[El Santo Oficio] ¡Maldita vieja!

Alta, de piel morena y ojos verdes, "de fiera belleza tapatía", Guadalupe Marín se casó con Diego Rivera por la Iglesia el 20 de julio de 1922. Fue una relación tormentosa, por los celos de ella.
Guadalupe Marín, óleo de Diego Rivera (1938)
Guadalupe Marín, óleo de Diego Rivera (1938) (Especial)

Ciudad de México

El cartujo suspira hondo y profundo cuando lee la palabra FIN. A lo largo de 405 páginas se ha sumergido en la vida de Guadalupe Marín Preciado, esposa de Diego Rivera y Jorge Cuesta. Al comenzar Dos veces única (Seix Barral), nunca esperó encontrar un personaje como el perfilado por Elena Poniatowska en esta novela imposible de leer sin exasperación, aunque también, de vez en vez, con una tenue sonrisa.

Alta, de piel morena y ojos verdes, "de fiera belleza tapatía", Lupe Marín se casó con Diego Rivera por la Iglesia el 20 de julio de 1922. Él tenía 35 años, ella 26. Fue una relación tormentosa, por los celos de ella, por sus ambiciones y arranques de furia. Tuvieron dos hijas: Guadalupe, quien nació el 23 de octubre de 1924, y Ruth, el 18 de junio de 1927. Ese mismo año se separaron, pero Diego nunca dejaría de protegerlas económicamente ni Lupe de pedirle dinero.

Con perseverancia cultivó el rencor de sus hijas, las regañaba y golpeaba por cualquier cosa. Un día, llevó a la pequeña Guadalupe al Monte de Piedad, donde solía comprar joyas. Como no le permitía "escoger con tranquilidad" sus collares, aretes, anillos, la sacó del establecimiento y la amarró a las rejas de la Catedral. Cuando volvió, la niña lloraba y estaba orinada, en vez de consolarla la regañó "por cochina".

La novela, escrita con testimonios de primera mano y una amplia documentación, retrata la vida en la Ciudad de México desde los años veinte, en ella aparecen personajes de la política y la cultura —sobre todo los Contemporáneos: Villaurrutia, Novo, Ortiz de Montellano, Owen y Jorge Cuesta, asiduos visitantes de Lupe en su vivienda de Mixcalco 12, una vecindad donde había vivido con Diego. Ellos la alentarían en la escritura de su libro La única.

Inseguro, tímido, con el párpado caído sobre su ojo izquierdo, Cuesta se enamoró y casó con ella por lo civil en 1928. Fue su segundo esposo y el padre de su hijo Lucio Antonio, nacido el 13 de marzo de 1930 y rechazado por Lupe desde el principio.

La vida de Antonio Cuesta se volvería un infierno, con el inexplicable odio de su madre y la paulatina locura de su padre, sometido a electroshocks e inyecciones de Cardiazol por órdenes del doctor Gonzalo Lafora, aconsejado por su amiga Lupe Marín. Ella le contaba intimidades y calumnias. El médico todo lo creía: el amor de Jorge por Villaurrutia, sus relaciones eróticas con Isabel Marín, hermana menor de Lupe, el deseo por su hermana Natalia Cuesta y el asedio sexual a su propio hijo.

Atormentado por las alucinaciones, después de un intento de castración, Jorge Cuesta se suicidó el 13 de agosto de 1942. Guadalupe jamás se arrepintió de sus chismes ni aceptó la cercanía de Antonio. En la vejez, con sus nietos fue más comprensiva, pero no cariñosa e incluso estuvo a punto de causar la muerte de Pedro Diego, hijo de Ruth. Cuando la hermana de éste se enteró de la manera como su abuela había humillado a su hermano, hundiéndolo en el llanto y la depresión, solo pronunció una frase: ¡Maldita vieja!

Queridos cinco lectores, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.