Enrique Olmos de Ita lleva el suicidio juvenil al escenario

'Inmolación', una obra que aborda también el 'bullying' y el uso de nuevas tecnologías, inicia temporada el próximo 6 de noviembre.
Pieza sobre la desesperanza.
Pieza sobre la desesperanza. (Especial)

México

Según cifras que ofrece el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en México entre 2000 y 2012 se han registrado 13 mil 554 decesos por lesiones autoinfligidas intencionalmente (LAD) en el grupo de edad de 10 a 19 años. Preocupado por la situación de los jóvenes, el dramaturgo Enrique Olmos de Ita presentará el próximo 6 de noviembre a las 20:00 horas, en el foro Contigo América del Distrito Federal, su más reciente puesta en escena: Inmolación.

Dirigida por Efrén García Aguilar y actuada por Ahtziri Tapia, Aarón Ortega Amaya y Teresa Suárez, el montaje surgió en 2007, cuando Olmos de Ita recibió una beca para trabajar en Montreal, Canadá —donde hay un alto índice de suicidios—, donde decidió abordar el tema. Al concluir el proyecto decidió hispanizarlo y crear personajes que vivieran en México y España.

La obra aborda tres temas que han acaparado la atención en los años recientes: el suicidio, el bullying y el uso de las nuevas tecnologías. "Me interesaba abordar el tema del suicidio juvenil. Esto me llevó a crear un personaje acosado por sus compañeros de escuela. No satanizo la tecnología, pero sí pienso que podríamos vigilar mejor su uso en edades jóvenes".

Para el también autor de No tocar, La voz oval y Job, entre otras obras, lo preocupante del suicidio en México es que el país se encuentra en función de la desesperanza generalizada: "En países de primer mundo es una patología; se presenta en jóvenes con problemas neurobiológicos o en chicos con dificultades para adaptarse. En México es un problema social".

Olmos de Ita dijo en entrevista con MILENIO que el problema proviene de la violencia, desde la que emana del Estado hasta la cotidiana: "Ayotzinapa, Tlatlaya, Atenco, en fin, hay muchos ejemplos de esa violencia. El machismo y los entornos marginales son otros ejemplos".

El montaje también es un homenaje al dramaturgo Jorge Kuri, uno de los mejores amigos de Olmos de Ita y quien se suicidó en la Semana Santa de 2005. Según el autor de Inmolación, era un gran creador escénico, al que conoció cuando fue becario del Fonca.