Tejiendo historias con "hilos de plata" por 70 años

El escaso o nulo interés de las nuevas generaciones, a la par de los avances de la tecnología, siguen desplazando los oficios meramente manuales de los artesanos: Gerardo García Colmenero.

La Laguna

A sus 92 años de edad, Don Salomé Moreno continúa su labor como uno de los pocos artesanos de la "Crin" que existen en nuestro país, oficio que desarrolla, preserva y transmite en el municipio de Peñón Blanco, en el Estado de Durango.

"Dado que Don Salomé Moreno es de los pocos artesanos que trabaja este tipo de material en todo el país, debería ser considerado dentro de la categoría de los 'Tesoros Vivos'".

El señor Salomé aprendió el oficio de la artesanía "crin" a la edad de 20 años, por medio de un amigo de la época de nombre José González, ahora cumple 70 años de realizar este trabajo de artesanía.

"Un ámbito cultural para lo cual, el Instituto de Cultura del Estado de Durango debe promover a nivel nacional para que se le otorgue este nombramiento bajo la convocatoria anual que maneja el (CONACULTA) Consejo Nacional para la Cultura y las Artes", compartió Gerardo Iván García Colmenero, titular en Culturas Populares Unidad Durango.

Cabe destacar que la utilización de la crin o el pelo de caballo, es para la elaboración de diversos utensilios para el uso cotidiano en el campo como lo son: cintillas o boquillas para adornar los sombreros, lazos o reatas, cintos, bosales, frenos y maneas para la montura, cuartas y morrales.

Menciona que en tiempos atrás, el oficio era meramente por la necesidad de los trabajos del campo, para realizar artículos para la yuntas de bueyes, machos mulas, y vacas.

Es importante mencionar los esfuerzos que por amor al oficio elaboran pocos en esta materia, además de la edad del artesano y el escaso o casi nulo interés de las nuevas generaciones.

A la par de los avances de la tecnología moderna ya que hoy en día el petróleo, ha brindado múltiples y novedosos artículos por medio de la industria, desplazando los oficios meramente manuales de nuestros hoy contemporáneos artesanos.

Con el uso de herramientas como dos horquetas de madera de árbol de mezquite, plantilla de madera con 4 ganchos para sostén del torcido de la cerda, piña de madera de 4 costillas, una aguja de arria grande y 2 chicas, así como estambre de colores para botonaduras, rondanilla con balero para torcido, se elaboran diversos artículos como lo son también: cabezadas, bosalillos, riatas, cabrestillos y cabrestantes.

El trabajo de Don Salomé Moreno, es el de crear poemas tridimensionales. No es una tarea fácil.

A veces, las matas de cabellos están cubiertas de grasa y de sangre. Por eso debe sumergirlas en agua hirviendo con detergente.

Y restregarlas y volverles a cambiar el agua, por muchos días, para luego estrujarlas y tenderlas al sol. El paso siguiente es peinar los "hilos". Cuando todo está seco, se enrolla: suave, terso y listo para "tejer".

Es largo e inevitable el proceso que lleva a obtener el material con el cual urdir piezas tan refinadas, como las que despliega sobre una mesa don Salomé Moreno.

Van desde sombreros, lazos o reatas, cintos, bosales, frenos y maneas para la montura y morrales, entre otras cosas. Maravillas que atrapan en su tejido el entorno que las nutre: el campo, la tierra y su gente.

Es de recordar que se le denomina crin al pelo largo y grueso que crece en varios mamíferos, especialmente si se trata de caballos. En este último caso, también reciben ese nombre los pelos de su cola.

Las crines pueden ser muy rígidas o muy finas y flexibles. El pelo de la melena es por lo general más suave y corto que el pelo de la cola.

La textura de la crin puede depender de la raza y crianza del caballo, incluidas condiciones tales como la alimentación o el clima. El procesamiento también puede afectar su calidad y sensación al tacto.

Mucho se ha especulado en cuanto a la primera utilización del crin. Fuentes indican que los españoles en el siglo VIII fueron los primeros en utilizar la crin como un textil.

Material con el que actualmente, el señor Salomé Moreno, desarrolla el proyecto número 79 del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias PACMYC, bajo el nombre de "Hilos de plata, tejidos de cerdas de mula, yegua y caballo", en el municipio de Peñón Blanco.

Bajo una propuesta que busca fundamentalmente preservar una tradición que Don Salomé aprendió desde su juventud y que quiere transmitir a las nuevas generaciones de la comunidad, a través de llevar a cabo talleres para todos los interesados en aprender este oficio, que en la actualidad prácticamente ha desaparecido.

"Las artesanías con cerdas de pelo de caballo, mula y vaca, para artículos de ganadería y de uso diario".

"Se han tenido logros de apoyos gracias al PACMYC, esto nos permite rescatar el oficio y evidenciar el trabajo por medios gráficos de impresión, (fotografía) y audios (grabaciones)".

"Podemos decir que ya son pocos y contados los artesanos en esta materia, por considerarlos ya como tesoros vivos", finalizó Gerardo Iván García.