Jaime Labastida, a cuatro voces en Bellas Artes

En la sala Manuel M. Ponce se dieron encuentro amigos del también ensayista y filósofo; la actividad, que llevó el título de "Rostro solar", fue preparada por Miguel Sabido.
El autor  (tercero de izquierda a derecha) acompañado por los protagonistas y organizadores del homenaje.
El autor (tercero de izquierda a derecha) acompañado por los protagonistas y organizadores del homenaje. (Nelly Salas)

México

Jaime Labastida está convencido de no ser un poeta popular; las entrevistas que concede suelen ser más por su labor dentro de la Academia Mexicana de la Lengua (AML) o en Siglo XXI Editores, pero sus obras no siempre son reconocidas: “Lo asumo y lo entiendo”, asegura, si bien ello no ha sido suficiente para que él mismo se convierta en promotor de su obra.

“En algún momento, en Sinaloa, cuando mi hermano era candidato al gobierno del estado (Francisco Labastida Ochoa), me dijeron que querían darme el doctorado honoris causa y me negué, porque no sabía si me lo daban a mí o al hermano del candidato; una década más tarde lo hicieron.

“Entonces me retraigo un poco en eso, no busco este tipo de actividades, no promuevo mi obra, no voy al extranjero. Si se me ofrece y me parece que está bien, lo acepto, como ahora”, dice el también filósofo a propósito del espectáculo Rostro solar, preparado por Miguel Sabido, y que sirvió como una especie de homenaje al poeta y filósofo.

El actual director de la AML recuerda el encuentro que dio origen a la lectura de su obra, un día en que Sabido llegó a su oficina para encararle su maltrato a un poeta: hablaba de muchos poetas mexicanos, los publicaba y hacía ensayos sobre ellos, pero que había uno al que trataba muy mal.

“Le respondí que no podía ser, que no recordaba tratar mal a ningún poeta y menos a uno mexicano: me dijo ‘claro que sí, a ti’. Me pidió hacer algo con mi obra y así fue; incluso, la palabra homenaje no se usó en un principio, no entendía como un homenaje, porque el homenaje es para quien ha muerto”.

Así fue como las palabras de Jaime Labastida se escucharon en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, a través del espectáculo Rostro solar, que contó con las voces de los actores Rubén Moya, Eduardo Liñán y Juan Ignacio López Aranda.

Recorrido por su obra

Se trató de una especie de recorrido por la obra del actual director de Siglo XXI Editores, en la que se recuperó tanto su poesía como algunos de sus ensayos filosóficos, mediante una especie de collage que se vio enriquecido con música de Ignacio Torre a lo largo de poco más de 60 minutos de lectura, organizado como parte del ciclo Leo… ¡Luego existo!.

El espectáculo sirvió para que el mismo Jaime Labastida se reencontrara con su obra, porque el espectáculo de Miguel Sabido apostó más por lo tonal, de ahí que llegara a fundir 20 de sus poemas más representativos con algunos de sus textos filosóficos, en donde las voces de Rubén Moya, Eduardo Liñán y Juan Ignacio López Aranda, acompañadas del mismo Sabido, sirvieron para recuperar la fuerza y energía del autor de títulos como Animal de silencios, Elogios de la luz y la sombra o Cuerpo, territorio, mito.

“Aun sin tener estos menesteres”, a decir de Jaime Labastida, “una vez que publicaba un libro de poesía transcurrían entre cinco y 10 años antes de publicar otro; hay algo interno para que, después de terminar algo, me sentía en la necesidad de culminar un ciclo, y ya luego retomaba la escritura, quizá por eso mis libros son tan diferentes uno de otro. Ahora estoy escribiendo mucho, aunque más bien ensayos”.

En una época llegaba a escribir hasta tres artículos periodísticos a la semana, lo que le quitaba mucho más tiempo para su propia obra, mas siempre buscó espacios para escribir, siempre y cuando tuviera la necesidad, incluso la insatisfacción para seguir en la escritura.

“Uno sólo se va a sentir satisfecho hasta el momento en que se muera y diga ya no voy a hacer nada más. Siempre hay algo de insatisfacción que lo obliga a uno a volver a escribir o hacer otra actividad”.

Para construir el espectáculo Rostro solar, Miguel Sabido construyó lo que llamó ocho unidades tonales con más de veinte poemas y fragmentos de la prosa filosófica de Labastida y de sus análisis de la poesía de Carlos Pellicer, lo que no dejó de ser una sorpresa para el escritor homenajeado, quien al final confesó que a lo largo de la sesión quiso escuchar la lectura como la obra de alguien ajeno, pero siempre terminaba por reconocerse quien fuera integrante del grupo literario La espiga amotinada.

La presión de la poesía

Dentro del ciclo Leo… ¡Luego existo!, el objetivo es que actores de reconocida presencia en el medio participen con lecturas en voz alta, con lo que el rostro y la popularidad se pueden convertir en un primer paso hacia los libros, lo que sin duda surte efectos diferentes cuando se trata de la poesía, debido a la riqueza y variedad de poetas en nuestro tiempo, a decir de Jaime Labastida.

“Los grandes poeta nacidos terminaron con Sor Juana en la época colonial. Con la independencia lo que hubo fue la lucha por mantener vivo al país, estábamos a punto de destruirnos, tanto por las pugnas internas como por las invasiones, de manera que los escritores tenían la espada en una mano y la pluma en la otra, y hasta que hubo un cierto asentamiento de las pasiones empezaron a surgir grandes escritores. En el siglo XX ya no se diga, Los Contemporáneos son una de nuestras cúspides y han sido ejemplo para todos los poetas que vinimos detrás de ellos.”

Existe la posibilidad de que Rostro solar se comparta con lectores de otras entidades del país, por el programa Leo… ¡Luego existo!, pero al final eso dependerá de los recursos.