Freund y su pasión por México en el MAM

La muestra, que se exhibirá del 25 de abril al 2 de agosto, se produce dentro del ciclo 'Mano a Mano, miradas fotográficas cruzadas México-Francia'.
'Autorretrato con cámara', 1950.
'Autorretrato con cámara', 1950. (Gisèle Freund )

México

Por la cámara de Gisèle Freund pasaron creadores como James Joyce, Walter Benjamin, Virginia Woolf, Jean Cocteau, Simone de Beauvoir y Henri Matisse. Se le llegó a considerar como "la mejor cronista visual de la vanguardia parisina de los años treinta", pero detrás de esa labor hubo toda una historia personal que cautivó a la Europa del siglo XX, incluso a América, donde vivió durante varias épocas.

Nacida en Berlín, Alemania, en 1908, Freund provenía de una acaudalada familia judía. De ahí que durante su época estudiantil participara en la lucha contra el Partido Nacional Socialista de Adolfo Hitler; sin embargo, se cuenta en sus biografías, tuvo que abandonar su país hacia 1933, cuando la policía estaba a punto de arrestarla, para seguir sus estudios de sociología en La Sorbona, en París, Francia.

En esta ciudad se dieron sus primeros pasos como fotógrafa, si bien en 1940, cuando los nazis invadieron Francia, Freund tuvo que volver a escapar: primero al sur de Francia y luego a Argentina, donde trabajó hasta el final de la guerra, en 1945.

Fue a partir de esas experiencias que Freund comenzó a hacer fotorreportajes sobre gente y lugares en Chile, Bolivia y Brasil; incluso estuvo en varias etapas de visita en México, aun cuando una de las facetas que más se recuerdan es su trabajo como retratista de intelectuales de la época, entre quienes se podría sumar a Jean-Paul Sartre, Julio Cortázar y T. S. Eliot.

Como fotógrafa contratada por la agencia Magnum hizo numerosos viajes por el mundo, sobre todo en la década de los setenta. En sus estancias en México —la primera de dos meses, que se convirtieron en dos años, por invitación de Alfonso Reyes—, Freund logró ampliar su repertorio iconográfico a los registros de la arqueología y etnografía, e incluso produjo un álbum titulado Mexique précolombien (1954).

En aquel viaje, la fotógrafa se convirtió en huésped habitual de la casa de Diego Rivera y Frida Kahlo, en el barrio de Coyoacán, por lo cual tuvo acceso privilegiado a sus vidas: más de un centenar de las imágenes que logró obtener de aquellos días se reunieron en el libro Frida Kahlo: The Gisèle Freund Photographs.

Se sabe que fueron cuatro las visitas de Freund a nuestro país: la primera en 1948; la segunda y más fructífera, en 1950; una tercera en 1964, durante la visita oficial del presidente Charles de Gaulle, y la cuarta en 1978, para intervenir en el primer Coloquio de Fotografía.

Fue una relación de Freund con México que se podrá apreciar en la exposición Gisèle Freund y su cámara, la cual será albergada por el Museo de Arte Moderno, del 25 de abril al 2 de agosto, en el contexto del ciclo de exposiciones Mano a Mano, miradas fotográficas cruzadas. Francia-México, y cuya apuesta primordial es dar a conocer al gran público a una de las fotógrafas más influyentes del siglo XX.

Previo a la inauguración de la muestra, mañana, a las 19:30 horas, en la Casa de Francia, la directora del Museo de Arte Moderno, Sylvia Navarrete; Iñaki Herranz, curador del MAM, y el curador invitado, Samuel Villela, del Instituto Nacional de Antropología e Historia, sostendrán una charla acerca de Gisèle Freund, como parte del ciclo de conferencias Café de las imágenes.

Su faceta de socióloga

Dentro de los intereses de Gisèle Freund había uno en el que vertía sus inquietudes morales e intelectuales: el análisis de la fotografía, lo que se refleja en ensayos sociológicos que en la actualidad son consideradas referencias del género, como La fotografía en Francia en el siglo XIX y Fotografía y sociedad.

De acuerdo con el historiador español Jaume Vidal Oliveras, Freund, además de fotoperiodista, "fue una de las pioneras del estudio de la fotografía, cuando ésta era considerada un subproducto cultural. Y acaso esta actividad sobrepase e incluso sea más trascendente que su labor como fotógrafa".

"Es un esfuerzo por pensar la fotografía como un fenómeno global que implica a los mass media, la publicidad, la política, la democratización de la imagen, la ley, el poder... Esta es la aportación teórica de Gisèle Freund siguiendo las premisas de Walter Benjamin: la fotografía como representación de un periodo que implica unas nuevas relaciones y usos de la imagen", escribió el especialista en el suplemento El cultural, del periódico español El Mundo.

Pasión por el rostro

"Lo que me interesa es el rostro, la mirada, la boca sobre todo. Porque es donde más se ve el carácter", dijo Freund en 1996, en ocasión de una exposición de fotografías de André Malraux.

"Se pueden leer tantas cosas en un rostro: todo lo que se ha vivido, todos sus sufrimientos se inscriben en algún lado. Se necesita simplemente tener tiempo para captarlo.

"Pero en estos retratos no se pagaba nada, había que recurrir a otras ramas de la profesión, como el reportaje fotográfico, para ganarse la vida. Eso es lo que hice: hacer retratos para mi propio disfrute", escribió hacia 1985, lo que se encuentra plasmado en la página electrónica www.gisele-freund.com.

Gisèle Freund falleció en marzo de 2000, en un hospital de París, a causa de un paro cardiaco.