ENTREVISTA | POR CARLOS JORDÁN

Sandra Rozental

"La piedra ausente" recrea el traslado del monolito, malamente asociado a Tláloc, de San Miguel Coatlinchán a la ciudad de México en la primavera de 1964

“Hice un trabajo que muestra cómo se constituye la historia”

Cine entrevista
Cine entrevista (Especial )

México

¿Por qué una antropóloga decide hacer cine?

El proyecto empezó como una investigación antropológica para mi tesis de doctorado. Quería hacer un estudio sobre el modo en que funciona el patrimonio histórico en México y el monolito de Coatlinchán es emblemático, no solo porque es un caso reciente sino porque es parte del patrimonio arqueológico y a la vez un monumento urbano. Durante la investigación revisé archivos fílmicos, reportajes de la época, fotografías, y me pareció un desperdicio limitarme a un trabajo académico.

El archivo de Pedro Ramírez Vázquez es seminal en su película. ¿Fue fácil acceder a él?

La relación con el arquitecto fue muy importante. Lo contacté porque él tenía el archivo más completo de la época relacionado con el Museo de Antropología. Desde el principio aceptó participar y pasé casi cuatro meses revisando sus documentos.

Las versiones del traslado entre los habitantes de Coatlinchán y los especialistas se contraponen, lo que hace pensar en su documental como un trabajo sobre la memoria y el tiempo.

Sin duda. Es una historia sobre el traslado del monolito, sobre los años sesenta, sobre la visión modernista del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez. Pero sobre todo es un trabajo que muestra cómo se constituye la historia. Me impresiona que la gente recuerde la lluvia o el número de ruedas del tráiler que movió la piedra. Sin embargo, tiene olvidada la rebelión de febrero de 1964 en Coatlinchán. Durante mucho tiempo pensé que era un pasaje censurado (recordemos que eran los tiempos de un Estado autoritario), pero haciendo la investigación hemerográfica descubrí que no fue así. La revuelta apareció en todos los diarios.

¿Por qué se recuerda el traslado del monolito y no el hecho social?

Desde el siglo XIX, la gente identificó la piedra con Tláloc, a pesar de que no existe elemento alguno que la relacione con la deidad. Cuando el monolito llegó a la Plaza de la Constitución en abril de 1964, había mucha gente para recibirlo. Un dato curioso es que a pesar de no ser temporada de lluvias, ese día cayó una tormenta. Los científicos llegaron a imaginar que si colocaban réplicas de la piedra en las presas se llenarían de agua. Es decir, si bien no fue silenciada la rebelión, se diluyó por el agua y esta historia tan increíble.

Un tema tangencial es también la identidad y la manera en que la construimos sin darnos cuenta.

Dulce María Galicia, de 25 años, dice en la película: "La piedra adquirió su verdadero valor cuando se la llevaron". El momento es clave porque muestra que no se trata de una historia de despojo reductivo. Su valor se constituye a partir de un diálogo, que no solo produce relaciones afectivas con el objeto sino también con su multiplicidad.

¿Cómo hacer para que un documental académico sea accesible para todo público?

Los académicos estamos cada vez más cerrados sobre nosotros mismos. En mi caso privilegié un lenguaje distinto, accesible en contenido y formato. No quisimos hacer un trabajo tipo History Channel, sino un material más lúdico; por eso usamos animación. No se trataba de hacer nada más un filme didáctico.

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