Imploran menos por la selección mexicana

Una expresión popular de la devoción por el Tri en los mundiales eran las ofrendas con imágenes religiosas.
Exvoto para dar gracias por un gol que metió Javier Hernández, "El Chicharito", en Sudáfrica 2010.
Exvoto para dar gracias por un gol que metió Javier Hernández, "El Chicharito", en Sudáfrica 2010. (Especial)

México

El sentimiento y la fe de los mexicanos no tienen límite. El futbol es prueba de ello, ya que en cada Mundial no pierden la esperanza de que la selección nacional haga un buen papel. Los fieles hacen cosas increíbles: visten al Niñopa, a la imagen del niño Jesús que se venera en Xochimilco; llevan un sinnúmero de milagros a los altares de todo el país, mientras que otros, inspirados por el arte sacro, mandan pintar exvotos.

En los campeonatos mundiales de futbol pasados, los exvotos fueron una manera muy socorrida de pedir con toda devoción a la Virgen y a todos los santos que la selección nacional pudiera participar en esa contienda internacional; sin embargo, ahora esa práctica religiosa es reportada a la baja.

La Basílica de Guadalupe, donde se resguarda una colección considerable de exvotos, incluidos aquellos con temas de futbol, no registra una sola obra ofrecida a la virgen de Guadalupe con el tema de la participación de México en Copa Mundial de Futbol FIFA 2014.

Y Alfredo Vilchis, el máximo retablero mexicano, quien ha expuesto su obra en el Museo de Louvre, dice a MILENIO que tampoco los fieles acudieron él en esta ocasión para pedirle que pintara algún exvoto que solicitara a la divinidad que el equipo de México gane este Mundial.

“A pesar de que estamos viviendo la locura y la emoción que genera entre la gente que se prepara para seguir el Mundial, para esta Copa solo hemos elevado las plegarias para que a la selección nacional le vaya bien. Ojalá que nuestro panorama de violencia e inseguridad nos cambie un poquito con la alegría que viviremos en estos días”.

Asegura que la tradición de mandar realizar exvotos —pequeños cuadros acompañados de un algún texto a través de los cuales se pide o agradece un favor recibido a la divinidad— ha disminuido.

“Se ha hecho a un lado esta tradición, no sé si porque la gente se encuentra un poco alejada de la fe, o por la situación del país, en especial por la economía, ya que el dinero no alcanza.

“Ya es muy raro que la gente te pida un exvoto pictórico; hoy prefiere llevar un milagrito de latón y colgarlo en la basílica, o una fotografía con su petición”, dice.

Vilchis, quien tiene casi tres décadas de experiencia como retablero, afirma que la tradición se está perdiendo, pese a que dicha manifestación artística era una costumbre en nuestro país, consolidada gracias al trabajo de Hermegildo Bustos y Frida Kahlo.

“Veo que cada vez se está perdiendo el gusto por los exvotos, y trato de luchar para que eso no suceda. Aunque no me piden ningún exvoto, trato de dejar testimonio de nuestra historia”, asegura.

Los exvotos, explica el artista, “son historias del alma que se pintan con el corazón”, con la finalidad de agradecer a la divinidad por la sola existencia, por sus milagros, por la cotidianidad.

“Es triste ver que se ha perdido un poquito la tradición en nuestro país. La gente está muy estresada, y es cuando más debemos pedirle a Dios y tener fe”, añade.

Hasta decoración

Los exvotos son objetos de arte religioso que propagan el amor y la fe, en particular a la virgen de Guadalupe, y aunque es una expresión popular, es parte del arte sacro; es por esto que el Museo de la Basílica cuenta con una amplia colección de exvotos.

Alfredo Vilchis dice que las personas lo buscan para pedirle que les haga algún exvoto; le explican su historia y el porqué quieren un exvoto, e incluso le dicen o le escriben los mensajes que deben acompañar al recuadro.

Lo interesante es que es decisión de quien lo solicita llevarlo a una iglesia para obsequiarlo al santo de su devoción, o conservarlo en su casa y ponerlo en un altar.

“La obra tiene el mismo valor: si se queda en su casa, incluso hasta les sirve como decoración y como un ejemplo de que cumplieron con su promesa”, explica el artista.

Llegaron hasta París

Al exponer los exvotos en París en 2011 y 2013, al público francés le causó risa porque no era de su agrado por ser signo del orgullo mexicano por haber derrotado a la selección francesa de futbol. “Se regresaban a ver que era como un 5 de mayo. Fue por presumir algo que me llenó de orgullo y de gusto, y con eso demostré que estaba orgulloso de esos goles”, dice Alfredo Vilchis.

“En París presenté el exvoto donde aparece Cuauhtémoc Blanco en la cancha, cuando México le ganó a Francia en el Mundial de Sudáfrica, y por supuesto que causó entre asombro, risas y gestos de los franceses”, recuerda.

La inspiración de su obra tiene un nombre: Frida Kahlo, Vilchis quedó prendado de los exvotos que pintó la esposa de Diego Rivera. “Me enamoré tanto de los exvotos que fui estudiando la historia de Frida, y cuando vi lo que escribió me sorprendió, porque sus pinturas son exvotos, son retablos de agradecimiento a la vida; un ejemplo es La venadita, y Unos cuantos piquetitos, que son pequeños exvotos sin texto, pero al pintarlos ella calmaba su dolor”