El INAH presentará denuncia ante la PGR por 'El Caballito'

Dentro de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos solo se establece una sanción de 50 mil pesos y la reparación del daño.
"El Caballito" ubicado en el Centro Histórico.
"El Caballito" ubicado en el Centro Histórico. (Milenio/Archivo)

México

La escultura ecuestre de Carlos IV, conocida como El Caballito, sufrió daños irreversibles en 50 por ciento de su superficie, tras la intervención realizada por el despacho Marina. Restauración, contratado por el Fideicomiso del Centro Histórico de la Ciudad de México (FCH), según determinaron especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

De acuerdo con el dictamen técnico de los daños causados a El Caballito, cuya lectura estuvo a cargo de César Moheno, secretario técnico del INAH, se concluyó que hubo una “pérdida irreversible de la pátina original a causa del uso de ácido nítrico al 30 por ciento, la desaleación y pérdida irreversible de elementos (estaño y zinc) por el uso de ácido nítrico al 30 por ciento, la corrosión del bronce y la abrasión de la superficie por el uso de cardas metálicas”.

El daño se estima en un millón 415 mil 713 pesos, por lo que el INAH presentará ante la Procuraduría General de la República una denuncia en contra de quien resulte responsable, si bien, de acuerdo con la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos (LFMZAAH), solo se plantea una sanción de 50 mil pesos y la reparación del daño.

Tras señalar que la intervención se dio sin conocimiento del INAH, e incluso que el FCH pretendió obtener tardíamente una autorización para los trabajos, Moheno recordó que Javier Marina, responsable del despacho, planteó el uso de ácido nítrico al 30 por ciento para la limpieza de la escultura, pero durante la inspección se halló un bidón con ácido nítrico al 60 por ciento.

Su uso eliminó de “manera irreversible tanto la pátina que protegía a la superficie, como una cantidad de metal de la aleación del bronce, poniendo en riesgo la integridad de la escultura”; el ácido disolvió la pátina, con lo que se perdió de manera irreversible “el 50 por ciento de esa capa estable que protegía al bronce original”.

El funcionario destacó que los ácidos inorgánicos, como el ácido nítrico, “se han dejado de emplear en restauración de metales desde la década de 1950, cuando se comprobó el profundo e irreversible deterioro que causan”.

Las conclusiones

A partir del dictamen se determinó que la intervención realizada por Javier Marina ocasionó daños irreversibles en el monumento, no solo en la escultura de bronce sino incluso en el pedestal, donde hubo disolución de materiales por el ácido, manchas en la piedra por el escurrimiento y absorción de la solución y desprendimiento de capas superficiales de carbonato de calcio, “ocasionados por una limpieza con agua a presión de los tableros de mármol”.

“El valor cultural del monumento histórico intervenido es incalculable. Sin embargo, la estimación de los daños causados asciende a un millón 415 mil 723 pesos.”

Ante ello, aseguró Moheno, es urgente iniciar un proceso de intervención para estabilizar el monumento y restituir los elementos que garanticen su conservación, proyecto que debe presentarse ante el INAH, que se encargaría de supervisar los trabajos mediante las coordinaciones de Conservación del Patrimonio Cultural y de Monumentos Históricos.

Durante la presentación del dictamen, el funcionario agradeció a la sociedad civil su compromiso con la conservación del patrimonio histórico y cultural de México, y es que fue en Facebook donde explotó el problema, e incluso se formó un grupo que, con solo dos semanas de haberse creado, ya alberga a dos mil seguidores, algunos de ellos especialistas en la materia.

Deslinde de responsabilidades

Al enfatizar que los trabajos no contaron con la autorización del INAH, Moheno resaltó que los trabajos violaron la LFMZAAH.

Además, recordó que los documentos presentados por el FCH y por Marina no estaban completos: “No se presentó cédula profesional del restaurador responsable. No cuenta con un currículum completo del responsable de los trabajos. No se presentó un diagnóstico preliminar que justifique las intervenciones realizadas. Planteó métodos y materiales de intervención sumamente agresivos que afectaron la integridad del monumento histórico, y su ejecución no autorizada generó daños irreversibles”.

La restauradora Lucía Ruanova, quien junto con Guillermo Tovar de Teresa encabeza el grupo de Facebook El Caballito Restauración, señala que el dictamen del INAH confirma técnicamente lo que ellos denunciaron: “Fue por nuestra voz que se detuvo esa intervención, y hasta este momento Alejandra Moreno Toscano, autoridad del Centro Histórico, no da la cara. Ahora lo que esperamos es que el gobierno del DF no adjudique directamente los contratos para la restauración y recuperación de la estatua ecuestre”.

Casi al cierre de la edición, la Autoridad y el FCH emitieron un comunicado en el que señalan que ya se habían reunido con funcionarios del INAH, con quienes acordaron remediar las afectaciones a la escultura para que vuelva a estar en “óptimas condiciones”, a través de un proyecto conjunto en el que participen los más importantes especialistas del país.

“La Autoridad y el Fideicomiso del Centro Histórico actuarán con toda contundencia y claridad para un deslinde de responsabilidades. Hemos solicitado para ello la intervención de la Contraloría General del Distrito Federal”, se lee en el comunicado, firmado por Alejandra Moreno Toscano, en su calidad de Autoridad del Centro Histórico, e Inti Muñoz, director del FCH.

[Dé clic sobre la imagen para ampliar]