Mea culpa, Camarena

El viernes pasado, al cubrir la presentación del disco 'Serenata', al ver la portada mis ojos, en complicidad con mi pésima memoria, me hicieron creer que era la misma de "Recitales".
El tenor presenta 'Serenata'.
El tenor presenta 'Serenata'. (Omar Franco)

No confíes en tu memoria. No recuerdo quién lo dijo, pero uno debería desconfiar de ella, y más a cierta edad, porque si no se corre el riesgo de escuchar la frase que nunca quisiéramos oír, dirigida a nosotros: "Te lo dije". Lo anterior viene a cuento porque, el viernes pasado, al cubrir la presentación del disco Serenata, del tenor mexicano Javier Camarena, su debut en la disquera Sony, al ver la portada mis ojos, en complicidad con mi pésima memoria, me hicieron creer que era la misma de Recitales, su primera grabación, editada por Urtext.

Así que escribí, muy orondo: "Ayer en la Sala Blas Galindo del Centro Nacional de las Artes, ante un auditorio repleto, Camarena volvió a presentar el mismo disco, aunque ahora bajo el sello Sony Music. Al parecer nadie advirtió la situación –suponemos que es de sabios cambiar de disquera–, porque la calidez de su voz en vivo atrapó al embelesado auditorio cuando interpretó algunas de las canciones de Recitales acompañado por Armando Manzanero al piano".

Pues no, nadie lo advirtió, porque —ahora caigo en la cuenta— no es el mismo que lo mesmo, como dijo aquél. Aunque las portadas guardan semejanza, no son iguales, ni el repertorio por supuesto, aunque sí el pianista: el cubano Ángel Rodríguez. Mi atribulado cerebro "pensó" que eran iguales porque el disco de Urtext incluye, además de arias de ópera, canciones mexicanas. Pero en el álbum de Sony, el cantante aborda exclusivamente, canciones mexicanas... Pues no, no es lo mismo, para nada...

En lo que no me equivoqué fue cuando escribí que Camarena atrapó al auditorio al cantar acompañado por Manzanero al piano. Es evidente que el músico que ha triunfado en las casas de ópera de diversos países también interpreta el repertorio popular con mucho ángel, con un tratamiento distinto al que le otorga al bel canto. Además, al escuchar a Manzanero no puedo dejar de pensar por qué a ningún productor se le ha ocurrido ofrecerle grabar sus boleros a piano solo. Sería un disco estupendo.

Una disculpa, maestro Camarena, por confiar en mi memoria. Espero que no vuelva a suceder un incidente tan bochornoso, aunque usted debe estar tan ocupado llevando el nombre de México en alto, que no tendrá tiempo para reparar en nimiedades. Lo importante es que, desde las alturas, no ha olvidado a su país y, en mayo, retornará para realizar una serie de actuaciones donde podremos escuchar, en su magistral voz, música de ópera y canciones mexicanas con idéntica pasión (del primero y segundo discos).