Israel y Palestina tienen que vivir juntos: Sarid

“La tragedia es terrible porque son vecinos y ya no se hablan, solo tienen a la violencia como medio de interacción”, afirma el escritor.
Presenta su novela "El poeta de Gaza"
Presenta su novela "El poeta de Gaza" (Especial)

México

Yishai Sarid (Tel Aviv, 1965) es abogado de profesión, pero se busca su tiempo para la literatura, en la que refleja la situación que le ha tocado vivir: tensiones y guerra entre dos pueblos que “luchan por un pedacito de tierra”, por lo que durante su visita a México para promover su libro El poeta de Gaza (Literatura Random House) el conflicto de la Franja de Gaza resultaba un tema inevitable.

“Es un conflicto que tiene ya más de 100 años, desde que los judíos regresaron a Israel: es la historia de dos pueblos que luchan por un pedacito de tierra. Se tiene que resolver, tenemos que vivir juntos y la solución todo mundo sabe cuál es, aunque ninguna de las dos partes ama la solución, porque todos tienen que dar algo de sí y vivimos en países muy pequeños. Si se abren las fronteras y la gente puede pasar por ellas libremente, va a ser una vida normal”.

Desde su perspectiva, se trata de un asunto que tomará tiempo, pero al final debiera de suceder, aun cuando esa esperanza no sea la misma cuando reflexiona acerca del papel que puede jugar la literatura para transformar percepciones acerca de la realidad, “porque la gente no va a votar en forma diferente en las elecciones por un libro”.

“A la larga crea una cultura, crea mitos y una narrativa de un país. Pero eso es un proceso largo, a corto plazo no tiene una gran influencia política. No creo que ninguna obra literaria tenga un significado político tan fuerte”.

En El poeta de Gaza, Sarid narra la historia de un oficial de alto rango en el servicio secreto israelí, asignado para asistir a las clases de creación literaria de una escritora de Tel Aviv, militante para la paz, e introducirse en su vida privada, con el propósito de acercarse a un viejo poeta palestino de Gaza y, en especial, al hijo del poeta y líder terrorista.

“Trato de no autocensurarme, porque muchas veces no quieres lastimar a personas que conoces y tratas de hacer algunos cambios para no lastimar a tus parientes o guardar sus costumbres, pero no es algo en lo que pienso: lo considero, trato de ser valiente. Soy una persona muy valiente, pero en mi escritura busco ser independiente”.

Uno de los ejes de la novela es el sentido del deber de los personajes, conocer cuáles son los límites que puede tener una persona cualquiera en su vida cotidiana, aun cuando su entorno se pueda leer en las noticias o ver en la televisión, pero la historia es diferente, va más hacia lo profundo, enfatizó Sarid.

“Cuando tú eres responsable de algo o por algo, sabes hasta dónde llegas, hasta dónde estás dispuesto a cruzar esa línea. Traté de no juzgar a ninguno de los personajes, de no hacer un manifiesto político, porque eso no es interesante.

“Creo que no soy un extremista que odia a los árabes, porque ves al poeta y es un personaje muy positivo. Las personas deben dialogar entre sí, y la tragedia es terrible porque son vecinos y ya no se hablan, solo tienen a la violencia como medio de interacción”.

De lo que está convencido el escritor es que el arte es una manera de lidiar con los problemas, si bien el tono puede llegar a asustar al autor, lo cual es algo que le puede pasar a todos, no solo a los escritores. Cuando hay una guerra, una guerra pequeña, la tendencia es que todos se unan y que saquen a todos los que no sean populares.

“Nosotros somos un país pequeño, que tiene sus problemas, y no quieres hacer cosas que puedan hacer explotar contra tu país. Eso le puede pasar a los escritores y a cualquier otra persona: cuando eres un soldado, por ejemplo, debes saber cuáles son tus límites, hasta dónde vas a llegar”, aunque Yishai Sarid no tiene respuestas, lo que de muchas maneras es una de las grandes ventajas de la literatura.