Gonzalo Lebrija dice quién forma la escena contemporánea local

Su obra unfolded, expuesta en el MAZ, es la continuación de una idea que comenzó a crear hace 14 años, los mismos que tenía sin exponer en la ciudad.
El artista prepara obra que en breve llevará a galerías en Estados Unidos y España
El artista prepara obra que en breve llevará a galerías en Estados Unidos y España (Carlos Zepeda)

Guadalajara

Aunque vive y trabaja en Guadalajara, tenía 14 años sin exponer aquí y no por falta de ganas sino porque no le habían invitado, según dice el artista capitalino adoptado tapatío Gonzalo Lebrija quien expone en el Museo de Arte de Zapopan Unfolded, una de sus obras recientes que inició desde 2001. A propósito de esta colección el creador habla acerca de la escena local del arte contemporáneo haciendo una revisión a la última década de creadores, espacios y motivos.

“Me tachan de artista conceptual pero cada vez me alejo más de eso. Si el arte conceptual habla de ausencia de formas, de la desaparición del objeto, en ese caso mi obra no tiene nada que ver. Este trabajo tiene todo que ver con formas, objeto, presencia, color, luz. Lo que hice en el MAZ está mucho más relacionado con la pintura que con el arte conceptual”.

Las distancias y las fronteras son dos constantes a lo largo de su obra. Los visitantes a su taller pueden constatarlo a partir de varios indicios relacionados con estos temas. El también coleccionista de discos de acetato, está acompañado siempre de su par de perros. En el taller se encuentra un proyector de 16 milímetros listo para ser activado en cualquier momento y proyectar The distance between you and me, una serie de 25 fotografías y videos que incrementa con los años.

Así era Unfolded hasta que llegó a la sala Luis Barragán del MAZ donde se colocaron las piezas que produjo de un proyecto iniciado en 2001. “No es un proyecto que nació de la noche a la mañana. Empezó con un concurso de aviones que organicé en el condominio Guadalajara, invité a abogados y gente del edificio y documenté el proceso.

Fue interesante ver a los adultos jugando. Esas documentaciones se volvieron obras”. Su último montaje fue en el taller de Gobelinos de Carlos Ashida, donde hizo una famosa instalación en la que el espacio se transformó en un contenedor que el público recorrió hasta llegar a la pieza: una foto de un parabrisas con excremento de ave estrellado en el cristal.

En esos tiempo había  “muy pocas instituciones, lo que había eran colectivos que trabajaban en colaboración haciendo espacios para desarrollar espacios. La escena era bastante limitada, no era como ahorita, en la colonia Americana avientas una piedra y le pegas a un artista”, dice Lebrija.

LOS CONTEMPORÁNEOS SEGÚN LEBRIJA
De la escena actual reconoce primero que nada a sus colegas contemporáneos con quienes creció y ha colaborado. Comenta que es un círculo que se hizo cada
vez más pequeño que cuando comenzaron como Incidental, un grupo de arquitectos en el que Lebrija era el único comunicólogo. A veinte años, José Dávila,
Francisco Ugarte, Jorge Méndez Blake se mantienen en el gremio, incluso hoy pertenecen a la firma Travesía 4 y son conocidos como los príncipes del arte conceptual en España, según dice Lebrija.

Recuerda que gestionaban espacios para hacer manifestaciones. NAP, las siglas del PAN invertidas, fue un ejemplo pues el partido les concedió las instalaciones de una de sus sedes como laboratorio inicial. Más adelante vino el OPA en el piso 23 del condominio Guadalajara. “Después Rubén Méndez, él también siempre se mantuvo haciendo arte, dando clases en la U de G, formó un grupo que de alguna manera son la nueva generación de artistas que eran los C.A.C.A. Casi todos eran colectivos que empezaron a separarse y salir de ahí, una generación más grande que la nuestra en número y muy activos: Emmanuel Tovar, Alfonso
Villalobos, Edgar Cobián, Cynthia Gutiérrez, Gabriel Rico y de ahí vienen otros más jóvenes”.

Observa que ahora “hay mucha energía y más espacio. En esa época cuando comenzamos era imposible que te invitaran a un museo. El primero que se la rifó fue Carlos Ashida cuando llevaba el Museo de las Artes. Antes no había internet, teníamos un amigo que se llamaba Javier Dueñas, que era el que más viajaba y siempre traía libros y arte. Nos juntábamos a ver los libros de arte”.

Este 2015 le tiene ocupado creando pues cerrará con cinco exposiciones, las tres primeras aún están vigentes, una en la galería Lurent Godin en París y otra en
la cuna minimalista en el Marfa Contemporary de Texas. También trabaja en colecciones que llevará a las galerías Travesía 4 y la Casa Incendiada en Madrid, España.