hija.

Vemos otro de los valores cinematográficos que posee el corto cuando Bala Fría se sienta a intervenir con ácida impertinencia en un juego de dominó que sostienen dos parroquianos. No solo es meterse en lo que no le importa, sino que apoya a ese personaje vividor que no tiene nada que perder y mucho que ganar, pues termina comiéndose la torta de uno de los jugadores.

En la segunda parte, Bala Fría se enfrenta a Ojo Tapado, un forajido que se alimenta de petróleo y dinamita. La puesta en imagen de la pelea está resuelta de manera teatral, acorde con el asunto de la carpa, en plano abierto; ahí, tanto director como actores intentan imitar, con malos resultados, la agilidad de Chaplin de colarse entre las piernas de sus perseguidores.

En la próxima nos detendremos en Cantinflas boxeador y Cantinflas ruletero, cortos donde los autores retoman la quintaesencia del pelado que hace gala de su impertinencia más contumaz.

Cinco comedias inmortales (1939-40), dirigidas por Fernando A. Rivero y Carlos Toussaint, con Cantinflas y Gloria Marín.