Humboldt su aventura en México

El historiador José N. Iturriaga recrea en su novela más reciente, "Saberes y delirios", el paso del investigador alemán por nuestro país.
Von Humboldt en la biblioteca de su casa en Berlín, donde vivió de 1827 hasta el final de sus días.
Von Humboldt en la biblioteca de su casa en Berlín, donde vivió de 1827 hasta el final de sus días. (Eduard Hildebrandt, 1856)

México

No fueron ni siquiera dos años los que estuvo Alexander von Humboldt en territorios de la entonces Nueva España, pero su mirada más cercana a lo científico que a lo folclórico le permitió dejar una impronta que aún en la actualidad es reconocida como una de las importantes de un extranjero sobre nuestro país.

Arribó en marzo de 1803 y en agosto de 1804, incluso ya desde Cuba, emprendió el regresó al viejo continente, donde fue recibido como un verdadero héroe por los innumerables descubrimientos y recopilaciones que hiciera en el continente americano, en especial al lado de su colega Aimé Bonpland y de un amigo íntimo, Carlos de Montúfar, en una historia recopilada por José N. Iturriaga, quien en busca de respuestas acerca de sus acciones, se dio a la tarea de hurgar en su paso para conocer las aventuras de Von Humboldt en lo que hoy es México.

“El principal libro de Von Humboldt sobre México, el Ensayo político sobre el reino de la Nueva España, es un volumen lleno de información; cuando vino ya tenía un buen prestigio en Europa como científico, no obstante que era muy joven; tenía 33 años cuando llegó a México, de manera que ese prestigio le permitió vincularse con los principales científicos, hombres de negocios, comerciantes y políticos para obtener mucha información sobre nuestro país”.

Alexander Von Humboldt estuvo en la Nueva España seis años antes del Grito de Dolores; no solo recorrió los vestigios arqueológicos, sino que visitó, por ejemplo, las minas de Pachuca, Real del Monte, Morán y Guanajuato, y los alcantarillados de la ciudad en Huehuetoca, además de estar muy activo lo mismo en la planeación de perfiles geológicos, que en la atención a exámenes del Colegio de Minería.

“Al leer su libro se encuentra con que no es un diario de viaje, sino que ofrece información de varios estados, de todo lo que hoy es la República mexicana; la impresión que le queda al lector es que visitó todo el país, porque con mucho detalle habla de cada lugar, pero no fue así”. 

Lejos de los folclorismos

De acuerdo con el autor del libro Saberes y delirios. Una novela sobre la aventura mexicana de Humboldt (Grijalbo, 2015), el sabio alemán observó todo con los ojos de científico, de ahí que se haya alejado un tanto de los folclorismos con los que se suele ver a México desde el extranjero: vivió hasta los 90 años de edad y a México llegó a los 33 años, por lo que a lo largo de su vida fue aumentando esa fama bien ganada.

“Él pudo recabar la información por los contactos que estableció en México, pues en realidad visitó pocos estados: de Acapulco a la Ciudad de México; luego de dos viajes importantes a la zona minera de Hidalgo, al norte de Pachuca y luego otro viaje un poco más largo al Bajío, a Querétaro, Guanajuato y Michoacán, regresando a la capital por Toluca. Salió hacia Europa por Veracruz; recorrió Puebla, Xalapa y el puerto”, recrea Iturriaga.

Autor de más de 50 libros, 32 de ellos sobre el tema de los viajeros extranjeros en México, el historiador encontró en la ficción literaria, específicamente en la novela histórica, una buena manera de compartir los hechos del pasado, lo que implica una gran responsabilidad ética del escritor, por lo que su propio libro realmente nos permite asomarnos con muchos datos y con información no solo cuantitativa, sino cualitativa al México del siglo XIX.

“Si la novela tuviera alguna aportación interesante —dice José N. Iturriaga al hablar de Una novela sobre la aventura mexicana de Humboldt—, la principal sería que nos muestra a un México con muchos datos que no imaginábamos, de mucha índole, aunque para la novela prescindí de una serie de información estadística que Von Humboldt aporta, pero sí le puse anécdotas, divertidas muchas de ellas sobre su paso por el país”, en lo que también es una apuesta por acercarse al lado humano de quien es considerado como el padre de la geología.

Entre la realidad y la literatura

Alexander von Humboldt provenía de una familia sumamente rica de Alemania; hermano de Wilhelm, quedan huérfanos cuando el primero tenía alrededor de 10 años de edad, pero eran tan ricos que nunca fueron a la escuela. Tenían maestros privados, incluso la primera vez que pisaron un aula fue ya en la universidad.

Los dos hermanos fueron muy importantes; Wilhelm fue un filólogo destacado que fundó la Universidad de Berlín y fue embajador de Alemania en distintos países. Alexander se dedicó mucho más a la ciencia, especialmente a la geología y a la minería.

A los 26 años de edad muere la mamá y Alexander dedicó cuatro años a planear el viaje americano, si bien hacia 1829, tres décadas después de su paso por territorio americano, hizo otra gran travesía, desde Siberia hasta la Muralla China.

El objetivo de José N. Iturriaga era entrelazar las vivencias, secretos, relaciones y recuerdos, a partir de una investigadora que desentierra poco a poco aspectos íntimos de su vida.

“Estoy convencido de que la forma en que la gente prefiere aprender historia no es tanto leyendo a historiadores, sino leyendo novelas históricas”.