Sí existe un jazz con esencia nórdica, dice Bobo Stenson

Somos muy abiertos, incluimos otras músicas, como el folclor, la clásica y, en mi caso, la tradicional de India, afirma el intérprete.
Stenson se presentará mañana en Juriquilla y el domingo en el Festival Eurojazz en el Cenart.
Stenson se presentará mañana en Juriquilla y el domingo en el Festival Eurojazz en el Cenart. (Joanna Stoga)

México

En su libro Jazz Is Nat Hentoff cuenta que un músico estadunidense, que regresaba de gira por Europa del Este, expresaba maravillas sobre un músico búlgaro: "Nunca había escuchado un piano que sonora así —explicaba—. Era jazz, quiero decir, había escuchado todo, desde Jelly Roll a Monk, pero también había algo loco como de Bartók y sonidos y ritmos gitanos y su propia música folclórica."

Lo que le encantó fue que no sonaba como un pastiche, sino como algo propio, un mundo en el que todo confluía. "La mayoría de los tipos, sabes, tratan de sonar como nosotros (los estadunidenses), y algunos son muy buenos al tratar de hacerlo, pero este tipo es original. ¿Cuándo más hay alrededor del mundo?", se preguntaba.

La anécdota viene a cuento al escuchar la historia del pianista sueco Bobo Stenson, quien, en un mundo de clones, es un músico original. Pianista que ha incorporado en el jazz diversas culturas en su estilo, es uno de los músicos más destacados de la escena jazzística europea. Hoy a las ocho de la noche se presentará a piano solo en el Centro Cultural Roberto Cantoral 8 y mañana, a la misma hora, en el Centro Académico Cultural de la UNAM en Juriquilla, Querétaro. El domingo tocará a las cinco de la tarde en el Centro Nacional de las Artes, como parte del Festival Eurojazz.

Formado como pianista clásico, Stenson platica en entrevista que se involucró en el jazz desde niño porque era la música que le gustaba a su hermano mayor, baterista. "Es seis años mayor que yo, así que siempre había música de jazz en casa. A los 12 años ya había tocado enfrente de la gente, así que realmente empecé bastante temprano", afirma entre risas.

El pianista vivió el intenso ambiente jazzístico en el París en los años sesenta, tocando con músicos europeos y estadunidenses en clubes como el Bluenote, Le Chat qui Pêche y un lugar que era regenteado por Altevia Edwards, conocida como Buttercup, quien proclamaba ser la esposa de Bud Powell. "En esos días París era como una especie del centro del jazz en Europa. Mucha gente iba allá y pasaban muchas cosas en los clubes y en las salas de concierto."

Al preguntarle qué músico le impresionó más en aquellos días, responde de inmediato entre risas: "¡John Coltrane! Llegué a París en 1965, pero antes había escuchado a su cuarteto en Estocolmo. Luego Coltrane llegó a París y fui a verlo en la Salle Pleyel, o un lugar así. Después la banda fue a alguno de los clubes para tocar: los músicos estaban de buen humor. Coltrane estaba con la periodista noruega Randi Hultin, quien era un tanto famosa. Estaban afuera de un restaurante japonés viendo el menú, y yo estaba parado a un metro de Coltrane... —suelta una risotada—. ¡No, le hablé! Entonces se fue".

De cualquier forma, dice, sigue siendo su héroe desde hace muchos años. "Tengo muchos héroes pianistas, pero mi gran héroe es Coltrane (vuelve a reír). Es lo que más escucho, me encanta su expresión, pero al mismo tiempo escuchas a McCoy Tyner (ríe más), que por supuesto es una gran inspiración. Están Bud Powell, Red Garland, Wynton Kelly y Bobby Timmons. Pero, por supuesto, también escuchaba a Bill Evans. ¿Cómo no escucharlo?".

—Algunos críticos hablan de categorías como jazz nórdico. ¿Qué piensa al respecto?

—Yo no pienso en términos semejantes, pero muchas veces me preguntan sobre ello y yo creo que sí hay algo que se puede llamar un jazz con esencia nórdica. Todavía existe una diferencia entre Dinamarca y Escandinavia. Los jazzistas daneses han sido influidos más directamente por los estadunidenses, porque muchos de ellos estuvieron en Copenhague. Era una especie de centro para los estadunidenses y todos los músicos daneses fueron influidos por ellos.

—¿Qué pasa con Suecia y Noruega?

—Lo que pasó después en Suecia y Noruega es que nosotros incluimos otras músicas dentro del jazz tradicional, como el folclor, la música clásica y, en mi caso, la música clásica de India. Somos un poco más abiertos al incluir otros elementos en la música, lo que, creo, ha dado como resultado un tipo de sonido nórdico.

—¿La naturaleza también tiene algo que ver en el sonido?

—Sí, por supuesto. Creo que es muy fuerte su influjo, lo mismo que la mentalidad de la gente, su alma. Somos diferentes: si nos comparas con el sur de Europa, hay una diferencia en cuanto a temperamento, clima y todo. Eso tiene mucho que ver.