Intersticios: 'Speak in English!'

El director de una importante editorial inglesa, declaró durante un simposio que los editores internacionales debían dejar de intentar vender los derechos de traducción de sus libros al inglés.
Pugnas y atropellos por Patrick Modiano.
Pugnas y atropellos por Patrick Modiano. (Charles Platiau/Reuters)

México

A diferencia de los últimos dos años, el ambiente de la Feria Internacional del Libro de Frankfurt de este año no fue tan sombrío, y no es que las editoriales o el mundo del libro en general vayan mejor, sino que quizá más bien exista una cierta aceptación de la nueva realidad, como si los editores prefirieran intoxicarse durante la tormenta, por si sí se hunde finalmente el barco y también por si no. Y es que como ha dicho André Schiffrin, el gran problema con el advenimiento de los grandes conglomerados editoriales es que buscan imponer unas tasas de rentabilidad para las cuales el libro no está hecho, y es posible que la sensación de crisis perpetua tenga más que ver con las expectativas en cuanto a los beneficios que los ejecutivos del libro esperan que produzca, que  con la naturaleza y tamaño adecuados para la industria como tal.

Uno de dichos ejecutivos, el director de una importante editorial inglesa, declaró durante un simposio celebrado en la feria que los editores internacionales (es decir, no anglosajones) debían dejar de intentar vender los derechos de traducción de sus libros al inglés. El argumento consistía en que ya se publican muchos libros muy buenos en inglés, así que para qué molestarse en traducir algunos de otras lenguas. No conforme con esto, el ejecutivo declaró que las propias editoriales extranjeras debían de traducir los libros al inglés, para con ello tener contentos a sus autores. Ante un despliegue de arrogancia tan carente de sentido no queda más que proponer llevar la medida más allá, y pugnar por que todos los países del mundo adopten el inglés como lengua materna, para con eso evitar el tedio de buscar comprender la visión del mundo implícita en las decenas de lenguas en las que se habla y escribe en todo el planeta.

Y la inesperada pero aclamada noticia de la concesión del Nobel a Patrick Modiano atrajo pugnas y atropellos en el estand de Gallimard, pues de pronto varios editores de todo el mundo se daban cuenta de la importancia de tener en su catálogo a un autor de enorme prestigio pero de ventas moderadas. Algo supieron o intuyeron quienes elaboran los momios en las casas de apuestas, pues un par de días antes Modiano se colocó de pronto entre los favoritos, con lo que su triunfo tomó por sorpresa a todos menos a los bookies que de alguna manera lo adelantaron. Cabe imaginar a un infiltrado de casas de apuestas inglesas, espiando las deliberaciones de los miembros de la Academia Sueca, interrumpiéndoles para solicitar que hablen correctamente, pues si se empeñan en hablar ese dialecto raro no hay manera de entenderles nada.