Historia de un mural perdido

La versión oficial sobre el destino del altorrelieve, de Jorge González Camarena, explica que quedó exterminado a causa del terremoto de 1985, lo cual es falso: fue destruido por el olvido.
Así lucía en los años 60 el friso de cinco pisos con altorrelieves creado por Jorge González Camarena.
Así lucía en los años 60 el friso de cinco pisos con altorrelieves creado por Jorge González Camarena. (Especial)

México

La calle es Dr. Río de la Loza. El número, 162. Es la fachada trasera de Televisa. Aquí había un mural, un friso de cinco pisos con altorrelieves creado por Jorge González Camarena, el artista cuya obra más difundida es La Patria, la emblemática imagen que aparece hoy en los libros de texto.

Ahora, esta fachada es solo un muro pintado de color amarillento y torpemente adornado con bolas de concreto pero antes fue un mural alabado por Juan O'Gorman por su expresión nacionalista. "Es un interesante ensayo en el que González Camarena trasladó el espíritu mexicano", dijo el pintor la noche del 4 de mayo de 1960, cuando se inauguró la obra llamada Frisos de la televisión, que fue encargada por Emilio Azcárraga Vidaurreta, dueño de la entonces llamada Televicentro.

¿Qué pasó con ese friso de cinco pisos? ¿Cómo fue que esa fachada pasó de obra de arte nacionalista a muro sin valor artístico?

"El mural quedó exterminado el 19 de septiembre de 1985", escribe Fabrizio Mejía Madrid en su libro Nación TV. Falso.

El mural Frisos de la Televisión resultó dañado con los sismos de 1985 y se demolió en parte", se lee en la página web La ciudad de México en el tiempo. Falso también.

La historia de esta destrucción muestra, en cambio, la desmemoria artística que pesa sobre la obra de González Camarena y contra la cual batalla su nieto Marcel desde su trinchera en la Fundación Cultural Jorge González Camarena.

Ante la errónea versión de que el mural fue una víctima más del terremoto de 1985, Marcel expone: "El friso se fue deteriorando por falta de mantenimiento y, sobre todo, por las ampliaciones y modificaciones que se fueron haciendo al edificio a través de los años".

Es decir, no fue derrumbado por movimientos telúricos sino por el terremoto que implicó el cambio generacional en Televisa: Emilio Azcárraga Vidaurreta muere el 23 de septiembre de 1972 y en su lugar queda su hijo, Emilio Azcáraga Milmo, quien comenzó a necesitar más espacio para expandir el emporio de las telenovelas.

Al imponer su estilo personal de gobernar, incluyó modificaciones estructurales a las instalaciones de la televisora, que pronto cambió su nombre a Televisa. "El mural Frisos de la Televisión no se destruyó por el terremoto del 85, para ese entonces ya no existía. (Se fue derrumbando) por las modificaciones básicamente en la década de los 70", asegura Marcel González.

La inauguración de la obra, el 4 de mayo de 1960, se vio por televisión a través de una "transmisión vívida", que comenzó con la Danza del Venado interpretada por Luis Márquez en el camellón de Dr. Río de la Loza. Mientras en el techo tronaban cuetes y castillos, Paco Malgesto entrevistaba a Juan O'Gorman y Roberto Berdecio, pintor boliviano que sentenció así la importancia del friso: "En esto de las fachadas, dime qué fachada quieres y te diré quién eres. Y esta fachada es mexicana, es una expresión popular en medio de la hecatombe de formas artísticas que ya no tienen patria".

La transmisión duró casi una hora. Incluyó a Los Pantojas y sus villistas, la Danza de los Quetzales y entrevistas con José Luis Requena (el ingeniero que construyó el edificio) y con el propio Jorge González Camarena.

Esa inauguración quedó bien registrada y se puede incluso consultar en YouTube, a donde la Fundación lo ha subido.

En cambio, la historia de su destrucción es confusa. Cada vez que se hace referencia a Frisos de la Televisión, se repite la errónea idea de que fue víctima del terremoto del 85, cuando en realidad lo fue del olvido y las transformaciones. Así lo explica Marcel, quien revela que para confirmar esta versión tuvo que hurgar en la memoria de varios familiares porque no consta en libros ni periódicos. Finalmente pudo hablar con un sobrino que trabajó muchos años en Televicentro y que recuerda perfectamente la causa de la pérdida.

"Efectivamente, fue una lástima que a la muerte de Emilio Azcárraga Vidaurreta a nadie le interesó conservar esta gran obra mural, de alrededor de 900 metros cuadrados", lamenta Marcel, pero aclara que no hay acusación posible: fue un mural encargado por un particular en un edificio de su propiedad y no había obligación legal por conservarlo.

Queda solamente aquella sentencia que hizo Berdecio aquel mayo de 1960 y que se puede replicar ahora que el muro sur de Televisa es solo una pared amarillenta: "Por sus fachadas los conoceréis".