El Incan usa método que rescata brazos y piernas

La perfusión aislada de extremidad consiste en acotar la circulación de sangre en el miembro afectado para poner dosis altas de quimioterapia, que es tóxica, y luego extirpar el tumor.
Héctor Martínez Said, cirujano oncólogo del Incan.
Héctor Martínez Said, cirujano oncólogo del Incan. (Araceli López)

México

Gracias al Instituto Nacional de Cancerología (Incan), México se ha posicionado como líder en la realización de una técnica llamada perfusión aislada de extremidad (PAE), una de las estrategias más efectivas y seguras para evitar la pérdida de un brazo o de una pierna en pacientes con tumores difíciles de extirpar y que se practica en los casos de sarcomas de tejidos blandos.

Héctor Martínez Said, cirujano oncólogo del Incan, explicó que la ejecución de la PAE es reciente en el país, pero con una amplia experiencia internacional, presenta una tasa de éxito que es superior a 80 por ciento.

Hasta la fecha, abundó el científico, más de una decena de hospitales de tercer nivel han sido certificados por el Incan en la realización de esa técnica, que tiene el objetivo de evitar la discapacidad y el sufrimiento de los pacientes.

Tumores raros

La mayoría de los sarcomas —tumores de tejido blando o hueso—, se localiza en las extremidades, y de estas neoplasias cuatro de cada cinco son de tamaño grande, pues alcanzan hasta 10 centímetros. "Si pensamos que un tumor de esta medida en el brazos o la muñeca, pues es sumamente grave", explicó el especialista del Incan.

Todos estos tipos de tumores se van desarrollando en estadios, y cuando están en su tercera etapa (poco antes de generar metástasis) son grandes, profundos y con un alto grado histológico que se traduce en una enfermedad mucho más agresiva.

"La gran mayoría de nuestros pacientes llega así", comentó Martínez Said, lo que normalmente implica que no quede otra opción que amputar la extremidad afectada.

El problema de este tipo de tumores, abundó, es que, independientemente de que se amputen, en el transcurso de la enfermedad van a desarrollar metástasis (diseminación de la enfermedad a otros órganos, como los pulmones), dando como consecuencia que la mitad de los pacientes tratados fallezca en un lapso aproximado de cinco años.

No obstante, con la PAE se ataca el tumor para disminuirlo y después operarlo, lo que permite salvar las extremidades de los pacientes sin afectar negativamente su supervivencia.

El experto destacó que esta técnica es de mucha relevancia porque permite reintegrar a la sociedad a los afectados por el sarcoma.

Cómo funciona

Cuando se identifican los tumores en esas zonas lo que se hace es aislar la extremidad mediante un torniquete y se emplea una técnica quirúrgica que, en lugar de hacer que la sangre que llegue a la extremidad para nutrirla y darle oxígeno, se desvía a una bomba de circulación extracorpórea.

"Separamos la extremidad del resto de la circulación sistémica cardiovascular y podemos entonces poner dosis muy altas de quimioterapia o dosis del medicamento factor de necrosis tumoral", justo en la zona afectada por el tumor, sin que el fármaco ataque otras partes del cuerpo, explicó el Dr. Martínez Said.

El medicamento, destacó el oncólogo, es altamente efectivo en cualquier tipo de tumor, pero el problema es que puesto por una vía convencional (intravenosa) su toxicidad en las células sanas es alta, por lo que antes de lograr suministrar la dosis suficiente para matar el tumor de forma llana, el paciente sucumbe a efectos secundarios graves para su salud.

Con la PAE se puede suministrar el factor de necrosis tumoral (fármaco que ataca las células tumorales) en dosis altas para que el tumor muera y disminuya, sin que haya combinación con el resto de la sangre del cuerpo.

Cabe destacar que una de las ventajas de ese sistema es que el medicamento tóxico no pase al hígado, pulmones u otros órganos. Así, en una segunda etapa del tratamiento, de ocho a 12 semanas después, se puede extirpar el tumor mediante cirugía y salvar la extremidad.

Experiencia

La perfusión aislada de extremidad se realiza en el Incan desde 2002, y desde 2010 se utiliza para atacar los sarcomas.

Martínez Said narró que entre los primeros casos que trataron está el de un que ahora tiene alrededor de 30 años. Se le extrajo un sarcoma del muslo y, "si bien no será un atleta de alto rendimiento, puede caminar y continuar con su vida diaria", destacó el especialista.

El éxito del programa fue tal, que se replicó en varios centros oncológicos y hospitales regionales de alta especialidad, los cuales son supervisados por la Coordinación de Institutos.

Hasta la fecha se puede otorgar la PAE en centros certificados por el Incan como los Hospitales Regionales del Bajío, León, Oaxaca, Mérida, Tabasco, Campeche y el Estado de México, básicamente. También se prevé instaurar el método en Guadalajara y Monterrey.

En la Ciudad de México este tratamiento también se realiza en los hospitales 20 de Noviembre (del Issste), el Hospital Regional Primero de Octubre, en el Instituto Nacional de la Nutrición, el Centro Médico Naval y Centro Médico Nacional Siglo XXI (del IMSS).

El término sarcoma se refiere a tumores del tejido conectivo y constituyen un grupo heterogéneo de tumores sólidos raros que se originan en su mayoría del tejido mesenquimal. Usualmente se dividen en dos grandes categorías: sarcomas de tejido blando (incluyen grasa, músculo, nervios, vasos y otros tejidos conectivos); y sarcomas de hueso.

Cada año son miles de casos de sarcoma los que se registran en México "y no todos tienen oportunidad de salvar sus extremidades", acotó Martínez Said.

El especialista concluyó haciendo hincapié en que no se trata de una enfermedad tan frecuente como las neoplasias de pulmón, mama, ovario o próstata. El Incan, como centro rector de la oncología en el país, trata la mayoría de estos casos.


Características de la neoplasia

De acuerdo con los especialistas del Incan, los tumores de tejido blando conocidos como sarcomas presentan las siguientes estadísticas:

60 por ciento de los sarcomas se localiza en las extremidades

80 por ciento de estas neoplasias son mayores a 10 centímetros

2 mil casos de sarcoma se registran anualmente en México