De nanas, anacondas y el Metro

Vibraciones.
Vibraciones
(Especial)

Ciudad de México

Del 6 al 23 de noviembre se celebrará Instrumenta Oaxaca, el festival de música contemporánea más importante de México. Aquí un acercamiento a una programación llena de sorpresas:

Metro Chabacano de Javier Álvarez.En la estación Chabacano confluyen tres líneas del Metro; por eso el ritmo de la obra es incontenible (muchedumbres yendo y viniendo). Sobre el caos hay lirismo, como si la música buscara individualizar a la gente: contar su historia (¿hacia dónde va esa viejita, ese hombre preocupado de dónde viene?). Poco antes del final, el pulso se detiene, duda, y recurre al silencio antes de extinguirse.

Lullaby de George Gershwin.Entre el musical La La Lucille y los primeros bosquejos de su ópera Blue Monday, Gershwin (era 1919 y tenía 21) escribió este cuarteto de expresión delicada. Al principio se expone la melodía de una nana que adquiere nuevas apariencias, cada vez más sutiles, conforme la obra avanza, como si el bebé siguiera despierto y su madre suavizara la canción de cuna hasta por fin provocarle sueño.

In C de Terry Riley.Una certeza: 53 células melódicas numeradas que deben tocarse tal como están escritas. Lo demás es mucho espacio para improvisar: cada músico comienza con la célula que decida y puede tocarla tan rápido o tan lento como quiera, no necesariamente en orden. También la duración es abierta (10 minutos o tres horas). Música que nunca tiene el mismo aspecto: es una obra diferente cada vez que suena. Sus posibilidades expresivas son inagotables.

La elegía de la anaconda de Francisco Zumaqué. Partitura de protesta y muerte. El tono de la elegía puede ser entendida como de indignación o réquiem. “Es una obra que escribí como respuesta a la impresión que me causa el exterminio o el desplazamiento de los indígenas y el maltrato a la naturaleza para apropiarse de la riqueza del Amazonas”, dice el compositor colombiano. Esta elegía es un homenaje a las culturas “que están siendo ahogadas por la civilización, lo que incluye un lenguaje que busca la subordinación”.

La metamorfosis de Herbert Vázquez.Despertar la curiosidad en la mente del oyente es una de las principales preocupaciones del compositor uruguayo–mexicano Herbert Vázquez (1963). En La metamorfosis para guitarra sola parte del concepto de la transformación: algo (en el alma, en el cuerpo, en la ciudad, en el universo) que está cambiando hacia una forma desconocida. Tal vez sea algo horrible, tal vez algo bello. La obra explora la insoportable angustia de no poder saberlo.

Tres poemas de Octavio Paz de Santiago Gutiérrez Bolio. Cuando el compositor mexicano Santiago Gutiérrez Bolio (1978) crea música a partir de Octavio Paz, no solo se trata de musicalizar los versos, sino de cantar un poema y hacer que las imágenes existan en una dimensión musical. Tres poemas: “Hermandad”, “Bajo tu clara sombra” y “Silencio”. Una misma dotación: flauta, violín, mezzosoprano y guitarra. Y la fascinación de escuchar cómo las palabras adquieren otra vida en los sonidos; sin dejar de ser las mismas, conforman en música una poética distinta.

Hacia el comienzo de Mario Lavista. Noes únicamente el encuentro definitivo entre Mario Lavista y Octavio Paz; se trata de algo más: un extraordinario capítulo en la historia de la música vocal mexicana en el que sonidos y poesía palpitan en hermandad vigorosa y creadora.

Mientras el poeta explora el vaivén entre la vacuidad y la unidad que determina la esencia vital de la India, el compositor se deja guiar por ciertos ambientes (por ejemplo: el erotismo como eficaz vehículo para acercar el alma humana hacia lo divino o el deseo de descubrir el orden subterráneo de la vida cotidiana).

Una clave esencial para acercarse a estos sonidos que parten de poesía es un relato que Paz escribió (en Vislumbres de la India) sobre su primera aproximación a la música de la India: “La escuché en noches memorables de concierto en los jardines de Delhi, confundida con el rumor del viento en los follajes; otras veces, la oí deslizarse en mi cuarto, como un río sinuoso […]. Lo que aprendí en la música […] fue algo que también encontré en la poesía y en el pensamiento: ‘la tensión de la unidad y la vacuidad, el continuo ir y venir entre ambas’”.