ENTREVISTA | POR MARCELA MORENO CASAS

Guillem Martí Escritor

¡Quemen Barcelona! es la muestra de que pasión, curiosidad, indagación y disciplina pueden rescatar de entre tuits y post algo más pensado. Este primer libro de Martí arribó al mundo como "niño con torta bajo el brazo".


Y Guillem se convirtió en escritor

Guillem Martí.
Guillem Martí. (Especial)

Torreón, Coahuila

Cuando la era digital nos rebasa, el temor para periodistas y escritores es que el entrañable papel desaparezca y con ello que libros y periódicos impresos no sólo no puedan transformarse sino irse para siempre y ser sepultados bajo un alud de tuits y posts.

Guillem Martí es muy osado. Le gusta el papel, adora las letras y tenía una historia entre sus dedos desde el bachillerato. La de un tío abuelo, que sabía, era un héroe desconocido (para otros españoles) aunque no exactamente para él.

¡Quemen Barcelona! es la muestra de que pasión, curiosidad, indagación y disciplina pueden rescatar de entre tuits y post algo más pensado. Este primer libro de Martí arribó al mundo como "niño con torta bajo el brazo".

Ha tenido tanto éxito que sorprende a su autor. No hubo conversación cara a cara. El diálogo se dio como muchas de las charlas hoy día, vía correo electrónico y el primer enlace a través de un tuit.

A pesar de las dificultades cibernéticas las preguntas tuvieron respuestas contundentes sobre la era digital, las inquietudes literarias y el amor por el papel.

Cada día la literatura y el periodismo se ven avasallados por nuevas formas de expresión donde la oportunidad importa más que la corroboración del dato o bien, escupir palabras sin ton, ni son por encima de la pulida narración de un relato. En redes sociales hay periodismo y literatura "fast track". En ese contexto ¿qué futuro le espera a estas disciplinas?

La forma en cómo el ser humano ha transmitido sus ideas y narraciones ha tomado formas muy distintas a lo largo de los siglos. Las pinturas rupestres permitían a los prehistóricos contar sus historias y transmitirlas a generaciones futuras.

"Nunca me formé para ser escritor y todavía estoy sorprendido del éxito que ha tenido ¡Quemen Barcelona!. Hay una gran carga sentimental en esta novela, algo que la hace especial y que es muy valorado por los lectores. Es precisamente el agradecimiento de los lectores lo mejor de ser escritor. Y es lo que me empuja a escribir otro libro”.

Cuando el lenguaje y la capacidad de memorización mejoraron, nació la tradición oral. Todo tipo de relatos han sido transmitidos generación tras generación en un estilo que todavía hoy sigue siendo la principal forma de narrativa de algunas sociedades tribales.

Los retablos que adornaban las iglesias servían en el medievo para que los feligreses analfabetos conocieran los pasajes bíblicos. Las canciones, la poesía y el teatro son otras formas antiquísimas que la humanidad ha usado para contar sus historias.

La novela también es un estilo narrativo muy antiguo, pero no llega a universalizarse hasta que el índice de alfabetización asciende en los países más desarrollados.

El libro de bolsillo, que permite a las masas disfrutar de forma regular de la lectura, nace en 1935. En mi niñez los profesores mostraban gran preocupación ante el ascenso de los cómics ya que creían que acabarían con la literatura.

Ahora parece que las películas, series y redes sociales vayan a terminar siendo los únicos medios para comunicar los cuentos e historias de las que la humanidad siempre ha sido ávida.

Estoy convencido que esta evolución seguirá su curso y que algún día la novela perderá la popularidad que ha logrado, pero no creo que sea algo inminente.

Pareciera que hay muchos pitonisos que anticipan la muerte del papel frente a las pantallas electrónicas ¿puede ser que esas predicciones transformen la forma en que se concibe a la literatura?

Antes que Gutenberg popularizara la imprenta en 1440, los libros eran escritos a mano. Cada ejemplar era único y la belleza de su caligrafía e ilustraciones sigue siendo cautivadora para los coleccionistas.

