Querido Emilio

El Santo Oficio.
Santo Oficio
(Izzi MX)

Ciudad de México

En la penumbra y el sueño, el cartujo escribe una carta. Tal vez para olvidar las pesadillas de la realidad, quizá impulsado por la insistente campaña de lanzamiento de Izzi, la plataforma de telecomunicaciones de Televisa, se avienta al vacío con una entelequia epistolar. Nunca nadie habrá de leer su misiva; nadie, lo sabemos, lee las cartas soñadas y menos aún cuando se olvidan al abrir los ojos.

Dirigida a Emilio, expresa un mensaje de felicitación y gratitud. Imposible no celebrar la frase publicitaria “Adiós, Carlos”, tan diáfana como contundente. Durante muchos años el monopolio telefónico abusó de sus clientes; ya no lo hará más. Los precios y servicios de Izzi auguran un nuevo tiempo para los usuarios, un paraíso sin lugar para la arbitrariedad.

Los panegíricos de Izzi trascienden los espacios comerciales y se instalan en las columnas de opinión, en los programas informativos. Los aplausos y las dianas se oyen en todas partes y Carlos, seguramente, los escucha atónito y tembloroso. Así se hace, Emilio. No sé si habrás leído El arte de la guerra de Sun Tzu, a lo mejor ni falta te hace. La intuición te lleva directo a sus principios. En este caso concreto, cuando menos a dos de ellos: “Sustituye las banderas y estandartes de tu enemigo por los tuyos, mezcla sus carros de guerra con los propios y móntalos” y “Trata bien a los cautivos y atiéndelos. Esto se llama ganar una batalla y convertirse en el más fuerte”.

El destino —de alguna manera debe llamársele— te ha dado todos los ases de la baraja: ya tienes televisión abierta y de paga, telefonía móvil y fija, además de internet. Los cautivos te esperan con los brazos abiertos, antes o después dejarán a Carlos y serán todos tuyos. Trátalos bien, como recomienda el famoso estratega chino —cuando menos al principio.

Pero te decía, este onírico mensaje no solo es para felicitarte por tu atávico talento para los negocios, también es para expresarte gratitud por esa parte fundamental de tu empresa: el entretenimiento. No sabes cómo me hace reír El Compayito, su sentido del humor refleja el alma nacional, tan proclive al ridículo. Y Sabadazo, un dignísimo programa para aquellos en quienes tanto pensaba tu padre: los jodidos. No voy a detenerme en todas las emisiones imprescindibles de tus canales en televisión abierta, como Laura, conducida con inteligencia y moderación por Laura Bozzo, tan respetada en todas partes. No, Emilio, sería imposible hacerlo, te debemos tanto. Y más te deberemos cuando nos rescates a todos los mexicanos de las garras de Carlos, quien ojalá nunca llegue a la televisión con su basura, con programas chafas, sexistas, racistas, clasistas, donde la gente humilde —la de Iztapalapa o Nezahualcóyotl, por ejemplo— sea motivo de burlas y humillación. Un abrazo desde la bananera república de los sueños.

Queridos cinco lectores, con los nombres de los normalistas desaparecidos revoloteando en su trastornada cabeza, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.