Iglesia del Espíritu Santo será remanso de arte y urbanismo

La parroquia instalada en la colonia Cañada Blanca, en Guadalupe, constará de un templo en forma ovalada, con pasillos y caminos al interior donde se privilegiará la convivencia.

Guadalupe

Un techo de lámina, a dos aguas y un cuarto alterno construido al oriente, dan forma a la Parroquia del Espíritu Santo, en la colonia Cañada Blanca, en el municipio de Guadalupe.

Rodeada por casas de una o dos plantas, centros comerciales y una alta densidad de anuncios panorámicos, un nuevo proyecto para la iglesia busca generar una construcción armonizada, con elementos de arte y cargada de urbanismo.

Junto al despacho Pladis, el párroco Raúl Mena Seifert planea que la construcción sea un espacio para la reflexión y el disfrute estético, pensado en una comunidad que difícilmente encuentra un monumento artístico por el sector.

Se tratará de un templo en forma ovalada, con pasillos y caminos al interior donde se privilegiará la convivencia. La capacidad en misa será para 600 personas y gracias a su forma el altar estará siempre a la vista de los feligreses.

Actualmente se construye la torre campanario, una pieza de 20 metros de altura y que a pesar de su apariencia sencilla, guarda símbolos que invitan a la reflexión del espectador.

"La torre es una señal clara de lo que queremos hacer. Lo pensamos como un monumento urbano, porque aquí en el sector hay puras casitas y comercios. El campanario es la presencia del templo en la comunidad", el párroco Raúl Mena Seifert, coautor del libro *** La Catedral Metropolitana de Monterrey. Historia, Arte, Arquitectura***.

El campanario, conformado por tres torres, simbolizará a la Trinidad conformada por Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. La cruz se instalará en el segundo muro y la base tendrá siete columnas, representando los siete dones del Espíritu Santo.

El primer paso en la construcción del nuevo templo es la torre, la cual se espera esté lista para el verano.

Una historia humilde

La historia oral entre los vecinos refiere que hacia la década de los 70 del siglo pasado la colonia, ubicada en los límites de Apodaca y Guadalupe, era un pastizal a donde llegaban migrantes del sur de Nuevo León, Veracruz y Tamaulipas.

A como pudieron, la construcción de la parroquia se dio de la manera más humilde: un tejado de lámina, sin paredes y con tablas sobre block para formar las bancas.

Hoy el centro religioso cuenta con oficinas y otras construcciones anexas, las cuales se irán demoliendo por etapas mientras se van construyendo los nuevos espacios.

La inversión para todo este centro religioso es de 20 millones de pesos, aunque constantemente se hacen adecuaciones para que el costo disminuya.

"Buscamos hacer lo posible porque sea un templo bello pero sin lujos. Van varias veces que nos hemos sentado a revisar el proyecto, porque la meta es tener los pies en la tierra", apuntó el padre.

La primera piedra se instaló en octubre del 2014, con la bendición del Arzobispo Rogelio Cabrera.