ENTREVISTA | POR LILIA OVALLE ARIAS

Isaac Hernández Bailarín principal del Ballet Nacional de Inglaterra

La cultura en México ha sido devaluada por el estado pero también por el ciudadano, señala Isaac Hernández

“A través de mis pies he podido cambiar mi vida”

Torreón, Coahuila

La historia familiar de Isaac Hernández, bailarín principal del Ballet Nacional de Inglaterra es en extremo particular. Siendo uno de once hijos de dos artistas fue educado en su propia casa, particularizando con ello y al límite los intereses de cada uno.

Su hermana y manager, Emilia, apunta que a ella y a sus hermanos, los padres les enseñaron el arte de hacer algo de la nada y asevera que el poder de la mente es sobrenatural.

Lo que le permitió a su hermano cambiar su propio escenario y llevarlo del patio de su casa, donde ensayaba sobre dos tablas de triplay y una barra, a ser el bailarín principal de la Ópera de París y literal, a cualquier parte del mundo a través de la danza clásica.

“Me parece importante hacer respetar los derechos de los artistas como trabajadores, he estado en 5 compañías diferentes en Estados Unidos, en Europa, he visto como trabajan en Rusia y siempre me ha llamado la atención las que mejor funcionan son las que respetan a los trabajadores sin la necesidad ciertas leyes de unión".

"Mi ballet es Romeo y Julieta, realmente es lo que más me ha gustado y mi pieza de música es ahorita el Piano Concierto número 3 de Rachmaninov", dice sonriente Isaac quien apenas rebasa los veinte años de edad y es "ahorita" como él diría, el bailarín principal del Ballet Nacional de Inglaterra.

Este joven mexicano, se interesa por su país y la cultura que de él emana. Y apuntó que la violencia generalizada que se vive en México puede ser superada si se considera al arte como una herramienta de vida.

"Es un tema delicado para alguien que no vive la realidad cotidiana, pero para mí siempre me ha interesado porque México es mi país. Siempre ha sido una prioridad mía regresar y poder influenciar a la sociedad por medio del arte.

Sé que es un tema que normalmente la gente pudiera decir que como artista tienes poco qué decir o poco conocimiento sobre las realidades que se viven en el día a día. Pero tengo un punto de vista, hasta cierto punto", estableció en medio de una especie de sonrisa.

Con leves ataques de tos y a un paso de iniciar un ensayo del cual no escapa a pesar de pisar tierras mexicanas que por primera vez mira, es decir Torreón como eje de la zona metropolitana de la Comarca Lagunera, el bailarín dijo que muchos de los problemas que México enfrenta son justamente ante la falta de cultura.

Y aunque entiende el contexto en el que se gestó la violencia descarnada al iniciar este siglo, no encuentra acaso una justificación para el estado de deterioro del gobierno y la sociedad que a más de una década de ajustes de cuentas de criminales, asesinatos masivos y desapariciones forzadas en toda la república mexicana, prevalece.

“Yo conozco a muy pocos artistas violentos, conozco a muy pocos artistas lo suficientemente insensibles para secuestrar, para matar, para robar.

Entiendo que la economía de mi país tenga impacto para que la sociedad tomara este tour, esta vuelta y se refugiara tanto en la violencia y en el narcotráfico, pero no lo encuentro como una excusa.

Entiendo eso porque yo pude haber sido uno de los jóvenes que podría haber tomado otras decisiones de vida inspiradas por la necesidad, porque pertenezco a una familia que tenía necesidad, una familia extremadamente pobre donde somos once hijos de papás artistas pero teníamos conciencia y la conciencia nos las daba el arte”.

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Isaac Hernández encontró además la sensibilidad como un valor familiar que fue suministrado a través del arte. Y recuerda que siendo niños, sus padres los aproximaron a él y a sus hermanos a la música y a sus valores agregados como la literatura.

“Teníamos un piano desafinado en casa y todos más o menos lo tocábamos, hacíamos clases de ballet, las prioridades en nuestra mente eran diferentes, nuestros gustos eran diferentes”, acotó.

Ante las clases en casa, Isaac dijo que en realidad se conoce muy poco sobre las rutas alternativas en el terreno de la educación porque se confía en un sistema educativo y gubernamental, al que acotó, la sociedad se ha entregado al cien por ciento, convirtiéndolo en el único responsable de los éxitos o desgracias.

“Eso me parece extremadamente mal porque hemos perdido nuestra autonomía y entonces como ciudadanos mexicanos, que nos sentimos limitados por una entidad, por un gobierno, pero en realidad lo hemos hecho nosotros mismos porque cuando necesitamos o queremos algo lo pedimos pero pocos lo luchamos y encontramos la manera de hacerlo”.

"Entiendo que la economía de mi país tenga impacto para que la sociedad tomara este tour, esta vuelta y se refugiara tanto en la violencia y en el narcotráfico, pero no lo encuentro como una excusa".

Al entregarse a la protección que aparentemente ofrece el estado mexicano, explica Isaac, los individuos y colectivos se han olvidado de promover de manera activa la cultura.

“A mí me parece que la institución gubernamental está cambiando y hasta cierto punto es un cambio delicado va a ser algo a lo que no estamos acostumbrados y entonces, me parece que ahora el gobierno mexicano seguirá patrones de otros gobiernos, por ejemplo la creación de la nueva Secretaría de Cultura y las leyes que se aplicarán con ella, se tomará en cuenta a otros países como Londres o Francia para ir ajustando sus sistemas”, puntualizó.

Aunque ahora la Secretaría de Cultura maneja su propio presupuesto y actúa de manera descentralizada, los primeros efectos gremiales aparecieron justamente en la Compañía Nacional de Danza.

Isaac Hernández estableció que la defensa de los trabajadores es justa pero la estructura sindical ya está desarticulada a escala global.

“Me parece importante hacer respetar los derechos de los artistas como trabajadores, pero yo he estado en 5 compañías diferentes en Estados Unidos, en Europa, he visto como trabajan en Rusia y siempre me ha llamado la atención las que mejor funcionan son las que respetan a los trabajadores sin la necesidad ciertas leyes de unión.

En Londres tenemos una unión que está para proteger a los bailarines, pero estamos en manos de alguien, una entidad, que nunca se aprovecharía de los bailarines.

El modelo del sindicato mexicano ha llegado a limitar mucho de la profesión. Conozco poco porque no he estado ahí, pero si tenemos un ensayo que nos quedan 10 minutos de ballet, pero 5 minutos nos quedan en el horario de trabajo, yo sé que cuando lleguen esos 5 minutos media compañía se va a salir del salón y eso nunca pasaría en una compañía donde no es un trabajo de oficina, sino que estás con un propósito más allá de un minuto”, concluyó.