Soy un experimentador, asegura Javier Álvarez

En la ceremonia participarán el Cuarteto de Cuerdas José White, el percusionista Iván Manzanilla y la flautista Megan Maiorana.
El compositor trabaja para no repetirse.
El compositor trabaja para no repetirse. (Xavier Quirarte)

México

Javier Álvarez se siente "honrado y halagado por recibir la Medalla Bellas Artes, la distinción máxima que se otorga a la comunidad artística. Pero tengo muy claro que uno no trabaja para los premios, sino que uno hace lo que tiene que hacer, sin pensar en las recompensas".

Nacido en la Ciudad de México en 1956, el compositor recibirá la presea hoy a las 19:00 horas en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes. Para quitarle solemnidad al acto, dice Álvarez en entrevista con MILENIO, habrá música con el Cuarteto de Cuerdas José White, el percusionista Iván Manzanilla y la flautista Megan Maiorana.

El autor de obras clásicas del repertorio mexicano de música contemporánea, como Temazcal (1984) y Metro Chabacano (1987), dice que la medalla es "también un reconocimiento al trabajo de toda una generación, los compañeros, maestros, colegas, toda la gente que ha hecho esto posible, el propio Instituto Nacional de Bellas Artes".

La situación para la música contemporánea en México ha cambiado mucho en los últimos años, e incluso se puede hablar de una efervescencia en cuanto a compositores, músicos dedicados a tocar las nuevas obras, público dispuesto a escuchar y algunos apoyos oficiales.

Cuando Álvarez comenzó su carrera "el ambiente era raquítico —comenta—. Había muchísimas menos instancias que las que hay ahora para siquiera considerar dedicarse a una profesión tan solitaria y tan difícil como ser compositor. No existía nada que se pareciera al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y todos estos programas de desarrollo artístico que se han dado en las últimas décadas".

Agrega que, con el paso del tiempo y el crecimiento de estos programas, "se ha multiplicado la cantidad de jóvenes dedicados a la composición, muchos de ellos muy talentosos. Además hay muchos músicos que se interesan por tocar las obras de sus contemporáneos, lo cual definitivamente ha representado un cambio muy significativo para los compositores de mi generación. Si algo nos falta es que se interesen más directores en incluir las obras orquestales en sus programas, pero a nivel de la música de cámara es una escena mucho más rica y fértil".

¿Cuáles son sus parámetros como compositor?

Ha habido gente que señala que soy muy ecléctico y, de alguna manera, concuerdo. Cada proyecto que hago como que empiezo desde cero. Eso no quiere decir que la experiencia acumulada no tenga un peso, pero de alguna manera siempre trato de ponerme en el lugar más sencillo para abordar una nueva obra. Trato de no repetirme, pues me aburriría fácilmente volver a hacer la misma pieza que hice la semana pasada y nada más ponerle otro nombre. No tiendo a hacer eso, sino a plantearme un nuevo reto, a tratar de encontrar algo en lo que pueda experimentar o inclusive imprimirle algún tipo de jiribilla al proyecto para que rinda frutos diferentes.

¿Cómo se define?

Me defino como un experimentador, pero en realidad debo decirle que, más que experimentar por experimentar, me interesa que la música genere un impacto en quien la escucha, que signifique algo para ese auditorio ideal que uno se imagina, que, de alguna manera, mejore su vida, que haga de un momento de su vida algo especial.

¿Qué obras se van a tocar?

Iván Manzanilla va a tocar Temazcal, una obra para maracas y electroacústica; el Cuarteto de Cuerdas José White presentará Metro Taxqueña y, junto con la flautista Megan Maiorana, interpretarán una obra que les escribí el año pasado y que no se ha estrenado. Así que se estrenará Horas marcadas, quinteto para flauta y cuarteto de cuerdas. Después habrá algunas palabras de María Cristina García Cepeda, directora del INBA, y yo diré algo, pero será una ceremonia sencilla, porque se pretende que sea la música la que hable.

¿Qué nos puede decir de las obras?

Temazcal es, por decir, una de mis obras clásicas. La escribí hace 30 años y sigue vigente, sigue estando en el gusto de muchos percusionistas no solo de México sino por todos lados del mundo. Es uno de esos hijos a los que les fue muy bien en la vida: muchos de mis colegas, compañeros y amigos la aprecian mucho, y tocarla es una manera de complacerlos. Metro Taxqueña forma parte de una serie de piezas que reciben nombre por las estaciones del Metro. Son piezas cortas que dan la sensación de algo que transcurre rápido. Horas marcadas, como dije, será un estreno, y es una obra que expone al solista a grandes retos.