El IMSS librará de comida chatarra sus mil 376 guarderías

Desde hoy el instituto quita del menú de los niños embutidos, pastelillos, refrescos, galletas y cualquier producto procesado o con azúcares añadidos.
La incorporación de refrigerios sanos ayudará a reducir el riesgo de enfermedades como diabetes.
La incorporación de refrigerios sanos ayudará a reducir el riesgo de enfermedades como diabetes. (Especial)

México

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) librará de comida chatarra a partir hoy sus mil 376 guarderías, al ya no permitir que se ofrezcan productos como galletas, embutidos, pastelillos, bebidas con saborizantes, para mejorar la alimentación de 200 mil niños de cero a cuatro años y, con ello, reducir obesidad y sobrepeso.

Juan Lozano Tovar, director de Prestaciones Económicas y Sociales del IMSS, aseguró que "el nuevo menú es muy revolucionario, está eliminando por completo los azúcares añadidos y procesados y además está añadiendo alimentos esenciales para su crecimiento y desarrollo neurológico como ácidos grasos y granos integrales, además de promover la ingesta de agua y la actividad física".

Voceros de la salud

La estrategia, aseguró, forma parte del programa integral contra el sobrepeso y la obesidad, por lo que la alimentación otorgada también tendrá un impacto educativo. "Los menores se convertirán en voceros de lo que debe ser una alimentación saludable en su familia".

"Llegarán a casa y su paladar estará educado a ingerir alimentos saludables y, muy probablemente, le recuerden a sus mamás en su hogar que es importante incluir alimentos sanos por encima de aquellos que provocan incremento de peso y a la larga enfermedades como diabetes, cardiovasculares, algún tipo de cáncer", explicó en breve entrevista.

La determinación se basó en investigaciones científicas que establecen que el sobrepeso y la obesidad en menores de cuatro años prevalecerán en etapas subsecuentes de su vida. En México la obesidad y el sobrepeso se debe a una inadecuada alimentación en 80 por ciento de los casos.

Por ello, abundó el funcionario, la eliminación de azúcares añadidos, así como la incorporación de comida sana contribuirán a reducir los riesgos de desarrollar enfermedades relacionadas con el síndrome metabólico, como la diabetes.

"Por eso esta medida en el IMSS se convierte en una política pública ejemplar con un impacto en el desarrollo y productividad del país", dijo tras recordar datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de 2012.

Ese documento destaca que en México 69.4 por ciento de los hombres mayores de 20 años tiene sobrepeso u obesidad; en las mujeres la proporción es de 73.5 por ciento. La prevalencia en niños de cinco a 11 años es de 34.4 por ciento, y en menores de cinco años es de 17.5 por ciento.

"Las cifras de obesidad y sobrepeso en los niños menores de cinco años registraron un aumento de casi dos puntos porcentuales entre 1998 y 2012", destacó.

Cambio de hábitos

Para Lozano Tovar una consecuencia natural de adoptar este nuevo menú será que los futuros jóvenes y adultos tendrán mayor capacidad y predisposición para tomar decisiones de hábitos y alimentación saludable.

El funcionario recordó que el titular del IMSS, Mikel Arriola, continuó en las guarderías lo que inició en la Cofepris para combatir el problema del exceso de peso que inicia en la infancia y que en 2015 causó alrededor de 90 mil muertes solo por diabetes.

El proyecto del IMSS consiste en evitar que México tenga impactos negativos en su economía por destinar más de 85 mil millones de pesos anuales a la atención de enfermedades crónicas y degenerativas, lo que es más de 45% del presupuesto destinado a salud.

De seguir con los mismos indicadores, las proyecciones de gasto para atender la obesidad y sus complicaciones en 2017 superarán los 100 mil millones de pesos anuales.

El IMSS se comprometió hace casi un mes con la Organización Mundial de la Salud a atacar el problema de la obesidad y sobrepeso a efecto de lograr un país de niños sanos y, a la vez, sanear las finanzas y disminuir discapacidades, muertes prematuras y baja productividad.

Cuando Arriola presidía la Cofepris se modificó la ley para que 32.5 millones de niños dejaran de ver más de 10 mil anuncios de comida chatarra, lo que significa más de 55 horas diarias de publicidad sobre refrescos, golosinas y botanas que se transmitían durante la programación infantil.

Además, todos los alimentos procesados y carentes de nutrientes como la confitería y frituras ahora deben contar con etiquetados que, de acuerdo con algunas organizaciones sociales, no dejan claro a las familias que esos productos son altamente calóricos.