Jazz en el Palacio, un recuento

La primera agrupación extranjera fue la Orquesta de Jazz de Chico O'Farrill, quien entonces vivía en México, así que todos los músicos eran mexicanos.
Duke Ellington grabó en Bellas Artes.
Duke Ellington grabó en Bellas Artes. (Especial)

El primer jazzista que pisó el escenario del Palacio de Bellas Artes fue el trompetista mexicano Chilo Morán con su sexteto, el 26 de enero de 1962, con temas de Horace Silver, Thelonious Monk, George Shearing y algunas del propio Chilo. La primera agrupación extranjera fue la Orquesta de Jazz de Chico O'Farrill, quien entonces vivía en México, así que todos los músicos eran mexicanos, entre ellos Morán, Mario Contreras, Daniel Flores, Héctor Hallal, Juan Ravelo, Tommy Rodríguez y otros.

Lo anterior puede consultarse en el libro El jazz en el Palacio de Bellas Artes (1962-2011), obra del pianista y periodista Alberto Zuckermann, con la colaboración de Susana Ostolaza, que el sábado se presentó en la Sala Manuel M. Ponce. Zuckermann recuerda que desde hace años escribió un artículo sobre el tema y a raíz de eso empezó a pensar en la posibilidad de hacer una investigación más a fondo. Le movía el hecho, emotivo, de que, en sus palabras, "ahí empecé a conocer a los grandes del jazz, sobre todo norteamericanos que nunca habían tocado en México."

El pianista asegura que no existen antecedentes de que se hayan presentado grupos de jazz antes de 1962. En los primeros años, dice, "hubo una notable presencia de muchos grupos extranjeros con grandes figuras, como Thelonious Monk, Duke Ellington, Bill Evans, Gerry Mulligan, Dizzy Gillespie, en fin todo una larga lista de músicos que empezaron a llenar huecos de tanta gente que no habíamos visto".

Quienes comenzamos a escuchar jazz en cierta generación lo hicimos al amparo de estas figuras en Bellas Artes, así que cada página trae recuerdos de conciertos memorables, con artistas que estaban en la plenitud de sus posibilidades. En sus páginas pude constatar que mi primer concierto de jazz en el recinto fue el de Sun Ra, quien con su Arkestra nos dejó, literalmente, con ojos y oídos abiertos. Y vienen a la memoria Stan Getz, Dave Brubeck, Dizzy Gillespie y Carmen McRae, más cuatro pianistas soberbios en un solo concierto: Earl Hines, Marian McPartland, Ellis Larkins y Teddy Wilson, o el sumergirse en el jazz de Nueva Orleáns con la Preservation Hall Jazz Band.

Escasos son ahora los jazzistas de talla internacional que pisan Bellas Artes y a los nacionales prácticamente se les ha cerrado la puerta. Ojalá esta recapitulación de Alberto Zuckermann y Susana Ostolaza sirva para echar una mirada atrás a la riqueza de la memoria, para construir la riqueza jazzística del futuro.