El Incan busca antígenos para diagnosticar tumores de mama

Especialistas identifican anticuerpos asociados con mutaciones genéticas en las mexicanas que pueden ayudar a detectar la enfermedad en etapas tempranas con pruebas sencillas.

Ciudad de México

La detección temprana y la predicción de riesgo son dos grandes retos para enfrentar el cáncer de mama, primera causa de muerte de mujeres en México (cada 55 minutos fallece alguien por esta neoplasia), además de ser el tipo de cáncer más frecuente en el país, ya que desde 2007 superó al cérvico-uterino.

Para anticipar o detectar esa afección en etapas tempranas, un grupo de expertos del Instituto Nacional de Cancerología (Incan) y del Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIBm) de la UNAM desarrollan varias líneas de estudio.

“La detección oportuna se refiere a mujeres que ya son portadoras de un tumor, en las que se busca que éste sea diagnosticado en las etapas más tempranas, incluso si ellas no lo sienten al realizarse una autoexploración y mide menos de una micra de diámetro, tamaño que ya detecta una mastrografía”, explicó Luis Alonso Herrera Montalvo, adscrito a la Unidad de Investigación Biomédica en Cáncer que comparten el IIBm y el Incan en las instalaciones del instituto.

En tanto, la predicción pretende conocer a detalle la predisposición genética para desarrollar esa afección, estudio que requiere profundizar en las particularidades de la población mexicana, aseguró Herrera Montalvo, uno de los expertos que participan en el Programa de Investigación Biomédica en Cáncer de Mama.

Según las cifras del Incan, de cada 20 mil mexicanas, en un año tres son diagnosticadas con tumor maligno de mama; sin embargo, esa cifra es un subregistro, pues aún no se cuenta con un censo fidedigno que condense todos los casos nuevos a escala nacional.

Del total de pacientes solo una cuarta pate es detectada a tiempo, cuando la tasa de sobrevivencia es de 95 por ciento en los primeros 5 años. En contraparte, 75 por ciento de los casos es atendido cuando la neoplasia ya está en etapas avanzadas, lo que reduce considerablemente su expectativa de vida.

DETECCIÓN

Para detectar al tumor cuando es casi invisible, el equipo encabezado por Carlos Larralde Rangel, investigador emérito del IIBm, y su colaborador Edmundo Lamoyi Velázquez, trabaja en la identificación de anticuerpos asociados a los tumores de mama, para utilizarlos como un método diagnóstico más eficiente que los actuales.

“Su estudio busca detectar marcadores en suero, pues las que desarrollan cáncer de mama generan una respuesta inmunológica contra esas células tumorales que puede ser descubiertas a través de métodos sencillos como Elisa (prueba para detectar VIH) y así confirmar a las pacientes que son portadoras de un tumor maligno”, indicó Herrera Montalvo.

Los marcadores son detectables en suero; con una muestra sanguínea podrían localizarse alrededor de siete antígenos en cantidades pequeñas, cuyo patrón determina el grado de certidumbre del diagnóstico de un tumor. A futuro, esos anticuerpos asociados a la enfermedad se utilizarán en programas de tamizaje (o screening) con mejores resultados que las mastografías.

“Esa metodología aún requiere el estudio clínico y su validación, pero los resultados preliminares son prometedores, pues existen componentes de esa respuesta inmune específicos para tumores de mama. Este método será una herramienta importante para que los médicos hagan una detección oportuna”, remarcó.

GENOMA

El grupo de expertos en genómica del cáncer de dicha unidad, aspira a encontrar en esa disciplina una forma de anticiparse al de mama mediante la identificación de mutaciones asociadas.

“Queremos tener una prueba que detecte la predisposición. Hay ciertos genes que controlan el crecimiento de tumores y si sufren mutaciones, éstos se desarrollan con más facilidad. Dos de esos genes, BRCA1 y BRCA2, pueden ser marcadores predictivos de riesgo en diferentes poblaciones”, añadió.

Ambos son genes grandes y pueden presentar un número elevado de mutaciones. Tan solo en mujeres hispanas se han detectado cerca de 140 muy frecuentes. El estudio de éstas ha generado un panel, llamado Hispanel, con el que se busca identificar cuáles son significativas para predecir el riesgo en la población mexicana. La predisposición no la podemos modificar, pero sí advertir a las pacientes que su vigilancia debe ser más estrecha y así adelantarnos al desarrollo de la neoplasia, apuntó.

Para su estudio, se requieren muestras de sangre de las pacientes, en las que analiza mutaciones germinales en los genes BRCA 1 y 2.

En colaboración con Jeffrey Weitzel, de la División de Genética Clínica de Cáncer del City of Hope Comprehensive Center de Los Ángeles, California, valida un panel de 114 mutaciones frecuentes en hispanas mexicanas.

Esto podría tener un gran impacto en el costo de evaluación de riesgo de mujeres en nuestro país, pues actualmente el análisis de mutaciones en los genes BRCA 1 y 2 con secuenciación masiva cuesta mil 700 dólares y con este proyecto se reducirá a 50.

AUTOEXPLORACIÓN

En lo que avanzan las investigaciones para desarrollar los mencionados métodos de diagnóstico temprano, los especialistas recomiendan la autoexploración de mamas, pues es una técnica completa y fácil de realizar.

Todas las mujeres deben explorarse, especialmente las que tienen entre 40 y 59 años o presentan factores de riesgo, como antecedentes familiares de la enfermedad, primera menstruación antes de los 12 años, menopausia después de los 55, sobrepeso, obesidad y falta de actividad física.

Otros factores de riesgo son la terapia de reemplazo hormonal para menopausia, uso de pastillas anticonceptivas, consumo de alcohol, tener hijos después de los 35 años, interrumpir la lactancia materna, iniciar temprano las relaciones sexuales, exponerse a radiación y tener densas las glándulas mamarias.

La autoexploración debe realizarse cada mes y se recomienda poner atención a los siguientes signos: simetría, color y tamaño de mamas, salida de secreción, retracción del pezón, edema, eritema, ulceración, hoyuelos, aumento de temperatura local y palpación de nódulos dolorosos o sin dolor.


SITUACIÓN ACTUAL

De acuerdo con las estadísticas del Incan, en México actualmente existe una detección tardía del cáncer de mama, lo que ocasiona una alta mortalidad, incluso en mujeres jóvenes.

15 casos se diagnostican por cada 100 mil mexicanas al año.

900 tumores de mama se atienden anualmente en el Incan.

150 consultas se ofecen cada día a ese tipo de pacientes.

60 por ciento tiene neoplasias localmente avanzadas.

25 por ciento llega con tumores en las primeras fases.

15 por ciento tiene metástasis, generalmente en huesos, pulmones, hígado y cerebro.