Imre Kertész, un llamado contra todas las dictaduras

El Nobel húngaro falleció ayer a los 86 años; estuvo recluido en Auschwitz y Buchenwald, y después fue marginado en su país.
La frágil experiencia del individuo frente a la arbitrariedad.
La frágil experiencia del individuo frente a la arbitrariedad. (Mate Nandorfi/EFE)

Budapest

Imre Kertész, escritor, periodista y traductor húngaro de origen judío, uno de los grandes de la literatura del siglo XX y primer autor húngaro en recibir el Premio Nobel de Literatura, falleció ayer a los 86 años en su casa de Budapest.

El literato nació en la capital de Hungría el 9 de noviembre de 1929, pero vivió en Berlín durante una buena parte de su vida. Cuando tenía solo 14 años, Kertész fue deportado por las autoridades húngaras a Auschwitz y posteriormente al campo de concentración de Buchenwald. Kertész logró resistir el dolor y el terror; para contar tan terrible experiencia, la literatura le sirvió "para matar fantasmas". Así escribió su novela Sin destino (1975), que llegó en 2005 también a los cines gracias a una adaptación cinematográfica de Lajos Koltai.

El literato no recurrió a un texto autobiográfico, sino que buscó cierta lejanía al crear a György Köves, el adolescente protagonista que sufre la maquinaria de humillación nazi para acabar con la voluntad de vivir de los prisioneros.

El autor dijo sobre su primer libro: "Me niego a convertir esa radiografía sobre la historia contemporánea en un mero archivo notarial", porque "no solo se circunscribe al genocidio hitleriano sino que la amplía a la posterior dictadura comunista que sufrió" su país.

Kertész siempre defendió que el nazismo y el comunismo suponían el mismo ejercicio alienante de poder, aunque con distinto rostro y bandera. Consideraba el Holocausto no como un locura momentánea o un hecho ligado a una época, sino como una manifestación de la naturaleza del poder en la sociedad.

Frágil experiencia

Como novelista, Kertész apenas tuvo eco en la Hungría comunista, donde trabajó como periodista, y tuvo que esperar a la caída del régimen en 1989 para ser reconocido en todo el mundo como un gran escritor.

Kertész trabajó en un rotativo que acabó convertido en órgano del Partido Comunista, y tras quedarse sin trabajo decidió dedicarse por entero a la literatura y, ocasionalmente, a la traducción del alemán.

En declaraciones a la prensa húngara, Kertész aseguró que él considera que su mejor obra es Fiasco (1998). También es autor de El diario de la galera (1992) y el ensayo Un instante de silencio en el paredón. El Holocausto como cultura (1993), sobre la realidad europea del siglo XX.

Kertész se convirtió en 2002 en el primer escritor húngaro galardonado con el Premio Nobel de Literatura gracias a sus novelas y ensayos, en los que plasmó su experiencia en los campos de exterminio nazis. El jurado explicó que la obra del literato húngaro "conserva la frágil experiencia del individuo frente a la bárbara arbitrariedad de la historia".

"En Auschwitz, yo era un niño. Solamente bajo la dictadura comunista comprendí lo que había padecido en Auschwitz", aseguró al recibir el Nobel. Esa dictadura comunista "nunca apreció mis libros, porque percibía que había algo de explosivo en ellos: un llamado contra todas las dictaduras, y no solamente contra la dictadura nazi" explicó.

En Alemania fue distinguido con el prestigioso premio Herder de las letras y el galardón de la Feria del Libro de Leipzig; y en Hungría, con la Orden de San Esteban, la máxima distinción que otorga ese país.

Títulos más recientes del nobel húngaro son Liquidación (2004), Dossier K (2006) y Cartas a Eva Haldimann (2009).

En los últimos años Kertész, quien sufría de parkinson, reiteró su intención de dejar de escribir. En su última obra, La última posada, publicada en 2014, trata de cómo aceptar la muerte. "Un hombre de buen gusto no vive ya a mi edad", confesó el nobel en esta obra.

La editorial española Acantilado anunció que publicará en español esta obra el 6 de abril.

En los últimos meses de vida, Kertész estaba trabajando en la edición de su diario escrito entre 1991 y 2001, y que se publicará en húngaro bajo el título de El espectador.