Podemos imaginar que para muchos coetáneos de Gutenberg su invento fue motivo de gran tristeza. Desaparecerían aquellas obras de arte a las que estaban acostumbrados y ocuparían su lugar unas letras de imprenta uniformes, racionales y rígidas.

Hoy cada vez más, los niños son educados entre pantallas, y apenas entran en contacto con documentos impresos. Para ellos será algo totalmente natural leer en una pantalla.

Quizás sigan cautivados por los libros impresos como lo estamos nosotros por los libros escritos a mano. Pero de la misma forma, leerán aquello que les sea más cómodo, económico y familiar.

En las culturas asiáticas, las más avanzadas tecnológicamente hablando, hay un interés creciente por romper con el pasado, olvidarse de la historia y “avanzar” sin anclas. Bajo ese enfoque cuál sería la razón para en Occidente rescatar a un héroe del olvido ¿Qué resulta tan importante para no sepultarlo en la memoria?

Cuando Barcelona estaba a punto de ser tomada por las tropas fascistas en el año 1939, Miquel Serra i Pàmies recibió la orden de aplicar la estrategia de tierra quemada y dinamitar la ciudad antes que cayera en manos enemigas.

Poniendo en grave peligro su vida, el entonces consejero del gobierno catalán decidió boicotear aquel monstruoso plan. En medio de una terrible guerra (como lo son todas) Miquel logró anteponer el bien común al bien personal.

Algunos pueden pensar que mantener vivo el recuerdo de personajes como él es “avanzar” arrastrando anclas. Yo creo que es “avanzar” guiados por brújulas que nos recuerdan el camino del humanismo.

Los hábitos de lectura de los mexicanos no son alentadores para quienes buscan hacer de la escritura su forma de vida. En España, el 35 por ciento de la población nunca lee según el Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas ¿Para quién se escribe pues? ¿Para los románticos que insisten en la lectura o se escribe para sí mismo?

De niño disfrutaba mucho pintando al óleo o en acuarela. Pasaba horas concentrado, aún sabiendo que aquel cuadro nunca lo vería nadie más que mi familia y algunos amigos. Cuando escribí ¡Quemen Barcelona! lo hice con la misma actitud.

Disfruté mientras intentaba escribir de la mejor forma que sabía, aún teniendo el convencimiento que aquel libro nunca lo leería nadie más que mi familia y algunos amigos. ¡Jamás imaginé que la novela tendría tanto éxito!

Guillem Martí es licenciado en administración de empresas y en derecho, una investigación en Bachillerato le lleva a descubrir a un héroe de familia, su tío abuelo y con esa historia bajo el brazo de alguna forma enamora a Jordi Solé. Eso, al menos, reza la tapa de su libro. Debe haber más que esas palabras, ¿qué hay debajo? ¿Cómo se concreta esta relación? ¿Para qué, insisto, rescatar del olvido esta historia y compartirla con el mundo?

A los 16 años empiezo a investigar quién fue este familiar que se exilió en México después de la Guerra Civil. Mi abuela me contó que fue consejero del gobierno catalán y que al perder la guerra tuvo que huir de Franco y nunca pudo regresar.

Durante mi investigación descubrí con sorpresa el acto de heroísmo que Miquel intentó mantener en secreto. Salvar Barcelona y sus ciudadanos le convirtió en un traidor por la URSS.

Sus antiguos compañeros lo querían muerto. Esto no haría que Franco y sus aliados fascistas en Italia y Alemania sintieran menos necesidad de capturar aquel político catalán, republicano y socialista.

La investigación despertó mucho interés y tuve la oportunidad de publicarla en revistas de historia y exponerla en la radio. Viendo el potencial que tenía la historia, la Editorial Planeta me pidió que la transformara en novela.

Yo no tenía formación alguna que me permitiera escribir un libro. Por este motivo contacté con Jordi Solé, un veterano novelista que se prestó a enseñarme y a ayudarme a transformar la investigación en novela.

