La Iglesia pide perdón por "olvidar" a indígenas

Casi 20 comunidades originarias asisten a la homilía que se llevó a cabo en la Basílica de Guadalupe; alistan traducción de la Biblia.
Los asistentes, con atuendos tradicionales.
Los asistentes, con atuendos tradicionales. (Ariana Pérez)

México

A la primera misa celebrada en náhuatl, la cual se realizó ayer en la Basílica de Guadalupe, asistieron cerca de 20 comunidades indígenas y la jerarquía católica pidió perdón a los indígenas “por el olvido al que los hemos condenado... y por no valorarlos”.

Ataviados con sus atuendos tradicionales, con coronas de flores, los integrantes de las comunidades indígenas manifestaron la alegría de escuchar la misa en náhuatl, en la que a través de la danza demostraron su fe.

Felipe Arizmendi, obispo de San Cristóbal de las Casas, Chiapas,  y el arzobispo Víctor Sánchez, de Puebla —quien presidió la celebración—, acompañado de el obispo Francisco Escobar, de Teotihuacán, destacaron la importancia de haber logrado la traducción de la misa y señalaron que ahora falta la Biblia.

En la homilía, Arizmendi destacó que “en vez de aceptar, respetar, valorar y promover la cultura de nuestros pueblos originarios, en particular su idioma, los hemos despreciado e infravalorado, los hemos calificado de dialectos, como si fuera una subcultura.

“Es una pena, una vergüenza, una injusticia, que hasta ahora el pueblo náhuatl no tenga una Biblia católica, aprobada por la Conferencia Episcopal. Se han hecho esfuerzos aislados por parte de agentes del pastoral que tienen un corazón sensible a los derechos del pueblo. Algunos han empezado a traducir partes de la Biblia, pero a veces, con la incomprensión de los presbísteros, religiosos, del mismo pueblo y aún de los obispos, les dicen que para qué pierden su tiempo, que eso para qué sirve, que esos idiomas están condenados a desaparecer”.

Por ello pidió perdón por el pecado de omisión: “Dios nos ayude a pagar pronto esta deuda que tenemos y que demos los pasos necesarios para lograr una traducción de la Biblia”.

Pronto, dijo, presentarán la traducción de la misa, con algunas precisiones, a la Conferencia del Episcopado Mexicano, para solicitar su aprobación y después a la Congregación del Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en Roma.

El obispo de Chiapas señaló que la traducción “no es por afición académica ni por una curiosidad etnológica ni por dinero ni por publicidad eclesial ni por demagogia, sino para que el pueblo náhuatl tenga vida… la Iglesia, a pesar de sus limitaciones y errores del pasado y del presente, quiere estar cerca de estos pueblos, amenazados en su misma existencia.

“Los pueblos originarios necesitan esperanza. Tienen historia, cultura, presente y futuro. No están condenados a desaparecer. No tienen por qué avergonzarse de su riqueza cultural (…) No son desechos en nuestro país. No son descartables ni son signo de atraso… México no es México sin ellos”, abundó el obispo.

También recordó que desde 2012, sacerdotes, religiosos y laicos de las diócesis donde se habla el náhuatl tomaron la iniciativa para hacer una sola traducción, camino que el papa Francisco los animó a proseguir para llegar a una traducción que hoy es una realidad.