El IPN usa plátano verde para hacer plástico biodegradable

Afirman que ese fruto es la mejor opción debido a que no compite con las necesidades de alimentación del país y tiene altas cantidades de almidón.
Eduardo San Martín, profesor del Centro de Investigación en Ciencia Aplicada y Tecnología Avanzada.
Eduardo San Martín, profesor del Centro de Investigación en Ciencia Aplicada y Tecnología Avanzada. (Especial)

México

Especialistas del Instituto Politécnico Nacional (IPN) crearon una harina hecha a base de plátano, la cual mediante un proceso puede ser utilizada en la elaboración de productos plásticos con alta capacidad biodegradable.

El proyecto está encabezado por el profesor Eduardo San Martín Martínez, del Centro de Investigación en Ciencia Aplicada y Tecnología Avanzada (Cicata), Unidad Legaria, del IPN, en colaboración con su alumno del doctorado en Tecnología Avanzada, el ingeniero Horacio Vieyra Ruiz.

Con el fin de encontrar un polímero biodegradable que no genere competencia con las necesidades de alimentación, los investigadores realizaron un análisis y concluyeron que el plátano era la mejor opción, ya que cuenta con altas cantidades de almidón y su ciclo de crecimiento y de producción es rápido.

La propuesta del profesor y su alumno es utilizar la cosecha que no es destinada para alimento, la que resulta como excedente y que generalmente se pudre debido a que es una fruta que madura rápidamente.

“Para que un plástico se llame biodegradable debe estar constituido en su mayoría por un polímero natural hecho de carbohidratos, los cuales provienen de los almidones, éstos son consumidos por organismos que se encuentran en la tierra, por tal motivo la industria ha hecho uso de almidones obtenidos de otras fuentes como el maíz y otros cereales, el inconveniente es que su empleo compite con las necesidades de alimentación humana”, explicó San Martín.

Para la elaboración de la harina debe usarse plátano verde, porque contiene mayor cantidad de almidón (polímero) que, al madurar, se convierte en azúcar.

Ventajas del fruto

En el proceso de elaboración del plástico natural, el plátano se utiliza verde y con cáscara, primero se pasa por un sanitizante para eliminar cualquier microorganismo, se corta y seca para facilitar la trituración y producir la harina, se blanquea con peróxido de hidrógeno y, a través de procesos térmicos y químicos, se incorpora el polvo de plátano con el polímero de plástico, de donde resulta un material termoformable.

La termoplastificación de la harina de plátano tiene propiedades mecánicas iguales a las de los materiales ya conocidos, como resistencia, impermeabilidad y elongación. Estas cualidades varían de acuerdo a la cantidad de polímero natural que contenga.

“Al proponer una disminución en el consumo de plástico con el uso de la harina natural plastificada, tenemos el propósito de dar una opción más en la producción de estos materiales, donde el elemento base es en verdad de origen natural y el polímero sintético sólo da la propiedad plastificante”, indicó el científico.

Destacó que hasta el momento no existe otro trabajo en el mundo sobre elaboración de polímeros con plátano, por tal motivo la técnica de producción se encuentra en proceso de patente.

Reciclaje insuficiente

San Martín comentó que en los países europeos existe una cultura del manejo de envases poliméricos, tanto en la reutilización como en su elaboración, mientras que en México apenas se recupera 12 por ciento en reciclaje. Para resolver ese problema han surgido normas que estimulan el cambio de hábitos en el manejo de basura, pero los esfuerzos aún son insuficientes.

El experto también opinó que producir plásticos oxodegradables, fotodegradables y biodegradables basados en el uso de almidones de cereales no es solución suficiente, pues en el primer caso sólo se reduce el espacio que ocupa el producto plástico y en el último se genera competencia alimentaria.

Los productos que se encuentran en el mercado llamados biodegradables, agregó el científico, solo contienen 20 por ciento de material natural sobre el total del producto plástico, en tanto que 80 por ciento es un elemento plástico, por lo tanto no se descompone.

“En el laboratorio se analizaron una serie de bolsas biodegradables. Las colocamos en composta (enterradas) para ser biodegradadas por microorganismos, pero no hubo descomposición. Lo que se encontró fue un proceso de oxidación y fotooxidación (luz del sol) donde el material se fragmentó en pedazos muy pequeños pero no se biodegradaron, lo que significa que siguen en el ambiente”, concluyó el catedrático.

La UNAM prueba concentradores solares

Científicos del Centro de Ciencias Aplicadas y Desarrollo Tecnológico (Ccadet) de la UNAM ensayan con prototipos de concentradores solares para uso domiciliario, comercial e industrial con el objetivo de abatir costos y convertirse en una opción para la población en general.

En un comunicado los especialistas explicaron que se trata de una propuesta micromecánica que por su bajo costo, peso y probable ensamble en línea puede reducir los gastos de fabricación, además de ser fácil de transportar.

El proyecto de manufactura y ensamble de concentradores solares, que solo pesan 10 kilogramos, es parte del Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica. El coordinador del grupo de Computación Neuronal del Ccadet, Ernst Kussul, explicó el procedimiento:

“Los concentrados solares captan la radiación del Sol, la dirigen a un colector que genera vapor para turbinas o aire caliente para motores térmicos, y así se transforma en energía eléctrica; es decir, de solar pasa a térmica y, finalmente, a eléctrica, que puede usarse de forma inmediata en redes”.

En el mercado existen dispositivos con espejos cóncavos —lo que eleva el precio— y con mayor peso.

(Notimex/México)