Incan trata a 1,200 pacientes para evitar cáncer hereditario

Con equipo de secuenciación genética detectan a quienes tienen riesgo de desarrollar tumores e intervienen con terapias para evitarlos o retrasarlos.
Rosa María Álvarez Gómez, jefa de la Clínica de Cáncer Hereditario.
Rosa María Álvarez Gómez, jefa de la Clínica de Cáncer Hereditario. (Javier García)

México

El Instituto Nacional de Cancerología (Incan) cuenta con una clínica equipada con sofisticada tecnología de secuenciación genética para detectar a la población con alto riesgo de desarrollar cáncer e intervenir con tratamientos u operaciones que eviten, retrasen o reduzcan la enfermedad.

Rosa María Álvarez Gómez, jefa de la Clínica de Cáncer Hereditario del Incan, explicó que en un año aplicaron en mil 200 personas un protocolo de detección de genes mutados con potencial cancerígeno en mama, ovario, colón, próstata y algunos sarcomas.

Luego de inaugurar las Jornadas de Cáncer Hereditario, celebradas en el contexto del 70 aniversario del Incan, Álvarez Gómez detalló que los datos que toman en cuenta son la edad y los antecedentes de familiares con cáncer.

El protocolo

Un equipo multidisciplinario se encarga de hacer el estudio especial de genética y después, cuando se identifica el síndrome de cáncer hereditario, se procede a realizar otros tipos de análisis de secuenciación que están directamente involucrados en el tipo de carcinoma detectado.

"Una vez obtenidos los resultados en los que se identifica que es portador de alguna mutación, se extienden los estudios de detección genética a la familia, alrededor de cuatro miembros en promedio, para determinar quién de los sanos pueden desarrollar en corto o largo plazos cáncer", explicó Álvarez Gómez a MILENIO.

La clínica, abundó, ofrece entonces medidas de prevención que en algunos casos pueden ser quirúrgicas. Se les da toda la información para que tomen la decisión adecuada, ya sea someterse a extirpación de senos u ovarios, o a planes de control y vigilancia constantes.

El trabajo de la genetista se hace acompañar de un importante estudio de investigación de genes mutados como el BCRA1 y BCRCA 2, los MLH1, MSH2, MSH6, y el PM53. Esas mutaciones pueden causar cáncer de mama y de ovario, próstata y páncreas, así como de colon o el llamado síndrome de Lynch.

Cuando esos genes están sanos "son clave para reparar nuestro ADN", explicó la especialista.

Mutación mexicana

Durante la investigación que realizan detectaron que el BCRA1es originario de la región central de México y cuenta con pocos registros en la literatura científica internacional.

"Hay un efecto fundador en población mexicana para el gen BCRA1, que propicia desarrollar cáncer de mama, ovario, próstata o páncreas. Se sabe ahora que si hay algún paciente en Australia con esa mutación, su origen es mexicano, aunque no necesariamente haya vivido en el país", aseguró la experta.

"Se dio en la región central de México. Son sectores que no migraron pero que debido al proceso de mestizaje se extendió a Australia. Hoy esto lo sabemos por las investigaciones clínicas que llevamos a cabo", aseguró.

Otro aspecto fundamental, señaló, es que el BCRA1 es mucho más agresivo que el BCRA2. "Hay 80 por ciento de riesgo de desarrollar cáncer de mama, 50 por ciento de ovario y 10 por ciento para otros tumores, como de páncreas y melanoma", señaló.

"Una de cada 10 mexicanas con cáncer de mama son portadoras de este gen mutado BCRA1, y también sabemos que aunque la prevalencia es menor en cáncer de ovario, resulta más letal y agresivo, nos da genotipos de mayor agresividad causando tumores triple negativo", aseveró.

Prevención en el ADN

Ángel Herrera Gómez, director general adjunto del Incan, explicó que la Clínica de Cáncer Hereditario resulta esencial para que se dejen atrás los diagnósticos en etapas avanzadas y abre las puertas a encontrar curas.

"No podemos quitar ese gen del cáncer alterado, porque está presente en cada célula del cuerpo de una persona, pero sí inhibir su expresión", aseguró el especialista.

En la conferencia magistral, Álvarez Gómez se refirió a otros genes mutados, como el ATM. Una copia mutada puede causar cáncer de mama. Dos copias anormales provocan ataxia-telangiectasia, mal que aumenta el riesgo de linfoma o leucemia

Asimismo, del TP53, gen que causa síndrome de Li-Fraumeni, lo que incrementa el riesgo de leucemia, tumores encefálicos y sarcomas, y el CHEK2, cuya alteración puede causar síndrome de Li-Fraumeni y eleva el riesgo de desarrollar tumores.

La siguiente parte de la investigación científica es encontrar y desarrollar terapias capaces de llegar a ese gen con potencial de provocar errores cancerígenos, con lo que se puede lograr que 10 por ciento de la población con antecedentes de cáncer hereditarios no presente nunca la enfermedad.