Cantina del Hotel Francia será tienda de conveniencia

El día 31 de julio fue su cierre definitivo que ya tenía 118 años. Ahí estuvieron personajes de la talla de Pancho Villa o María Félix. Don Toño Zermeño de 72 años estuvo 45 años a cargo de ella.

Torreón, Coahuila

Era el año de 1898 cuando la ciudad de Torreón aún sin el nombramiento, era ya un punto bullicioso de actividad comercial. Aquí todos somos forasteros. Por eso somos cercanos a los que vienen de fuera.

La estación del Ferrocarril estaba ubicada en el sector Alianza. Para entonces se hizo necesario contar con un hotel para alojar a los fuereños, que luego se irían estableciendo en la región.

Dos italianos fundaron en aquellos fines del siglo XIX el primer hotel, muy sencillo, que luego sería comprado por un francés y bautizado como Hotel Francia.

Pancho Villa era asiduo a la ciudad y también visitaba la cantina, no para beber por que no le gustaba, pero sí para buscar reclutas. María Félix pasó por aquí. Y la naciente sociedad lagunera, proveniente de países europeos o de medio oriente, también llegaron acá.

A la par se fundó su cantina, punto básico de reunión de aquellos años tan movidos, no sólo para ir a darle unos llegues al alcohol, sino también para platicar, refrescarse y tomar un descanso del convulsionado mundo.

Don Toño, Antonio Zermeño Arredondo de 72 años tiene ya 45 años a cargo de esta cantina. El día 31 de julio fue su cierre definitivo, que ya tenía 118 años.

Habla con razón al decir que el dueño tiene todo el derecho de poner lo que quiera en este espacio. Según se sabe, se va a instalar una tienda de conveniencia de las que ya pululan en toda la ciudad.

"Aquí está mi vida", dice Don Toño, que nació en San Joaquín y que ha crecido en este sector poniente. Nunca pasaron aquí cosas feas ni raras, de las que enlutaron a la región no hace mucho.

"Cuando yo me hice de este negocio, adopté a una hija, no me arrepiento de haberla protegido, por que para mí no ha muerto ni morirá. Sigue en mi recuerdo", comenta.

Platica que la Cantina vivió en tres siglos, pues aunque vivió sólo dos años del siglo XIX ya cuentan. Todo el siglo XX permaneció y concluye su ciclo vital en este 2015, en el siglo XXI.

Así pues, la Cantina aguantó toda la Revolución, aguantó la época del narco. Pero no ha aguantado el cambio de dueño. Sin embargo y como es sabido, estos espacios que generan identidad local, no son prioritarios para las autoridades.

"Yo quisiera que algún ciudadano o alguien me dijera que lo van a dejar. Pero respeto a las personas que se quedarán con ella. Pero este establecimiento se va a retirar donde nació".

Y ha batallado, por que hasta señala que las autoridades se han tomado la molestia de investigarlo sobre la Cantina, que no lo han hecho fácil, pero Don Toño nunca dejó de luchar.

"Aquí vino gente de sociedad. Fue el primer bar y el primer hotel de Torreón, con todas las facultades internacionales, con buena comida, con buenos servicios".

Pancho Villa era asiduo a la ciudad y también visitaba la cantina, no para beber por que no le gustaba, pero sí para buscar reclutas. María Félix pasó por aquí. Y la naciente sociedad lagunera, proveniente de países europeos o de medio oriente, también llegaron acá.

Para Don Toño sigue continuar trabajando, por que es un hombre de lucha. Pero no deja de dolerse de que estos años al mando de un lugar icónico terminen así. "Me entra mucha nostalgia".

La Cantina ya está medio desmantelada. Aún queda mobiliario del siglo XX, posiblemente de los 50, bello, que quien sabe a donde vayan a tirar. Ojalá lo resguarden.

Así pues, la Cantina aguantó toda la Revolución, aguantó la época del narco. Pero no ha aguantado el cambio de dueño. Sin embargo y como es sabido, estos espacios que generan identidad local, no son prioritarios para las autoridades.

Espejos tradicionales de cantina, un rallador de zanahorias muy viejo y útil, las clásicas fotos de muchachas pechugonas, todo eso aún queda por ahí.

Carlos Castañón, historiador, también estuvo en esta despedida. "Es todo un acontecimiento el hecho de que cierre la Cantina más antigua de Torreón".

Esta es una historia que hay que contar y hay que vivir, pues va a la par de la ciudad, afirma el joven historiador. Este edificio, agrega, fue en su momento el más importante de Torreón, antes de la construcción del Hotel Salvador, magnánimo, en 1905.

La arquitectura aliancera es como del "viejo oeste", austero. Reitera que las Cantinas tenían el espíritu de centros de reunión para hacer negocios. "No nos gusta la idea, pero de alguna manera es un ciclo que termina".

Don Toño es un héroe de Torreón. Un sobreviviente de la barbarie de los últimos seis años de matanza, pero sin cerrar la Cantina, para felicidad de los fieles parroquianos, muchos de los cuales se fueron a despedir la tarde del viernes, con el cierre de toda una época y un símbolo de lo que ahora mismo somos.