Hoy "Ricardo III" es dictador, empresario y presidente

La actriz María Aura presenta en el Foro Shakespeare un montaje donde el personaje clásico es adaptado para reflejar la situación actual.
María Aura, protagonista.
María Aura, protagonista. (Especial)

México

“No es casualidad que en la actualidad en algunos teatros de la Ciudad de México haya un ciclo de montajes basados en Ricardo III, de William Shakespeare”, dice la actriz María Aura, quien durante los jueves de junio presentará El año de Ricardo, de la catalana Angélica Liddell, en el Foro Shakespeare (Zamora 7, colonia Condesa).

La obra —dirigida por Alonso Barrera, estrenada originalmente en enero pasado y en la que también participa el actor Juan Velázquez en el papel de Catesby— recrea la historia de Ricardo, empresario ansioso por llegar al poder. Para lograrlo asesina a su hermano; posteriormente se convierte en presidente de la República y más adelante en dictador, explica Aura.

Cuando Angélica Liddel escribió este texto pensando en el personaje de Shakespeare, en España ocurrían cambios políticos; ahora, en México han estado pasando cosas: “Cuando estrenamos la obra en el Teatro El Milagro, tenían poco tiempo de haber sido secuestrados y posteriormente desaparecidos los 43 normalistas de Ayotzinapa, por lo que hicimos una selección de imágenes que transmitimos en un momento del montaje”, menciona.

“Lo de la guardería ABC y lo de Nestora Salgado en la cárcel desde hace varios años también ha sido terrible. Cada vez que abres el periódico hay una mala noticia, con la cantidad de desaparecidos y asesinados que hay. En la puesta en escena hay una frase que puede servir como ejemplo de lo que nos pasa como sociedad: Ricardo dice: ‘Maldita periodista, mátala porque me estorba’”, comenta.

En el momento en que le propusieron hacer este trabajo por primera vez, la también actriz de la serie televisiva Los Reyes del Norte no se sentía comprometida política ni socialmente, ya que acaba de ser mamá y en su cabeza había otros temas, y como “es una obra contra intelectuales, católicos, judíos, gente de izquierda y derecha”, sí se requiere de un gran esfuerzo, cuenta en entrevista.

Años más tarde, el director de El año de Ricardo le volvió a proponer hacer la obra. Esta vez Aura aceptó porque, como ella misma lo dice, siempre creció en un ambiente familiar preocupado por lo que sucede socialmente en el país, por lo que “es difícil separar mi conciencia política de la personal”, recuerda.

Preocupada por lo que sucede actualmente en México, explica que es inevitable que los artistas no se preocupen por lo que sucede en México: “No ir a una marcha no significa que no te involucres en lo que pasa. Con el teatro se pueden decir muchas cosas”.

Sobre las complicaciones que enfrentó, la actriz dice que fueron, por un lado, memorizar el texto y, por otro, interpretar el papel de Ricardo. Meterse en la oscuridad emocional del personaje y darse cuenta de que podía realizar un papel de malo, porque “ante todo yo creo que para ser buen artista, primero debes ser buena persona”.