Horacio Franco confecciona un sonido barroco con la OFJ

Al igual que Vivaldi o Bach, el flautista dirige e interpreta las partes solistas de un programa “hermosísimo”.
En los próximos días, el destacado flautista viajará a Estados Unidos y Cuba
En los próximos días, el destacado flautista viajará a Estados Unidos y Cuba (Mariana Hernández)

Guadalajara

Egresado del Conservatorio Nacional de Música en México y del Conservatorio de Ámsterdam, Horacio Franco, considerado el mejor ejecutante de flauta de pico y uno de los especialistas en Música Antigua del país, visita Guadalajara en calidad de solista y director de la Orquesta Filarmónica de Jalisco, quienes para esta ocasión usarán el nombre de “Filarmónica Barroca” ya que el programa consistirá en un puñado de temas de  Handel, Bach y Vivaldi, y la dotación tratará de apegarse a la de dicha época.

“Es un programa hermosísimo, sonoro, maravilloso. Es toda una transformación sonora de la OFJ, el propósito es mostrar cómo una orquesta moderna puede sonar perfectamente como una orquesta barroca”, señala Franco y agrega que interpretar estos estilos musicales le coloca de
manera más cercana a la forma de hacer música de la época del siglo XVIII, en la que no había intérprete que no dirigiera sus obras, iba junto con pegado”.

El flautista explica que en actualmente está concentrado en tres grandes proyectos, como director invitado de solistas del ensamble del INBA
en lo que será el XXX aniversario de la agrupación, el otro es un extenso repertorio con Capella Barroca de México y su labor docente en el Conservatorio Nacional de Música de México en donde se jubilará el próximo año. En esa línea en próximos días viajará a Estados Unidos y Cuba
Para Franco, quien ha tocado lo mismo en una sala de conciertos en Berlín que en foros de Iztapalapa, “nunca debe prejuzgarse un escenario por su entorno, respecto a su labor comenta que da una idea emocional, la música no es otra cosa que transmisión de emociones, a partir de sonidos ordenados, y es ahí donde finalmente tienes la obligación de recrear o interpretar para darle vida”. El artista dice que decidió ser flautista por casualidad.

“Fue en la secundaria donde descubrí que tenía mucho talento para la flauta, mucha facilidad. Yo no sabía lo que era el talento, ni sabía que me iba a dedicar a la música. Tenía 11 años cuando una compañera tocaba en el piano algo de Mozart y quedé impresionado; en ese momento
decidí ser músico. No sabía nada de música clásica, mis papás eran gente trabajadora, vivían al día y jamás nos llevaron a un concierto; no nos educaron para tener una formación humanista, sino para tener lo que ellos no pudieron tener. Cuando les dije que quería ser músico, mi mamá
se burló de mí, no sabía que de eso se podía vivir. Un maestro de música se dio cuenta de que era muy bueno con la flauta y me llevaba a los festivales para tocar. Así me di cuenta que podía tocar en público y al tercer año me inscribí al Conservatorio Nacional de Música. Allí conocí al director de la Orquesta de Cámara. Un día me presenté en un ensayo y le dije que yo quería tocar como solista con flauta, que me permitiera.

Claro que se burló, pero saqué mi flauta y toqué, y me dejó dar mi primer concierto como solista a los 14 años. Ahora lo celebro cada cinco años en el Palacio de Bellas Artes”, narra el músico.