"La investigación se queda en los archivos y no pasa al público"

El historiador Héctor Treviño Villarreal impartió la conferencia "Efectos de la Revolución Maderista en Nuevo León", dentro del Encuentro Interestatal de Cronistas e Historiadores.
El evento se llevó a cabo este sábado y fue organizado por la Secretaría de Cultura de Coahuila y el Ayuntamiento de Torreón.
El evento se llevó a cabo este sábado y fue organizado por la Secretaría de Cultura de Coahuila y el Ayuntamiento de Torreón. (Manuel Guadarrama)

Torreón, Coahuila

El historiador Héctor Jaime Treviño Villarreal impartió la conferencia magistral "Efectos de la Revolución Maderista en Nuevo León", dentro del "Encuentro Interestatal de Cronistas e Historiadores", realizado este sábado en Torreón, organizado por la Secretaría de Cultura de Coahuila y el Ayuntamiento de Torreón, a través del Consejo de la Crónica Municipal y la Asociación de Cronistas e Historiadores del Estado.

Héctor Jaime Treviño Villarreal es ex delegado federal del Instituto Nacional de Arte e Historia (INAH) en el estado de Nuevo León, el ex director del Archivo del Congreso de Coahuila y ex director del Centro de Formación de Historia Regional de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).

En entrevista, nos cuenta:

¿Cuál es la diferencia entre un cronista y un historiador?

"Lamentable que toda aquella investigación que se hace, se queda ahí, en las bibliotecas y en los archivos, porque no pasa al conocimiento del público, ni a los libros de texto"

El historiador va más allá de los hechos históricos. Los cronistas hacen datos de la cotidianidad. El cronista aborda una gama amplia de la vida cotidiana, tradiciones, costumbres, gastronomía, personajes populares de un pueblo, barrios y demás. Mientras que un historiador investiga en los archivos sobre una etapa de la historia.

Ahora, el tratamiento que le dan a sus trabajo un cronista y un historiador es diferente. Los dos tienen mérito y no se puede despreciar el trabajo de ninguno. Todos ellos son importantes para documentar el pasado y para poder entender el presente de un pueblo.

Una crónica es más literaria, porque lo permite, hacer la historia más amena, claro depende de la forma de expresarse del cronista. Él utiliza la cuestión de la literatura, incluso usa narraciones con las que puede recrear leyendas, cuentos y demás.

¿Cómo andamos en el país en el sentido de la cantidad y calidad de cronistas e historiadores?

Estamos en un renacer enorme del gusto por la historia y la crónica. De impulsar esto no sólo como de "viejitos", porque ahorita son muchos muchachos los que están comprometidos. Tenemos una veintena de colegios en licenciatura en historia, así como maestrías y doctorados.

Existe mucho avance en ese sentido. En cuanto a la crónica últimamente se realizan talleres, encuentros y congresos sobre el tema. Lo más importante es no parar de trabajar, el tema es muy amplio para dejárselo a tan pocas personas.

¿Influyen las ideologías de un historiador o un cronista en la forma de percibir la historia y manifestarla?

Por qué no decirlo, muchas veces están influenciadas. Por decir, una persona que va hablar sobre el movimiento obrero o situaciones de pobreza y demás, es difícil que no dé opiniones propias.

"Los niños siguen aprendiendo cosas de hace 50 años, la historia ha sido rectificada, existen conocimientos nuevos que no tienen los muchachos y eso se ve reflejado"

Sí es subjetivo y a veces en algunos lugares te acusan, demandan y protestan, tendríamos que hablar de una historia y de una crónica objetiva pero no lo hay, es subjetiva, influye la percepción del personaje que la interpreta.

Un cronista de Torreón es diferente a uno de Saltillo, con diferentes formas de interpretar las cosas, incluso a los personajes de la cultura popular, cada persona lo puede narrar dependiendo de sus experiencias y de sus influencias, aquí lo importante es que se siga trabajando en esto.

¿Por otra parte, se ve reflejado en los libros de texto de niños y jóvenes, la investigación de tantos cronistas e historiadores del país?

Es lamentable que toda la investigación que se hace en una universidad, en el INAH, por ejemplo, en muchos centros de investigación, se queda ahí, en las bibliotecas y en los archivos y mucho no pasa al conocimiento del público.

Falla ese traslado de datos que lamentablemente esta en la SEP, porque el INAH y demás universidades en donde se realizan investigaciones dependen de la SEP, entonces ahí hay que hacer un canal para que esos conocimientos que realizan los investigadores pasen a los libros de texto.

"Los niños siguen aprendiendo cosas de hace 50 años, la historia ha sido rectificada, existen conocimientos nuevos que no tienen los muchachos y eso se ve reflejado, si educamos a los niños con cosas que no son, no estamos cumpliendo con nuestro papel", finalizó el historiador Héctor Jaime Treviño Villarreal.