El color de los sueños

Multimedia.Muchas veces me he preguntado por qué diablos unas veces soñamosen color y otras en blanco y negro. Tengo la impresión de que los sueños enblanco y negro son más misteriosos en lo que ...
Imagen de la cinta Manhattan, de Woody Allen.
Imagen de la cinta Manhattan, de Woody Allen. (United Artists)

Ciudad de México

Muchas veces me he preguntado por qué diablos unas veces soñamos en color y otras en blanco y negro. Tengo la impresión de que los sueños en blanco y negro son más misteriosos en lo que se refiere a lo que anda por ahí en el inconsciente. Diría que tienen mayor contenido, son más difíciles de comprender y pesan más en nuestra trama existencial.

Si nos atenemos a lo que los expresionistas alemanes llamaban stimmung, atmósferas, es posible que por lo menos estemos ante una estética del onirismo. Quien haya visto alguna vez Secretos de un alma, la película de Pabst, entenderá la importancia que los sueños tienen para todos. La película ilustra prácticamente el proceso de esclarecimiento del drama psicológico del personaje principal a través de la representación de sus sueños. Se sabe que Freud se negó a asesorar al realizador, que contó en cambio con la asistencia de algunos de sus discípulos. El resultado es de cualquier manera espléndido, sobre todo por la construcción dramática del material de los sueños desde la estética expresionista.

Hitchcock se nutrió del expresionista fílmico en Alemania viendo filmar a sus estrellas, Murnau y Lang. Vivió desde entonces obsesionado con la estética expresionista y con las atmósferas de angustia, incertidumbre o maldad que podía crear mediante la luz y la sombra. Cuando le torcieron la mano para que filmara La soga en color tragó gordo y refunfuñó durante años, pero mandó colocar finas telas por todas partes para matizar la violencia de la luz y conservar la tensa elocuencia dramática de su thriller psicológico.

Pocos se fijan en el uso de la luz y la sombra cuando van a ver una película. Por supuesto, en la mayoría de las películas que llegan a nuestras pantallas el tema no tiene la menor importancia. Pero realizadores como Bergman, Woody Allen o Coppola no podrían hacer nada que valiera la pena sin su director de fotografía consentido y sobre todo extraordinariamente sabio.

Imposible imaginar El séptimo sello en color. Sin las habilidades de cinefotógrafos como Sven Nykvist, Gordon Willis, Eduard Tisse o Gabriel Figueroa la obra de muchos realizadores sería como soñar en color, sin atmósferas, sin elocuencia dramática, sin misterio ni indagaciones profundas sobre el mundo interior de los personajes definidos por la luz y la sombra.

Willis acaba de morir. Deja una obra portentosa que mucho le agradecemos quienes estamos interesados en el fenómeno cinematográfico. Era conocido en Hollywood como El príncipe de las sombras. Allá, la Sociedad Americana de Cinematografía asumió su partida como “una pérdida monumental”, y lo definió como “un gigante que cambió absolutamente la imagen de las películas”.

Dejó su marca en películas célebres como la saga de El padrino de Coppola y Zelig de Allen. Era uno de los últimos cinefotógrafos capaces de valorar el mundo de la luz y la sombra, el cine en blanco y negro, de stimmung.


*Profesor-investigador de la UAM-Iztapalapa