Grafiteros sufren discriminación en La Laguna

Desde el año pasado se cuenta con un Reglamento Metropolitano para regular la actividad. Se aplican sanciones para quienes realicen pintas sin autorización o vendan aerosol a menores de edad.
La Laguna cuenta con un Reglamento Metropolitano para regular el graffiti.
La Laguna cuenta con un Reglamento Metropolitano para regular el graffiti. (Aldo Cháirez)

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"Corea", como lo conocen en el ambiente urbano, comenzó a interesarse en el graffiti desde que era niño, gracias a que uno de sus hermanos también ejerció esa actividad y mediante las revistas que coleccionó fue que supo de los estilos.

Sin embargo, ante la negativa hacia esa actividad que mostraron sus padres decidió reprimir las ganas de pintar una pared hasta que cumplió 15 años y empezó a cursar la preparatoria.

Fue cuando encontró a otros compañeros que como él buscaban vivir la adrenalina que eso representa.

Durante varios días él y otro amigo planearon cómo hacerlo, encontraron un lugar cercano a una zona industrial de Gómez Palacio para hacerlo y aunque tuvo dificultades para manejar la lata de aerosol puedo sortearlo.

"Fue más que nada por un gusto y la adrenalina. Me acuerdo que me tardé porque la tapa explotó pero fueron diez minutos por los dos", comparte.

Desde el año pasado La Laguna cuenta con un Reglamento Metropolitano para regular el graffiti. Viene establecido que las autoridades deben crear convocatorias, programas y espacios para promover esa disciplina, sin embargo los entrevistados coincidieron en que no ha sido difundida entre quienes se dedican a esa labor. Otros puntos que toca son sanciones para quienes realicen esas pintas sin autorización, así como para quienes vendan aerosol a menores de edad.

Tras la acción que realizaron ese día, por la noche procedieron con quedarse unos minutos a observar lo que hicieron, "Corea" supo lo que un pintor siente cuando una persona adquiere su cuadro y decidió preservar la imagen en una fotografía que hasta hoy tiene.

La sensación de volverlo hacer fue constante y en los días siguientes madrugaba a las seis de la mañana para antes de irse a la escuela dejar su firma en algún otro muro virgen de la región.

El entusiasmo le duró por más de dos años hasta que tuvo una mala experiencia con las autoridades policiacas de esta ciudad.

“Entraron de una manera que no debieron y nos dijeron que no nos moviéramos o nos iban disparar. Un graffiti no merece ese trato porque no estamos haciéndole daño a nadie”, recuerda.

Luego de pasar un día entero en los separos de la cárcel municipal y lo liberaron entró al protocolo de atención a menores infractores, lo cual implicó canalizarlo a terapia psicológica por considerar como una conducta negativa expresarse de esa manera.

“Nos mandaron a terapia porque supuestamente el graffiti está relacionado con problemas familiares. Dijeron que nos iban estar checando, pero ya no pidieron información de si seguía asistiendo durante los seis meses que duró”, expone.

A raíz de eso, comenzó a moderar sus actividades para evitar más problemas tras recientemente cumplir la mayoría de edad.

“Antes había más oportunidad de rayar y ahora nos vigilan más a nosotros por lo que va desapareciendo. Mucha gente no se arriesga porque supuestamente hay un reglamento y no nos han informada ni nada”, relexiona.

15 AÑOS DE ACTIVIDAD

Por su lado, Israel “Vleer” Herrera, artista urbano que lleva más de 15 años en activo, coincide en que el graffiti sigue siendo mal visto por la sociedad en general, sin embargo la disciplina deriva de una forma de expresión que viene desde tiempos remotos.

“El ser humano tiene varias formas de expresarse (no todos lo hacemos de la misma manera) y algunos buscamos el medio de comunicación visual. Desde el principio de la historia como con los egipcios el ser humano ha dejado su firma o marca a través de los muros”, expone.

Indica que ante eso resulta inaceptable que exista un trato de criminales a quienes realizan ese tipo de actividad.

“No es lo mismo alguien que está tratando de expresarse o manifestarse a alguien que te está secuestrando. No es un delito tratar de expresarte o manifestarse, a lo mejor ilegalmente según las leyes de las autoridades”, expresa.

Ante eso, quienes empiezan en la labor como “Corea” afirman que el principal problema con el que se enfrentan los graiteros es la discriminación.

“La gente lo veo muy mal por las ideas erróneas que tienen de nosotros. En mi caso escojo bardas que no afecten a nadie, me gustan más las solas que son de empresas abandonadas”.

Quien puede confirmar eso es Art Ilegal (sobre nombre que escogió otro artista urbano), pues recuerda que en una ocasión en que realizaba pintas fue arrestado junto a otros compañeros bajo la creencia de que fueron responsables del asalto a una tienda de conveniencia en Gómez Palacio.

“Lo hacemos porque nos gusta y no porque lo vean las demás personas, aunque me da gusto ver lo hecho de los demás”, dice el joven de 16 años de edad que también comenzó hace tres años en su labor.

Considera que hace años resultaba más evidente la presencia del graffiti en la región, sin embargo en los últimos años con acciones tomadas por la autoridad los artistas urbanos lo piensan más antes de realizar alguna pinta.