Dardos al corazón

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(AP)

Ciudad de México

Los franceses andan hechos bolas en estos días con las cifras. No les cuadran los números, se enredan con las estadísticas. La culpa de todo la tienen las figuras más destacadas de un panorama que debiera ser definido ya como político-amoroso: el presidente François Hollande y su ex, la periodista Valérie Trierweiler. Como buena parte de la nación gala esperaba desde la abrupta ruptura de la pareja a partir del escándalo de adulterio protagonizado por Hollande, la ex primera dama escribió un libro, Gracias por este momento, que está en circulación desde hace unos días, en el que da cuenta de sus amargosas intimidades conyugales sin desperdiciar la oportunidad para poner del asco al presidente francés, que la echó de mala manera del Palacio del Elíseo.

El resultado de la aventura editorial no lo habría imaginado Trierweiler ni en sus más furibundos desvaríos de rencor. Apenas 16 horas después de haber llegado a las librerías, el volumen de la ex primera novia del país, que nunca contrajo matrimonio con Hollande, era ya un exitoso best-seller que había vendido 442 mil ejemplares de un tiraje inicial de 470 mil, y le había hecho ganar casi un millón y medio de euros.

Tanto éxito puso la carne de gallina a muchos, de manera que la lambisconería se hizo presente de inmediato en oficiosa defensa del indefendible mandatario: las librerías se apresuraron a colocar letreros en sus vitrinas en los que advertían que no tenían a la venta el libro de la vengativa Trierweiler, aunque sí disponían en cambio de buena literatura, y los medios implementaron un rígido dispositivo de silencio en torno a la escandalosa obra. Era demasiado tarde: el libro de 320 páginas ha vendido hasta ahora unos 700 mil ejemplares, mientras los editores se apresuran a imprimir más copias, y los medios no se han resistido a la tentación de abordar un tema que está en boca de todos los franceses.

Al mismo tiempo, en tanto Trierweiler triunfa en el mundo de las letras envenenadas, su ex se hunde en el oprobio, con un patético índice de popularidad de 13 por ciento, el más bajo obtenido por un presidente en Francia. Lo que no cuadra con los hechos son los resultados de un sondeo difundidos hace unos días por los medios locales, que concluye que 69 por ciento de los franceses tiene una imagen negativa de Trierweiler, que 59 por ciento cree que nunca debió publicar su libro, que solamente cuatro por ciento lo ha leído y que 71 por ciento no ha modificado la imagen que tenía del presidente Hollande.

Como sea, verdad o mentira, la ex inquilina del Elíseo no hace mucho traicionada y humillada a los ojos de todo el país, debe estar feliz y satisfecha con los resultados de su obra maestra. Hollande, por su parte, estará escuchando con terror las últimas palabras que le dirigió, como en una pesadilla recurrente, una y otra vez: “Te destruiré”, “te destruiré”.

En realidad, es muy poco lo que falta.

 

*Profesor-investigador de la UAM-Iztapalapa