Incan hace 35 cirugías preventivas por riesgo genético de tener cáncer

Descifran mutaciones BRCA1 y BRCA2 para que las mujeres portadoras puedan decidir si quieren operarse antes de que desarrollen una neoplasia en los senos o los ovarios.
Una portadora de mutación de genes BRCA1 o BRCA2 tiene hasta 85% más probabilidad de un tumor.
Una portadora de mutación de genes BRCA1 o BRCA2 tiene hasta 85% más probabilidad de un tumor. (Especial)

México

La tecnología de alta especialidad instalada en el Instituto Nacional de Cancerología (Incan) para descifrar mutaciones genéticas en mujeres aparentemente sanas permitió que 35 optaran por quitarse las mamas, de las cuales 20 también eligieron retirarse los ovarios ante la alta posibilidad de desarrollar un cáncer agresivo.

Rosa María Álvarez, médico genetista del Incan, explicó que “para que ellas determinaran llegar esa decisión”, el año pasado, a las que estaban expuestas tras hacerse el estudio de secuenciación genómica, se les explicó el alto peligro y las mínimas posibilidades que tenían de sobrevivir en caso de desarrollar un tumor.

Las mujeres con dichas mutaciones que desarrollan cáncer de seno u ovario tienen muy pocas posibilidades de sobrevivir con los tratamientos tradicionales y lo más probable es que terminen por formar parte de las estadísticas de 8 mil 900 decesos anuales por ambos casos, de los cuales 5 mil 800 son por neoplasias mamarias.

En contraparte, las que decidieron hacerse la operación preventiva disminuyeron en más de 90 por ciento la posibilidad de fallecer por esa enfermedad.

La Clínica de Cáncer Hereditario del Incan, precisó la genetista de secuenciación, detecta las mutaciones patogénicas de los genes BRCA1 y BRCA 2 en mujeres aparentemente sanas, pero con antecedentes de familiares con este tipo de cáncer.

“La oportunidad de detectar de manera temprana mediante un monitoreo continuo permite erradicar de manera casi definitiva la aparición de esa neoplasia mortal” en las mujeres con esa mutación, detalló la experta en entrevista con MILENIO.

El protocolo

El protocolo de atención e intervención, dijo Álvarez, involucra a un equipo multidisciplinario de psicólogos, cirujanos plásticos, oncólogos y trabajadores sociales para acompañar a la mujer en la toma de sus decisiones, ya que la operación que puede modificar muchos aspectos de su vida personal y laboral.

“Se considera si es madre o si desea tener hijos, si tiene empleo y cómo impactaría en su proyecto profesional y de vida”, comentó.

Este tipo de estudios de alta especialización, de prevención y de desciframiento genómico, aclaró, solo se realizan en el Incan debido a que cuenta con un equipo de científicos que no hay en otras instituciones.

La cirugía preventiva es importante, opinó Álvarez, porque “una mujer normalmente tiene 10 por ciento de probabilidad de desarrollar cáncer de mama; sin embargo, una portadora de una copia mutada de alguno de los genes BRCA1 y BRCA2 tiene hasta 85%.

“En cáncer de ovario el panorama es aún más agresivo, dado que una persona con una mutación en BRCA1 tiene 25 veces mayor probabilidad de desarrollar un tumor con respecto a una mujer que no es portadora”, detalló la especialista.

Actualmente, abundó, en el Incan se está dando seguimiento a 350 mujeres con esas mutaciones, todas ellas jóvenes, menores de 35 años.

Se trata de mujeres que, dependiendo cada caso, pueden tomar la decisión de retirar las glándulas mamarias para disminuir 95% el riesgo heredado, o los ovarios y reducir 70% la probabilidad de tumoración, como sucedió con la actriz Angelina Jolie.

Todo se basa en su edad reproductiva; por ejemplo, si quiere ser madre se ve la factibilidad de que tenga un bebé sano.

Algunas, fuera del Incan, están tomando medidas de preimplantación con el propósito de eliminar esa mutación genética cancerígena en los embriones que serán implantados en su útero para concebir un hijo.

“Evidentemente se interviene con tratamientos, fármacos, antes de llegar a la cirugía para inhibir en lo posible este factor de riesgo entre mujeres sanas, jóvenes, así como en lo que será su herencia, sus posibles hijos aún no concebidos”, detalló la especialista.  

Otros seguimientos

El Incan, abundó Álvarez, también hace un seguimiento a 150 pacientes con cáncer de próstata tomando a varones entre los 35 y 40 años; es decir, más de 10 años antes de los 50, que es la edad en la que en México se sugiere acudir a chequeos.

La prueba genética consiste en una simple toma de sangre que tiene la capacidad de desmontar todo el historial molecular escrito en cada uno de los genes. “Nuestra labor consiste en detectar los errores en esos libros”, dijo la genetista.

“El objetivo de la Clínica de Cáncer Hereditario, formada desde 2013, es otorgar atención integral a las familias de pacientes con alto riesgo de padecer cáncer. Se les hace un diagnóstico y se implementan estrategias de reducción de riesgo, un punto vital y que pocas enfermedades tienen este nivel de prevención antes de presentar síntomas”, señaló.

En el Incan existen diversos métodos de captación de los pacientes con carga genética de riesgo. “Estamos identificando muchas variables entre nuestros derechohabientes y lo importante es que ya captamos a familias completas con diferentes tipos de cáncer”, afirmó Álvarez.

La clínica ha identificado 28 mutaciones de las que seis solo existen en la población mexicana. “El  año pasado otorgamos 800 consultas y dimos seguimiento a 200 familias sin importar el alto costo que implica”, concluyó la experta.

 

Estadística

 

En México los tumores de mama ocupan el primer lugar en incidencia de cáncer de mujeres, lo que representa casi 12 por ciento de los casos.

128 mil

casos se detectan cada año en el país.

1.5 por ciento

aumenta anualmente la incidencia de esos tumores.

10.9 por ciento

incrementó la mortalidad por neoplasias en senos.

40 a 59 años

es el grupo de edad más vulnerable ante esa clase de neoplasias.

95 por ciento

de exactitud tiene una mastografía en la detección de ese mal.