El Incan logra que los pacientes hablen tras quitarles la laringe

La avanzada técnica quirúrgica permite que el enfermo conserve funciones básicas como respiración, deglución y fonación gracias a que se realiza una reconstrucción de cuerdas.
Kuauhyama Luna Ortiz, cirujano oncólogo, dirige el procedimiento.
Kuauhyama Luna Ortiz, cirujano oncólogo, dirige el procedimiento. (blanca valadez)

México

Gracias a una técnica avanzada de cirugía que se practica en el Instituto Nacional de Cancerología (Incan), un paciente con cáncer en la garganta tendrá la posibilidad de volver a hablar, a pesar de que le tuvieron que extirpar cuerdas vocales y más de 75 por ciento de la laringe en una intervención quirúrgica.

Se trata de un procedimiento quirúrgico mayor de origen francés denominado laringectomía supracricoidea con cricohioidoepiglotopexia —desarrollado en el Instituto Gustave-Roussy de París— que, de acuerdo con Kuauhyama Luna Ortiz, cirujano oncólogo del Incan, evita que una persona se quede muda, pese a que el pronóstico general con ese padecimiento es que no puedan volver a hablar.

Recuperar la voz

Luna Ortiz, uno de los cinco cirujanos en México certificados para realizar este procedimiento (además de otros cuatro colegas del Centro Médico Nacional Siglo XXI, del IMSS), explicó que a la semana la persona comienza a articular frases, oraciones completas, a comunicarse, aun cuando su voz no podrá ser la misma que tenía antes de estar enfermo.

Suele ser, dijo el especialista, “similar a la que puede emitir el Pato Donald”, pero hay que aclarar que cuando acuden a consulta este tipo de pacientes ya han perdido el tono de su voz y, por lo menos, llevan un mes con afónicos y hablando de manera en extremo rasposa e comprensible.

Después de la cirugía, explicó el experto a MILENIO, “nosotros logramos que tenga voz y conserve funciones básicas de la laringe como respiración, deglución y fonación, además de la reintegración social del paciente”, destacó Luna Ortiz, tras recordar que ese tipo de pacientes, con la operación convencional, a lo mucho lograban reproducir voces robotizadas con ayuda de aparatos colocados en el cuello.

En el procedimiento innovador, “con la reconstrucción que se hace con el mismo tejido que queda de laringe es suficiente para que el paciente pueda hablar.

“Este concepto de tener voz sin cuerdas vocales no lo entiende mucha gente, inclusive diversos médicos, pero es posible y en el Incan hemos efectuado alrededor de un centenar de cirugías”, explicó el especialista al tiempo que efectuaba una intervención a un varón de 54 años con tumores en etapas 2 y 3.

A los pacientes tratados en el Incan con cáncer de laringe, dijo, se les realizan tratamiento “como traje a la medida”, pues se les puede hacer la cirugía, en la que se abre de un costado a otro la zona del cuello y se requiere de un adiestramiento manual del profesional para efectuar la reconstrucción de cuerdas, o también se puede recurrir al láser y la radioterapia.

La elección

En la reciente intervención el mismo paciente después de tres ciclos de quimioterapia optó por la cirugía mayor, misma que quedó en manos de un equipo multidiscipliario de enfermeras, anestesiólogos y cirujanos auxiliares en el manejo de tejidos. Se retiró primero los ganglios donde se puedo diseminarse ese tipo cáncer.

Se hizo una resección de cuerdas vocales y bandas ventriculares, en las que el tumor se extiende de forma superficial. Todo un proceso complejo de retiro de cartílago cricoides, de selección de membrana tirohioidea, de abrir y cerrar la piel, luego de retirar el porcentaje de laringe que abarcaba la neoplasia.

Se hace la reconstrucción usando una especie de hilos que el cirujano cose y une para lograr los correspondientes repliegues. Así, a lo largo de tres horas, se protegió al máximo arterias vitales como la yugular y nervio vago, conectadas a su vez con otras igual de delicadas como la cariótida ligada al corazón.

No hubo sangrados, que es otra de las exigencias de la compleja operación. Después, el Departamento de Patología será el encargado de determinar el grado de sobrevida que, por  lo general, es a largo plazo sin complicaciones.

Tabaco, causa principal

El padecimiento afecta más a hombres que a mujeres; sin embargo, aclaró Luna Ortiz, en las últimas tres décadas se ha detectado que dos de cada 10 son mujeres debido a que estas últimamente fuman y beben más.

De hecho, afirmó, en muy pocas ocasiones (alrededor de 3%) se han presentado casos donde no hay exposición al humo de tabaco, sino que hay un fuerte factor genético.

Es la sexta causa de muerte por cánceres en México, y la tendencia es que se duplique, a partir del 2020, debido a que hay más gente que fuma a edades tempranas.

Al preguntarle si quedaba una cicatriz muy notoria tras la intervención, el cirujano oncólogo aseguró que “se desaparece muy rápido”.

Luna Ortiz también es de los pocos especialistas que ha logrado reconstruir más de 50 por ciento del rostro valiéndose de huesos (como el peroné y de la cresta iliaca o cadera), así como de piel tomada de la parte lateral de la pierna o del antebrazo.

En el Incan, destacó el especialista, se procura hacer cirugías en las que las personas conserven su órgano para contribuir a que tengan una mejor calidad de vida.

“Nuestro éxito radica a que la gente que acude al Incan es de bajos recursos y a que el equipo de oncólogos y de cirujanos privilegiamos el bien de la persona por encima de prácticas basadas en acumular dinero”, señaló el experto.

“Por eso somos en todo el país de las únicas instituciones que hemos logrado operar con éxito alrededor de 100 pacientes (de tumores en laringe)”,  concluyó.


Estadísticas  y riesgos

De acuredo con el Inegi y el Incan, entre las estadísticas de neoplasias de cabeza y cuello, cavidad oral, faringe, hipofaringe y laringe destaca que


6 mil 848 casos

de estos tumores se reportan anualmente en el país

97%

de los casos es provocado por fumar y beber alcohol

1%

de los mexicanos padece este tipo de neoplasias

50 años

es la edad promedio de quienes desarrollan ese cáncer

80%

de los casos registrados en México afecta al género masculino