Japonés aprende a bucear; busca restos de su esposa

A tres años del sismo de 9 grados Richter aún existen 2 mil 636 personas desaparecidas y han confirmado 15 mil 884 muertos. 
Se sumerge a una profundidad de siete metros.
Se sumerge a una profundidad de siete metros. (Koji Ueda/AP)

Takenoura

En una fría mañana del fin de semana pasado, un hombre de 57 años se puso su máscara de buceo antes de sumergirse en las aguas de la costa noreste de Japón, la cual fue azotada por un maremoto hace tres años.

Yasuo Takamatsu está aprendiendo a bucear con la esperanza de hallar los restos de su esposa.

Japón conmemoró ayer el tercer aniversario del tsunami de 2011 que se suscitó tras el fuerte movimiento telúrico; el saldo que hasta ahora se tiene registrado es de 2 mil 636 desaparecidos, cuyos cuerpos, se presume, fueron arrastrados por el mar.

También se han confirmado 15 mil 884 decesos.

La esposa de Takamatsu, Yuko, estaba en su oficina a las 2:46 hora local de ese 11 de marzo de 2011 cuando ocurrió el sismo de magnitud 9.0 escala de Richter que generó el tsunami que inundó la zona costera de la región. A las 3:21, le envió a su esposo un correo electrónico: “¿Estás bien? Quiero irme a casa”. Eso fue lo último que supo de Yuko, quien tenía 47 años  de edad entonces.

De las 13 personas que se refugiaron en el techo de un edificio de dos niveles, solo una sobrevivió. Se hallaron cuatro cadáveres, y los ocho restantes están desaparecidos.

“Ella escribió: ‘Quiero irme a casa’’’, dijo Takamatsu. “Como yo sé que ella siente así, quiero buscarla yo mismo y no depender de que otros lo hagan”.

El domingo pasado, Takamatsu y su instructor se sumergieron a una profundidad de casi siete metros, y pasaron poco más de una hora bajo el agua en dos tandas.

Se requerirán más inmersiones para que Takamatsu, quien se retiró de su trabaja como mecánico aeronáutico del ejército japonés y ahora labora como chofer de autobús, tenga experiencia suficiente para participar en las búsquedas submarinas.

“No he podido acostumbrarme a flotar mientras estoy buceando”, dijo. “Necesito mejorar para hallar a mi esposa”.

Su instructor de buceo, Masayoshi Takahashi, conduce búsquedas submarinas con otros voluntarios dos veces al mes. Aun encuentran pertenencias, y huesos.

Takamatsu no pide mucho, solo algo que la traiga a casa.

“Por supuesto que me gustaría que su cuerpo apareciera”, dijo. “Supongo que para estas alturas serán sus restos. Espero poder encontrar algo”.