Goran Bregovic desata la lluvia con su encanto gitano

En pleno aguacero, el músico serbio y su Banda de Bodas y Funerales tomó por asalto la Alhóndiga de Granaditas con su música balcánica.

Guanajuato

Mientras apuntaba con el índice de la mano derecha hacia el cielo, donde una lluvia cada vez más fuerte amenazaba con dar por terminada su actuación en la Alhóndiga de Granaditas en el Festival Internacional Cervantino, Goran Bregovic preguntó al público: “What do we do now? (¿qué hacemos, ahora?). La respuesta fue un rugido inmediato y unánime que significó: ¡seguimos adelante!

Y al grito de Paaaaarty!, Bregovic y su Banda de Bodas y Funerales siguió adelante con su ataque frontal de una música que, de tan balcánica y volcánica, hizo olvidar a los asistentes que el cielo comenzaba a caerse. Algunos, sobre todo personas mayores o familias con niños pequeños, salieron corriendo del recinto antes de que la lluvia arreciera, pero la mayoría prefirió cobijarse con el arte de nueve músicos serbios que esparcieron su manto sonoro y su irresistible hechizo gitano mientras la fiesta crecía en la explanada.

Chesterton, que, además de su genio literario, destacaba por su particular ingenio, advirtió alguna vez: “Y si llueve en tu desfile ve hacia arriba en lugar de mirar hacia abajo. Sin lluvia no habría arcoíris”. Mientras los jóvenes veían hacia arriba para saborear la lluvia que caía sobre sus rostros, una especie de arcoíris parecía emanar del escenario, no sólo proporcionado por las luces cambiantes, sino sobre todo por los diferentes estados de ánimo que las canciones, hiladas una tras otra, proyectaban entre los escuchas. Desde un homenaje a ritmo de tango a Cesária Évora a una marcha de tipo funerario, pasando por algunas de las canciones de su disco más reciente, Champagne for Gypsies, a ambientes cuasi punks y las interpretaciones ardorosas de las cantantes que en alguna pieza exclamaron algo así como “soy prostituta” (aunque el agua en los oídos podría haber alterado la letra), la banda, como la lluvia, no daba tregua.

Sentada en una silla, con su traje blanco y un par de zapatos azul rey –como habría calificado mi madre el atractivo color–, con su hermosa guitarra en la pierna derecha, Bregovic hizo recordar a Emmet Ray, el guitarrista gitano encarnado por Sean Penn en la cinta Sweet and Lowdown de Woody Allen. Con parsimonia, pero con un control absoluto, Goran dirigió a su banda con sencillos movimientos de manos y dedos, gestos y algunos gritos para alentar los crescendos.

¿Y la lluvia?: desencadenada, celebrando la creación de la música gitana cruda y los sonidos que nos devolvieron a la tierra y nos hicieron saborear un fenómeno de la naturaleza que fue espectacularmente generosa. Y, por qué no, también trajo a la memoria aquella canción que interpretaba Frank Sinatra, “Embraceable You”, en la parte que dice: “Tú sacas el gitano que hay en mí”.