En contraparte a la carencia de lectores, muchos jóvenes buscan tener en la literatura el camino para trascender, ¿qué lleva a Guillem Martí a transitar por ese camino y sobre todo, puede ser este ejercicio el comienzo de una larga carrera en la literatura?

Mi camino en el mundo de la literatura ha sido completamente involuntario. Nunca me formé para ser escritor y todavía estoy sorprendido del éxito que ha tenido ¡Quemen Barcelona!

Hay una gran carga sentimental en esta novela, algo que la hace especial y que es muy valorado por los lectores. Es precisamente el agradecimiento de los lectores lo mejor de ser escritor. Y es lo que me empuja a escribir otro libro.

Señalas que es tu primera obra y realmente no estás preparado para decirle a los aspirantes a escritores cuál es el a, b, c para arrancar en esta aventura, sin embargo, sí hubo un a, b, c para Guillem: ¿en algún punto hubo desaliento? ¿Deseo de abandonar la empresa literaria? ¿Miedo a no estar a la altura del personaje histórico cuyas decisiones le llevaron al destierro?

Mi a, b, c ha sido la pasión que sentía por la figura de Miquel Serra i Pàmies, la paciencia para documentarme y lograr una ambientación que permita al lector vivir en primera persona esta historia y la atención a todos los consejos que me daba Jordi Solé.

La presión era poca, pues cuando nadie espera nada de ti es imposible decepcionar. Pero la autoexigencia para estar a la altura del protagonista me hacía trabajar de la mejor forma que sabía.

"Mi camino en el mundo de la literatura ha sido completamente involuntario. Nunca me formé para ser escritor y todavía estoy sorprendido del éxito que ha tenido ¡Quemen Barcelona!".

Uno de los puntos más difíciles fue encontrar el equilibrio entre el rigor histórico que yo quería y la fluidez en la lectura que la editorial exigía para que fuera una obra apta para cualquier tipo de lector.

¿En qué momento decides que esta investigación del bachillerato debía convertirse en una obra más extensa y qué reacciones esperas provocar en los lectores?

En el momento en que la Editorial Planeta me propone novelar la historia de Miquel Serra i Pàmies tengo claro que es la oportunidad de sacar a este héroe del olvido.

No iba a escatimar en tiempo ni esfuerzo para lograr que su historia llegara a tantos lectores como fuera posible.

En ellos quiero despertar el interés sobre este personaje y también la convicción que existen personas capaces de lograr las gestas más humanas en las circunstancias más bárbaras.

¿Luego de ¡Quemen Barcelona! qué obra imagina Guillem Martí entre sus dedos?

En ¡Quemen Barcelona! falta explicar una parte importante de la vida de Miquel Serra i Pàmies. Ahora mismo tengo entre manos la segunda parte de esta novela, donde explicaré como Miquel es juzgado en Moscú y cómo logra burlar su condena cruzando medio mundo para…

Bien, no soy un escritor veterano pero sí sé que no debo develar nada más.

¿Cuál es el libro que marcó a Guillem Martí como para orillarlo a escribir uno propio?

Uno de mis autores favoritos es George Orwell, quien además es coetáneo de Miquel Serra i Pàmies. “Homenaje a Cataluña” describe con mucho rigor la guerra que vivió Miquel y ha sido sin duda una referencia.

Pero mi favorito es “Rebelión en la granja”. Esta obra también trata el conflicto social y político con el que tuvo que lidiar Miquel, aunque lo hace de una forma más sutil.

¿Cuál es la fórmula para perder el miedo a “bordar” las palabras en una pantalla o en un papel y más aún escribir una historia que atrape los ojos, el corazón, el estómago?

Antes de emprender cualquier reto no me pregunto si seré capaz de lograrlo, sino si seré capaz de disfrutar mientras intente lograrlo. Cuando uno lo pasa bien haciendo algo, es raro que le salga mal.

Y si le saliera mal persistirá, pues querrá seguir disfrutando. Y si no alcanza su objetivo no sentirá frustración, pues habrá disfrutado con el tiempo y las energías invertidas. ¿De qué se puede tener miedo con esta actitud?