¿Quién defiende a Sebastián?

Guía visual.
Guerrero Chimalli
Meme del Guerrero Chimalli (Especial)

Ciudad de México

Nuevamente el artista Sebastián ha inaugurado una de sus tremendas esculturas urbanas. Tremenda no solo por el tamaño, 75 metros de altura, sino por el aspecto de su Guerrero chimalli, inaugurado en Chimalhuacán, Estado de México, el 14 de diciembre. Acá arriba puede verse un meme burlón sobre el monumento, el cual un anónimo autor ha puesto a luchar nada menos que con Ultramán. Las redes están saturadas de “memes” que serían muy divertidos si no nos invitaran a preguntarnos de qué privilegios goza el escultor chihuahuense Enrique Carbajal (1947) en el mundo del arte público. ¿Habrá sometido a licitación sus obras? ¿Es verdad, como dice Cuauhtémoc Medina, que “el mérito de Sebastián, más allá de tener el gusto degradado de las élites políticas más degradadas, es que inventó un sistema que se acomoda de manera práctica a una estructura de abuso del presupuesto generalizado?” Sebastián insiste en que sus contratos son honestos, pero… ¿y el favoritismo? En noviembre del año pasado me topé, en las inmediaciones del tren ligero, estación Guerrero Chimal, con dos columnas en rojo metálico abandonadas sobre el camellón cercano a la estación. Su reluciente rojo a lo Power Ranger aún no existía. Solo estaban las pantorrillas, pies y rodillas del futuro Guerrero chimalli en rojo metálico. Guadalupe Toscano, mi entrevistada de Chimalhuacán, señaló los bultos altos y gordos: “Llevan mucho tiempo botados. Ve todas las piezas aventadas alrededor. No ha pasado de las rodillas. Todo mundo sabe que Sebastián recibió millones de pesos”, explicó con gesto de desaprobación.

 

Grandes monumentos de México y del mundo

Por esos días se anunció en la prensa lo que sería “el nuevo icono del municipio” con una altura superior a la Estatua de La Libertad. Si no fuera patético que el geometrismo obsoleto de Sebastián, y ahora la involuntaria galería de personajes de cómic, haya inundado el país entero, la afirmación provocaría la carcajada. La semana pasada se publicó una gráfica titulada “Grandes monumentos de México y del mundo”. Aparecían en ella el Ángel de la Independencia (48 m.), las Torres de Satélite (52 m.), el ilustre Guerrero chimalli (75 m.: 65 de altura y 10 de base), la Estatua de la Libertad (93 m.), la Estela de Luz o “Suavicrema” (104 m.), y la Torre Eiffel (301 m.). La figura del guerrero sería casi graciosa de no ser porque Chimalhuacán es uno de los municipios más pobres de México, uno de los más permeados por el crimen organizado. Ahí la gente de bien se parte literalmente la madre por sobrevivir. ¿No merecen los habitantes que sus autoridades hagan concursos de licitación para que varios artistas participen y quede el mejor? El Guerrero chimalli de Sebastián no solo carece de toda intención estética sino que, según los boletines repartidos a los periodistas, trae una antorcha en la mano, símbolo de una organización política a la que pertenece el alcalde actual. Al parecer, la siguiente escultura monumental es La puerta de las Américas, obra de 48 metros a inaugurarse en Tijuana en 2015, justo en la frontera. Sebastián es como Dios y está en todos lados, como mencioné en mi columna de Laberinto en mayo de 2013: http://issuu.com/laberintomilenio/docs/laberinto-520/1 .

 

Coyote hambriento

No he visto a Guadalupe, pero de seguro está indignada porque finalmente Sebastián, el mismo que se defiende en los medios diciendo que solo cobró 30 millones y que redujo mucho los costos de su Guerrero chimalli, logró el objetivo: hacer una nueva “aportación” al arte urbano nacional. En Neza, la tierra que fue colonizada por la madre de Guadalupe y muchos otros primeros pobladores, tienen su Coyote hambriento, otra escultura presuntamente emblemática. El artista favorecido durante años por todo tipo de gobiernos está envidiablemente activo. Es, de hecho, el artista oficial del reino. En noviembre de 2013 se informó que había firmado un acuerdo con el Gobierno del Distrito Federal para hacer una escultura en la Ciudad de México. ¿Quién podrá defendernos de Sebastián y sus acuerdos poco claros? Él se defiende, por supuesto: “¿Por qué no le dijeron a Donatello ‘no más obras’? La controversia es necesaria. Va ligada con las grandes obras”. Dejo aquí una encuesta que refleja el malestar general: http://www.entornointeligente.com/articulo/4533269/El-negocio-de-Sebastian-es-la-infraestructura-23122014