Inicia la tercera temporada de la Filarmónica de Jalisco

Rodolfo Ritter y su piano le arrebataron el corazón a los tapatíos.
Filarmónica de Jalisco abre su tercera temporada en el Degollado
La Filarmónica de Jalisco abrió su tercera temporada en el Degollado. (Patricia Ramírez )

Guadalajara

El foro del Teatro Degollado, con sus más de 900 localidades ocupadas, este domingo quedó embriagado con un selecto repertorio del romanticismo y nacionalismo mexicano con el que se abrió la tercera temporada de la Filarmónica de Jalisco OFJ.

En silencio abrazó la luneta, los palcos y proscenios sin necesidad de instrucción. Una ola de prudentes aplausos recibieron en el escenario a Marco Parisotto, la batuta oficial de la agrupación. Era difícil imaginar que el repertorio que presentaría daría un vuelco pasional al público que ovacionaría sin freno a la orquesta, al director, a la música mexicana y al pianista invitado.

Difícil valorar quien recibió la mayor ovación. Sin duda el pianista Rodolfo Ritter dejó ver dos de sus mejores cualidades, una por cada mano. En la derecha, la virtud de acariciar el piano con minuciosidad a exceso de velocidad; en la izquierda la capacidad de conmover el alma de los espectadores.

El solista que interpretó el concierto para piano y orquesta no.1 romántico, en efecto enamoró a la audiencia con la obra de Manuel M. Ponce, creada en lo que se conoce como una ramificación de la corriente folklorista a partir de sus estudios realizados en Europa.

Antes de ello, alrededor de 90 músicos abordaron la Sinfonía India, de Carlos Chávez con una marea de violines, flautas y clarinetes, junto con instrumentos propios de la obra como bongós, trompetas, sonajas e instrumentos autóctonos que dieron vida sonora al poderío huichol y yaqui y sin voces, la música cantaba.

Le siguieron los arreglos de Manuel Enríquez al Camino real de Colima y Guadalajara para dar paso al episodio melancólico y vibrante del concierto con La noche de los mayas, de Silvestre Revueltas. En el público resaltaban cabelleras blancas, pues sobresalía la presencia de público mayor, aún así abundaron los jóvenes y todos por igual cayeron ante el cortejo del programa creado para envolver los corazones con la apasionada composición nacionalista.

Los movimientos drásticos en la música de Revueltas mantuvo álgido el nivel de atención, la orquesta iba de la épica a la festividad interpretando las 36 secuencias musicales creadas por el duranguense para la película con el mismo nombre y que fue estrenada en 1960 con la Sinfónica de Guadalajara, con José Ives Limantuour en la batuta que integró la pieza orquestal para el filme de Chano Urueta.

Para cerrar, el Huapango original de José Pablo Moncayo fue presentado como el “segundo himno nacional de México”, acorde a Parisotto quién pidió chiflidos y gritos, y en el momento determinado, el público participó con entusiasmo desbordado. La intensidad continuó hasta el final, un caudal de aplausos y hasta un “viva la música!” de parte de un integrante del público culminaron el primer concierto de la temporada tres de la OFJ.