Intersticios: Y sin embargo se mueve

A fuerza de tanto repetir los miedos que conducirán a la extinción del libro, lo que termina ocurriendo es que se convierten en profecías con voluntad de autocumplirse.
Pabellón de Brasil en la Feria de Fráncfort.
Pabellón de Brasil en la Feria de Fráncfort. (Boris Roessler/EFE)

México

Hace 10 años acudí por primera vez a la Feria del Libro de Fráncfort. Una de las noticias que dominaba la feria en ese entonces era la venta de derechos para las memorias de Woody Allen, con una condición que supuestamente era no negociable: las editoriales interesadas tenían que ofrecer unos anticipos descomunales para adquirir los derechos del libro que aun estaba por escribirse, pero Woody Allen se reservaba el derecho de no escribirlas jamás sin tener que devolver el dinero. En los años subsecuentes, por lo general, había algún libro espectacular por el que todos peleaban, indignación frente al robo de algún autor famoso por parte de un gran grupo editorial, un estallido de júbilo con el anuncio del Nobel, incluso alguna anécdota divertida relacionada con sexo, alcohol o drogas.

En cambio, en la edición de este año predominó tanto la falta de aspaviento que lo más ocurrente que escuché durante toda la feria fue la teoría conspirativa de un editor de Singapur, convencido de que cada vez que Mickey Mouse está por pasar al dominio público y dejar de estar protegido por el copyright se amplía el plazo para que la figura del ratón siga siendo propiedad de Disney, y de ahí que dicha ley sea tan caótica y confusa. Frente al apocalipsis del año pasado, esta vez el ambiente era de una calmada resignación. Como me dijo una editora holandesa, a fuerza de tanto repetir los miedos que conducirán a la extinción del libro, lo que termina ocurriendo es que se convierten en profecías con voluntad de autocumplirse.

Por fortuna, la eterna esquizofrenia libresca sigue vigente, y parecería que las apuestas editoriales más arriesgadas son las que gozan de mayor vitalidad. Es el caso de la editorial india Navayana, abocada a la publicación de libros contra la brutalidad del sistema de castas de la India, o la editorial británica de izquierda radical Verso, que anunció una serie sobre cómo el capitalismo literalmente destruye la mente de las personas, comenzando por un ensayo que argumenta que la obsesión por acumular y ser productivos ha erosionado uno de los principales refugios humanos frente a las desventuras del mundo: el sueño. Quizá cuando se asienten las nuevas realidades irá quedando claro que en el fondo la falta de estridencia no es tan mala noticia. Si a final de cuentas el libro demuestra no ser un producto tan rentable como para ameritar una faramalla desmedida, ahí precisamente puede asegurarse su vigencia, así sea tan solo entre aquellos para quienes leer es un auténtico placer.