“Inicio una historia y a ver qué sale”: Koch

El literato holandés aborda el problema de la ficción y la realidad de los personajes.
Considera que no se le está dando tiempo a la creación.
Considera que no se le está dando tiempo a la creación. (Mark Kohn)

México

Todo en la literatura es ficción… hasta que se demuestre lo contrario; o, como aparece en la mayoría de las películas, “los personajes y la historia son ficción; cualquier semejanza con la realidad es mera coincidencia”.

La historia de la más reciente novela del escritor holandés Herman Koch pareciera nutrirse de esa frase: comienza cuando un autor narra la vida de su vecino, un escritor famoso, porque está interesado en arrancarle su intimidad, todos los detalles posibles de su vida cotidiana, como si de una venganza se tratara… lo que de alguna manera sí es, porque resulta que el segundo, cuatro décadas atrás, había escrito una novela llena de semejanzas con la vida del primero.

Su título es Estimado Señor M. (Salamandra, 2016), donde el escritor cuenta una historia sobre sí mismo… aunque no sea una autobiografía, sino más bien un relato de la manera en que alcanzan a fundirse la ficción con la realidad dentro de la literatura.

“No hago nunca un gran plan o un esquema; empiezo una historia y a ver qué sale. Claro, que después de más de 100 páginas me di cuenta de que tenía una novela mucho más clara y empecé a poner énfasis en el mismo proceso de la ficción, sobre todo porque se trata de un personaje de un libro basado en hechos reales, en el que una persona puede perder su inocencia a manos de un escritor cuando sobre sus vidas escribe una ficción”, comenta Koch a MILENIO, vía telefónica desde Ámsterdam.

Conocido por su forma de criticar a la sociedad europea contemporánea, principalmente por la ambigüedad moral, la hipocresía y la violencia solapada, Koch buscaba contar la historia de un hombre que llama a la puerta de un escritor para exigirle se haga responsable por crear una ficción sobre una vida que existe en la realidad.

“Eso era el plan que tenía, pero luego pensé que el personaje ‘real’ está buscando venganza, está pensando de qué manera vengarse, pero se conocen cada vez mejor, como puede suceder en la realidad entre un escritor y sus personajes, aunque sin perder de vista ciertas preguntas: “‘Me hace morir al final de una historia, ¿porque le interesa?, ¿por qué cree que tiene una historia más interesante o está pensando en vender más libros?’. Y todo esos temas los intenté elaborar en la trama, ponerlos de una novela”.

Aun cuando en la literatura ocurre menos, todos los personajes son ficticios, y con ello el escritor se puede defender contra un juicio de alguien que se reconozca como un personaje real. Así, Estimado señor M. no deja de ser una trama que apuesta a reflexionar sobre los caminos de la creación literaria.

“Si en una novela leemos algo que no pensamos creíble, perdemos un poco el contacto con el libro y con el escritor. En el cine se dice ‘basado en hecho reales’, pero en el tema de la ficción y de la realidad, el beneficio de la duda es lo que se presenta”.

Autor de títulos como Casa de verano con piscina y La cena —obra que fue llevada a la pantalla grande en Holanda, Italia y próximamente en Estados Unidos—, Estimado señor M. le permite a Koch reflexionar acerca de la pertinencia de escribir sobre asuntos del presente no solo porque la realidad parece estar superando a la ficción, sino porque no se le está dando tiempo a la creación.

“La literatura tiene que captar el espíritu de una época y no tanto intentar, por fuerza, impactar con hechos reales, con atentados, grandes accidentes o con el brexit de Inglaterra. Después de un filtro de 5 o 10 años puedes escribir algo sobre la realidad, pero no en el presente”.