Los fantasmas del Holocausto en La Segunda Generación

La novela gráfica del caricaturista, Miche Kishka, puede "parecer un libro bonito" por sus ilustraciones, pero es la puerta para entender cómo el Holocausto afectó a los hijos de los sobrevivientes.

Ciudad de México

Una vida donde todo recuerda a Auschwitz,  en la que cada acto o palabra tiene detrás al fantasma del Holocausto y donde el silencio convierte en luto a la infancia de la postguerra es el tema de la novela gráfica autobiográfica titulada La Segunda Generación: Lo que no le conté a papá  (2015, White Gates) del Michel Kishka.

El libro cuenta cómo fue crecer con un padre que había sobrevivido al Holocausto, cuyo trauma se transmite a los hijos haciéndolos incapaces de tener una infancia feliz por tener que complacerlo en todo.

La novela resulta una especie de terapia, una catarsis para enfrentarse a los silencios que aprisionaban  en el pasado a su familia y su padre, sobreviviente de la Segunda Guerra Mundial y de los campos de concentración de Auschwitz y Buchenwald, para quien cada evento en su vida tenía un recuerdo de su sufrimiento. La novela representa la reconciliación de Michel Kishka con su pasado, familia y sobre todo su padre.

Usted creció con la presencia constante del Holocausto, ¿cuándo se dio cuenta de lo que realmente significaba el Holocausto?

Cuando era niño sólo sabía que mi padre había estado en un campo de concentración pero no sabía nada. Yo iba a la biblioteca y encontré libros del holocausto que leía para tratar de entender lo que había pasado, yo veía las fotos de las cámaras de gases, los crematorios, los experimentos en humanos, esas fotos eran parte de mi intento por entender lo que mi padre no podía decir.

Su primer contacto con el dibujo fue a través de tu padre, ¿dibujar con él cambió la relación que había entre los dos?

Mi padre sobrevivió al holocausto, él tenía 19 años cuando fue liberado del campo de concentración de  Buchenwald por la armada estadunidense. Su sueño era ser un artista pero por la guerra no pudo hacerlo. Después de la guerra él tuvo que reconstruirse a sí mismo, estaba solo, perdió a toda su familia, entonces su sueño no pudo realizarse.

Yo recibí el talento, me convertí en un artista y creo que de alguna manera completé el sueño de mi padre, él está muy feliz de que al menos yo pudiera lograr lo que él soñaba. En una forma, yo soy la proyección de lo que él pudo haber sido si la guerra no hubiera pasado.

¿Le entregó este libro, La Segunda Generación,  a su padre?

Absolutamente, mi padre está viviendo en Bruselas, tiene cerca de 90 años y el libro se publicó hace tres años en francés y él fue el primero en recibirlo.

¿Qué  fue lo que dijo su padre?

 Al inicio, el libro no fue de su agrado porque yo exhibo la historia de nuestra familia, porque el libro no es sobre el Holocausto sino sobre la historia de nuestra familia, de cómo nosotros como niños crecimos después de la guerra. Pero el libro me ayudó a entender mejor a mi padre, a entender cómo fue la vida de un hombre que había sido totalmente destruido y de cómo se reconstruye a sí mismo después de la guerra.

¿Sufrió en el proceso de escribir este libro?

No, yo había sufrido antes del libro, quiero decir mi sufrimiento no se puede comparar al de mi padre pero no era fácil enfrentar esto, porque no es fácil lidiar con este tema (crecer después de la guerra), no era fácil decidirme a escribir el libro que le daría a mi padre, pero cuando estaba listo para hacerlo ya no sufrí.

El año y medio que yo hice este libro fue un año y medio de creación y reconciliación. Yo era feliz al enfrentarlo, por crear algo para las futuras generaciones.

Ahora mi padre está muy orgulloso por la traducción del libro y de que se haya traducido a diferentes idiomas, de que se esté haciendo una película animada en Francia. Mi padre está tan orgulloso, está orgulloso de la familia, de mí, de que nuestra relación esté ahora en su punto más alto.

En algún momento de su vida empezó a sentirse harto del Holocausto, ¿cuál es su percepción ahora?

Ahora estoy preocupado porque las generaciones actuales no conocen lo que pasó en la Segunda Guerra Mundial, no saben lo que la ideología Nazi puede provocar en las personas. Yo pienso que este libro puede lucir como un libro bonito pero puede ser una importante puerta de entrada para que las futuras generaciones sepan lo que pasó durante la Segunda Guerra Mundial.

La mayoría de los sobrevivientes nos están dejando. Mi padre tenía muchos amigos y ahora casi todos han muerto, es muy importante que,  después que ellos nos dejen, nosotros contemos la historia.

En el libro, ya casi al final, menciona que su padre lo invita a ir a Auschwitz pero usted se niega a ir ¿En estos tres años que han pasado desde la publicación del libro cambió algo?

Fui en abril de este año, por la celebración de los 70 años de la liberación de Auschwitz y hubo muchas ceremonias.

Mi padre fue invitado a presentar decenas de fotografías sobre el Holocausto en Auschwitz y yo fui con él, junto con dos de mis tres hijos. Esa fue la primera vez que tres generaciones de los Kishka estaban ahí.

Fue un momento muy especial y simbólico para mi padre. Yo estaba orgulloso de haber ido porque en el libro explico que no lo había hecho en muchos años. El tiempo que pasó desde la publicación del libro me permitió aceptar la idea porque yo lo había rechazado en el pasado como lo explico en el libro.

En su novela menciona que el libro Maus  del autor Art Spiegelman, también una novela gráfica sobre el Holocausto, fue un shock para usted y que por él descubrió que tenía una historia que contar, ¿cómo fue que le impactó?

Maus se publicó en dos libros. El primero de ellos se publicó en 1986 y lo descubrí por casualidad en esa época. Yo lo leí y me impactó su poderosa historia y decidí que como segunda generación algún día yo también podría utilizar un comic para contar una historia.

Él descubrió que los comics pueden alcanzar a otros lectores porque antes los comics eran principalmente para niños, adolescentes y jóvenes adultos, pero éste (Maus) es para adultos y ese es el gran cambio que la novela gráfica aportó al mundo de los comics.

Michel Kishka nació en 1954 en Lieja, Bélgica. Estudió diseño gráfico en la Academia de Arte y Diseño Bezalel en Israel, es miembro de la asociación internacional de Caricaturistas por la Paz, su novela La Segunda Generación: Lo que no le conté a papá se publicó por primera vez en francés en el 2012 por Ediciones Dargaud.